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Tratamiento de la leishmaniosis canina

El tratamiento de la leishmaniosis canina se basa en los antimoniales pentavalentes, por su acción parasiticida, junto con un antibiótico, que se administran por inyección subcutánea. Los antimonios empleados corresponden con los componentes químicos meglumina antiamoniato y estibogluconato sódico, que son principios activos de los fármacos Glucantime y Pentostam. Se ha probado que el primero tiene menos efectos adversos y los pacientes toleran mejor el tratamiento, además las inyecciones intravenosas en el caso del estibogluconato sódico tienen que ser más lentas y buscar diferentes venas para evitar dañar los vasos sanguíneos. Los efectos adversos más comunes son la cefalea, la pérdida de peso o delgadez excesiva y las náuseas. A estos fármacos se añade Milteforan, cuyo principio activo antiprotozoario es la milfefosina y se administra por vía oral.

Los antibióticos empleados en el tratamiento de la leishmaniosis canina son Anfotericina B, Pentamidina, Paromomicina. Se combinan en el tratamiento cuando la respuesta tras la administración del antimonial es insuficiente, con una dosis de aproximadamente 4-5 mg/kg cada 12 horas.

Alopurinol es un compuesto químico empleado como medicamento frente a la hiperuricemia, exceso de ácido úrico en plasma sanguíneo. Es un inhibidor enzimático, actúa controlando la velocidad a la que un determinado proceso químico ocurre en el cuerpo, lo que se produce por inhibición de xantinoxidasa, enzima que cataliza la oxidación de hipoxantina a xantina y de xantina a ácido úrico. El tratamiento con alopurinol logra una disminución de ácido úrico en plasma y en orina, contribuyendo a tratar enfermedades metabólicas y en órganos como los riñones. El alopurinol inhibe el crecimiento del cinetoplasto y su metabolito es incorporado al RNA del parásito, cooperando en su exterminación. También puede servir de coadyuvante al prolongar la acción farmacológica de otros medicamentos y así obtener efectos sinérgicos. La alteración renal más frecuente en la leishmaniosis canina es la glomerulonefritis. En los animales se manifiesta con proteinuria que puede derivar en un síndrome nefrótico y en algunas ocasiones finalizar en una insuficiencia renal. La dosis de alopurinol suele ser 10 mg/kg de peso cada 8 horas o también 15 mg/kg cada 12 horas, por vía oral, manteniendo el tratamiento por seis meses. A diferencia de los fármacos inyectables basados en las sales de antimonio los efectos secundarios del alopurinol sobre la salud del animal a largo plazo son mínimos.

El tratamiento de la leishmaniosis canina con mejores resultados es combinación de sales antimoniales, antimoniato de N-metilglucamina, fármaco Glucantime, de miltefosina, fármaco Milteforan, con alopurinol como coadyuvante. Las dosis aproximadas son 75-100 mg/kg de peso SID SC (una vez al día, por inyección subcutánea) de N-metilglucamina durante 4 semanas. El organismo lo elimina por vía renal a las 24 horas y queda un 20% en sangre, produciéndose efectos acumulativos a lo largo del tratamiento. También se puede dividir en 50 mg/kg BID SC, (dos veces al día, subcutáneo), o 2 mg/kg/SID PO (una vez al día, por vía oral) de miltefosina durante 28 días, junto con 10 mg/kg BID PO (dos veces al día, cada 12 horas aproximadamente, por vía oral) de alopurinol como coadyuvante durante al menos 6 meses.

glucantime

milteforan

Generalmente la administración de alopurinol se mantiene tras la recuperación del perro que padece leishmaniosis pero por sí solo su eficacia, como la de los antibióticos, es débil cuando la enfermedad está avanzada. De ahí que los tratamientos de choque se hagan con los antimoniales. En muchos perros se puede detener el tratamiento después de 12-18 meses. El veterinario debe indicar si se establece un descanso, se reinicia posteriormente o se modifican las dosis. Cuando se inicia el tratamiento de un perro enfermo de leishmaniosis canina, se realizan analíticas de sangre con control mensual. Posteriormente, se debe realizar un seguimiento cada seis meses que incluya un estudio clínico con bioquímica completa, hemograma, proteinograma y serología para dar un título de anticuerpos de leishmania.

medicamento alopurinol
Alopurinol 300 mg, fármaco Zyloric y su equivalente genérico.

medicamento alopurinol
Alopurinol 100 mg.

Durante la enfermedad, el sistema inmunitario se ve afectado por la infección parasitaria. En perros sanos el recuento de linfocitos es de 2300/uL con un 45% aproximadamente de células especializadas linfocito T CD4+, denominados colaboradores, frente a los linfocitos T CD8+, denominados citotóxicos. Durante la enfermedad el recuento se queda en un intervalo de 400-800/uL y de producirse inmunodeficiencia cae por debajo de 300. La inmunoterapia relacionada con el uso de interferon gamma para activar los macrófagos parasitados puede ayudar a recuperar el sistema inmunitario deprimido del animal.

Prevención de la leishmaniosis canina

El sentido común es la primera forma de prevención: no llevar a nuestro perro a zonas geográficas donde la leishmania es endémica o lugares con condiciones medioambientales favorables al flebótomo como las zonas de humedales, marismas, huertas, incluso si el perro porta medidas de protección como un collar antiparasitario o pipeta extendida días atrás. Es también imprudente ir a zonas de extrarradio o localidades rurales donde puede haber grupos de animales infectados que actúen como reservorios, que no siempre son otros perros del vecindario. Generalmente, en zonas urbanas con una salubridad media, bastará con tener una protección antiparasitaria como los collares con deltametrina o las pipetas, así como sprays con citronela, repelentes con N-Dietil-meta-toluamida, entre las estaciones de primavera y verano, teniendo especial prudencia entre verano y otoño, así como al inicio de la primavera, cuando el riesgo es mayor sobre todo tras días de lluvias y temperatura templada, evitando pasear con nuestro perro en las horas sin luz solar. No hay que fiarse de las fechas del calendario que indican los cambios estacionales en base a convenciones, sino fijarse con prudencia en las condiciones medioambientales de la zona donde nos encontramos. Muchos años el cambio de estación puede adelantarse con subidas repentinas de temperaturas cálidas tras un corto invierno, o darse condiciones circunstanciales que pueden favorecer a los flebótomos, como zonas de aguas estancadas en terrenos arenosos por alguna obra abandonada o desatención de parques periurbanos y zonas de alcantarillado.

vacuna leishmaniosis caninaLa primera vacuna antiparasitaria europea contra la leishmaniasis visceral canina, CaniLeish, desarrollada por Virbac, lleva disponible desde finales del año 2011 en muchas clínicas veterinarias. Se basa en un test previo para descartar la enfermedad y una primovacunación de tres inyecciones administradas en intervalos de tres semanas.

El recordatorio inmunitario es una vacunación anual para que el perro tenga una respuesta biológica más segura frente a la infección provocada por el parásito. Para aplicar la vacuna contra la leishmania el perro tiene que ser mayor de 6 meses y no estar enfermo de Leishmania (en perros tratados y que dan titulaciones negativas en detección de anticuerpos, se recomienda su aplicación), además de tener buen sistema inmunitario. La vacuna no es por tanto apta para cachorros, tampoco se puede aplicar en perras gestantes, y hay que recordar que en el periodo de vacunación no se garantiza que si le pica el flebótomo hembra, desarrolle leishmaniosis, por lo que se recomienda la vacunación en invierno, cuando las bajas temperaturas disuaden a muchos mosquitos y parásitos.

Esteve Veterinaria presentó Leisguard, fármaco para prevenir y tratar la leishmaniosis canina, en el II Simposio Esteve ‘Nuevo enfoque en el diagnóstico, tratamiento y prevención de la leishmaniosis canina’, en el XXIX Congreso Anual de AMVAC, VetMadrid 2012. Leisguard actúa sobre el sistema inmunitario del animal, potenciando su respuesta celular, lo que le permite combatir más eficazmente la infección. El principio activo de Leisguard es la domperidona, un derivado bencimidazólico antagonista de la dopamina que bloquea específicamente los receptores dopaminérgicos D2 a nivel periférico con actividad antiemética y procinética, sin efectos extrapiramidales y con un alto perfil de seguridad.

La domperidona bloquea la actividad inhibidora sobre la liberación de prolactina del lóbulo anterior de la hipófisis, que realiza la hormona y neurotransmisor conocida como dopamina, biosintetizada principalmente en el tejido nervioso de la médula de las glándulas suprarrenales, sin causar efectos secundarios como vómitos o dificultades digestivas, estimulando la inmunidad celular del animal. La domperidona ayuda a liberar la prolactina que tiene cada perro en su cerebro de forma natural. La prolactina actúa como inmunomodulador estimulando los tipos de glóbulos blancos del sistema inmunitario más eficaz en la lucha contra la leishmania, concretamente los linfocitos Th1, que son efectivos para eliminar al parásito mientras que los Th2 son menos eficaces.

domperidona
Domperidona en comprimidos de 10 mg, fármaco Motilium de laboratorios Esteve.

Leisguard es una suspensión oral que administrada en dosis de 1 mL por 10 kg de peso directamente en la boca o mezclada con el alimento durante 4 semanas consecutivas, protege al 80% de los perros sanos de desarrollar la enfermedad, siendo muy útil en caso de que el perro viaje a zonas endémicas con alta exposición a los mosquitos parasitarios, mientras que disminuye la gravedad de la infección, pudiendo llegar incluso a combatirla, en animales que ya padecen leishmaniosis. El precio del envase de jarabe de 60 mL está entre 13-15 euros.

leisguard domperidonaEl tratamiento a aplicar depende de la prevalencia de la enfermedad en la zona, si es inferior al 20% de perros afectados habrá que hacer una doble aplicación, la primera en los meses de mayo/junio para que el animal esté cubierto la época de mayor riesgo, y la segunda en los meses de septiembre/octubre para volver a activar el sistema inmune en caso de haberse contraído la enfermedad. En las zonas de prevalencia mayor al 20%, al ser la duración del tratamiento 4 meses, habrá que hacerlo 3 veces, que sería de la misma forma que en el otro caso pero intercalando en los meses de enero/febrero otro tratamiento. El tratamiento es efectivo a partir del quinto día de administración, es apto para cachorros, para animales sanos y enfermos y también en perras gestantes, a diferencia de la aplicación de la vacuna Canileish. Dentro de una valoración económica, la vacuna tiene menor coste para perros de tamaño mediano a grande, con un peso de más de 20 kilos, mientras Leisguard es más económico en perros de menos de 20 kilos de peso. Como efectos secundarios se dan la pseudo-gestación o embarazo psicológico en las hembras, leche en las mamas, aunque los porcentajes son muy bajos.

El descubrimiento del uso de la domperidona para prevenir o ayudar a tratar la leishmaniosis canina es mérito de Pablo Gómez Ochoa, Doctor en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza, departamento de patología animal, y que siendo estudiante descubrió de forma casual que su perra Molly, enferma de leishmania mejoró clínicamente tras dar a luz. Se doctoró con su tesis del año 2004 ‘Estudio de un nuevo tratamiento de la leishmaniosis canina. Valoración del efecto inmunomodulador de la domperidona.‘ que fue la base para que haya un producto como Leisguard en el mercado.

Ninguno de los fármacos para combatir la Leishmania es completamente infalible en su efectividad, ni la vacuna Canileish ni el jarabe Leisguard eximen del uso de repelentes de mosquitos, collares con deltametrina y pipetas antiparasitarios, que previenen que los flebótomos y otros parásitos pueden acercarse para picar al animal.

Las responsabilidades de tener un perro

Desde el momento en el que hemos decidido compartir nuestra vida con un perro, sean cuales sean las razones que nos llevaron a buscar la compañía de este animal, las responsabilidades que conlleva la tenencia de un perro, requieren un compromiso que debemos tomar en serio, el perro dependerá de nosotros. La mayor parte de los perros tienen una esperanza de vida de entre 12 y 14 años, durante el tiempo que vivamos con un perro, se alimentará según su tamaño y necesidades, podrá hacer ejercicio, será cepillado en función de la longitud y forma de su pelo. Recibirá los cuidados y atenciones necesarias, será vacunado y desparasitado, atendido por un veterinario cuando se encuentre enfermo o en revisiones, toda su calidad de vida depende de nosotros, cuidaremos del perro y nuestro compromiso será duradero, de por vida.

Otro aspecto a no descartar es el económico, aunque no demos caprichos a nuestro perro, comprándole moda para mascotas o muchos juguetes, solamente con el plan de vacunas obligatorio, revisiones, desparasitación, pienso de calidad y todas sus necesidades, ya tendremos un gasto al que hacer frente, como cualquier persona que tenga animales, pero además tendremos que dedicarle más tiempo que por ejemplo, si nuestra mascota fuese un ave, peces en un acuario, un roedor o un lagomorfo, entre otros animales de compañía.

Además de calcular los gastos mínimos, como son la atención veterinaria, identificación, vacunas, desparasitación; debemos pensar que pasaría en caso de un gasto imprevisto, por ejemplo, de tener que costear una operación complicada o si el perro tuviese algún accidente o infortunio y cayese gravemente enfermo. ¿Podríamos pagar los gastos?

pasear al perroRespecto al tiempo que hay que dedicarles, si se trata de un cachorro, habrá que tener en cuenta la alimentación específica del cachorro y la progresiva modificación del pienso y las cantidades de las comidas diarias hasta lleger a una dieta de perro adulto, además de dedicar mucho tiempo a la educación, los juegos y el ejercicio. Valoremos el hogar que vamos a ofrecer a un animal tan sociable y acostumbrado a las manadas jerárquicas como el perro, pensemos si hay zonas verdes, parques cercanos a nuestra vivienda donde podremos ir con el perro a pasear, hacer ejercicio y para que el perro pueda tener estímulos sensoriales y socializar con otros animales.

Debemos plantearnos también factores como las temporadas de vacaciones o viajes, así como imprevistos en los que no pudiesemos atender a nuestro animal de compañía, por ejemplo si estuviesemos un tiempo muy enfermos sin valernos por nosotros mismos necesitando ser atendidos; en cada uno de estos casos: ¿habría alguien para cuidar del perro? ¿Podriamos llevarlo con nosotros?

Antes de decidirse a tener un perro hay que pensar muy bien todas las responsabilidades que conlleva y hacer uso de nuestra capacidad racional para reflexionar sobre como es nuestro estilo de vida, como nos comportamos, como es nuestro caracter, que sentido tenemos del compromiso, de la lealtad, amor por los animales y del entorno en el que vivimos y podríamos compartir con un perro. Este ejercicio es imprescindible aunque parezca obvio recordarlo, pues muchos perros son abandonados todos los años porque sus dueños decidieron en un momento dado que ya no querian tenerlos a su lado o que llegaron a un punto en el que no podían ocuparse de ellos.

pasear al perroOtras obligaciones a tener en cuenta son la convivencia con vecinos y otras personas del entorno social donde nos encontremos junto con nuestro perro, asi como las normas cívicas y la legislación en relación con la tenencia de animales. Un perro bien educado es un excelente compañero y miembro de la familia, pero un perro que no ha sido educado o donde los dueños han podido trastornar su conducta o bien es un animal poco afortunado en su vida y a consecuencia de ello se ha vuelto miedoso o agresivo, puede resultar problemático tanto para las personas del hogar como para el vecindario. Algunas normas cívicas que podemos exponer a continuación sobre la tenencia de perros son:

  1. Controlar al perro en todo momento, en casa, cuando se queda solo, cuando vamos a pasear o en presencia de otras personas. Al salir a hacer ejercicio fuera de casa, el perro debe tener un collar, arnés si se desea, una correa y una identificación con su nombre y con un número de contacto del dueño, hay que caminar con el perro a nuestro paso, no varios metros delante, sujeto con la correa si estamos en zonas transitadas.

    El perro debe estar educado para no perseguir ni ladrar a personas o a otros perros, ser paciente con los niños, en caso de estar suelto regresar con el amo cuando este lo avise. Cuando vamos con nuestro perro por zonas transitadas, no podemos olvidar ingenuamente que aunque hay muchas personas animalistas, también hay personas que no les gustan los perros.

  2. No debemos dejar a nuestro perro vagando solo sin saber donde está, perderlo de vista puede ser peligroso e incluso podria extraviarse. Si residimos en una vivienda con parcela, el perro debe estar en una zona donde no pueda escaparse o salir al exterior de la casa. Igualmente si tenemos una perra, hay que estar especialmente atentos durante el celo y en lugares donde haya perros, por si los machos intentan acercarse. Y si el perro es un macho, que no trate de enfrentarse con otros machos cuando los vea paseando a varios metros o en la acera contraria.
  3. Es una exigencia que el propietario de un perro sea higiénico y se responsabilice de lo que el perro ensucia, no podemos dejar que el animal orine sobre objetos, bienes o propiedades privadas de otras personas, tampoco en zonas verdes con espacios señalizados donde no se puede dejar a los perros sueltos. En muchos parques hay lugares expendedores de bolsas para recoger los excrementos de los perros pero si no fuese asi, debemos nosotros mismos llevar bolsas de plástico para deshacernos de forma higiénica de los excrementos del perro.

Hay que informarse de la legislación relativa a los perros, tanto en nuestra comunidad como si nos trasladamos a una residencia en otra zona. En la mayor parte de municipios se exige que los perros vayan identificados, con microchip y con placas con su nombre, direccion del propietario y número de teléfono, los perros deben llevar correa, salvo en las zonas donde los perros tienen permitido ir sueltos, en muchos parques tienen zonas delimitadas de esparcimiento canino.

La mayor parte de las leyes sobre tenencia de animales suelen recoger sanciones para casos en los que perros sueltos hayan causado daños a personas, ganado o bienes materiales de otras personas, que deberán ser asumidas por el dueño del perro, es por ello importante tener controlado al perro cuando salimos con el animal a pasear, asi como tener en cuenta normativas en relación al transporte o al permiso que puedan tener los perros de entrar en ciertos lugares públicos junto con los dueños, distinguiendo los perros que son animales de compañia de los perros lazarillo.

Perros sordos

Aparte de su obvio defecto físico que disminuye su capacidad sensorial, los perros sordos son tan normales como cualquier otro perro, su comportamiento y aspecto es igual que cualquier perro que podamos encontrar. Simplemente no pueden oír, no pueden oír sonidos en exteriores ni tampoco pueden oír las voces de las personas, lo cual les supone una excusa para no escuchar órdenes mediante voces, que otros perros no tienen. Un perro sordo es tan juguetón, leal e inteligente como cualquier otro perro, la diferencia está en que no se puede llamar su atención con ningún sonido, llamándole por su nombre, con silbidos o monosílabos para advertirle de algo. Los perros sordos, al igual que cualquier perro, viven en nuestros hogares, duermen junto a nosotros, juegan con nosotros y con los niños, saben capturar objetos que les lancemos para hacer ejercicio, ladran cuando algo no va bien, comparten su vida con nosotros y son fieles amigos y compañeros de paseo.

Una persona que acaba de descubrir que su perro tiene sordera o está pensando en adoptar un perro sordo puede tener dificultades para aceptar y hacerse a la idea de cuidar de un perro sordo. Habitualmente tendrá que tomar decisiones bajo los consejos de personas bienintencionadas, desinformadas o especialistas poco preparados que podrán desaconsejar tener un perro sordo, avisando de ciertos peligros que no son tales, como problemas de conducta, desobediencia, tendencia a morder, agresividad y otros mitos que no son reales. Estas advertencias negativas podrán desanimar a la persona que desee convivir con un perro sordo pero debemos tener en cuenta que los problemas de conducta suceden en todo tipo de perros, con o sin defectos, de diferentes tamaños y razas de perros, que nada tiene que ver con la sordera sino con el entrenamiento y preparación del amo. Algo a tener en cuenta es que el perro sordo tendrá que estar más vigilado, paseando con arnés y correa, ya que si se desplaza muy lejos será difícil llamar su atención para que vuelva en casos de sordera bilateral, igualmente en zonas urbanas, existen peligros que se perciben muchas veces gracias a la capacidad auditiva, como el tráfico.

Causas de la sordera en los perros

Las causas de la sordera en los perros pueden ser muy diversas pero generalmente mantienen muchas similitudes con las causas de sordera y pérdida de audición en los humanos. Los defectos genéticos son la principal causa de la sordera de nacimiento, muchos cachorros pueden nacer sordos, este tipo de sordera se denomina sordera congénita. Un perro también puede padecer sordera a lo largo de su vida, desarrollándola después de su nacimiento, la pérdida gradual de la audición puede estar causada por estar sometido a ruidos o sonidos a un volumen muy alto, por vejez desarrollando sordera en los últimos años de su vida, tras una infección en el oído o por una intoxicación. Recordemos que el sentido más desarrollado en los perros es el olfato, no presupongamos una incapacidad del perro al humanizarlo o al hacer caso de opiniones pesimistas, un perro sordo sigue siendo perfectamente capaz de desenvolverse y de ser feliz junto a una familia, aportando muy buenos momentos.

dogo argentinoLas causas más comunes de la sordera congénita están relacionadas con la pigmentación del pelaje, también se ha investigado la presencia de un gen recesivo que pudiese causar sordera al nacimiento del cachorro pero muchos investigadores no creen en esta teoría. Algunos perros tienen un pelaje blanco pero con pigmentación que se traduce en manchas negras, razas de perros como los bulldogs franceses, dálmatas, highland terriers, samoyedos o dogos argentinos. La pigmentación en forma de manchas negras puede estar situada aleatoriamente en el pelaje pero muchos de estos perros suelen tener la trufa negra y algunas manchas que conforman la máscara o manchas alrededor de los ojos.

En el caso de los dálmatas, su pelaje real son las manchas negras distribuidas por su cuerpo pero tienen partes de su piel no pigmentadas, inicialmente rosadas que dan su blanco pelaje al carecer de pigmentación aunque en adultos todavía se pueden ver algunas partes rosadas. Si en un ejemplar hay alguna parte no pigmentada de la piel cercana al oído interno, entonces el nervio se atrofia y muere en las primera semanas de vida del cachorro, resultando en una sordera. La sordera es un problema hereditario grave de algunos dálmatas, entre un 15% y un 20% de todos los perros dálmatas que existen en Inglaterra son sordos de uno o ambos oídos y se estima que la cifra es más alta en Estados Unidos. Los ejemplares más propensos a padecer sordera hereditaria son las hembras y los que tienen ojos parcial o totalmente azules, mientras que los que en vez de motas tienen manchas, considerados estéticamente menos bonitos, suelen disfrutar de una audición totalmente normal. Lamentablemente, algunos criadores mantienen un estándar de la raza dálmata donde se considera una falta eliminatoria que los perros sean de pelaje manchado, impiden que se extienda lo que ellos consideran un defecto en beneficio del moteado característico, lo que a su vez provoca la generalización cada vez mayor de la sordera hereditaria.

perro dálmata

A partir de las cinco semanas de edad se puede realizar una prueba llamada Test BAER para detectar la sordera. Puede afectar a uno o ambos oídos y no tiene cura si es sordera congénita, de nacimiento. Los perros que quieran usarse para la cría deben someterse a un examen de este tipo para descartar la sordera.

Debemos tener en cuenta que no podemos notar el color del pelaje en el oído interno simplemente observando la oreja del cachorro, aunque miremos los pequeños pelos dentro del oído. No se puede por tanto conocer la pigmentación del oído interno a simple vista, no depende en absoluto del color de las orejas, la trufa ni de ninguna otra parte del cuerpo. Aunque muchos perros tienen un pelaje blanco tanto en su cuerpo como en sus orejas, pueden ser sordos también otros perros que tienen las orejas pigmentadas, otro rasgo destacable en los perros que pueden padecer sordera es observar que sus ojos tienen un color totalmente azul.

perros bulldog francés

La pérdida de audición que afecta a ambos oídos se denomina sordera bilateral, generalmente los perros sordos con sordera bilateral suelen ser completamente sordos. También puede ocurrir que los perros tengan uno de los dos oídos afectados, en este caso se denomina sordera unilateral y generalmente no suele cambiar demasiado la vida del perro que puede adaptarse a esta situación y comportarse como un perro con buen oído, porque la sordera unilateral representa sordera por un oído pero un excelente oído a través de la otra oreja que no está afectada.

Test BAER para detectar la sordera

El test BAER es el único método 100% fiable que existe actualmente para determinar si un perro es sordo, además de poder evaluar el grado de sordera en cada oído de forma independiente, con una aproximación de la capacidad de audición. Las siglas BAER significan Brainstem Auditory Evoked Response y el test BAER consiste en un procedimiento de estimulación mediante sonidos donde se evalúa la actividad cerebral en respuesta a dichos estímulos. Este mismo test se utiliza también para comprobar la capacidad auditiva en los humanos, concretamente en los niños para poder saber si tienen sordera. El perro posee unos pabellones auditivos muy grandes y una gran capacidad de orientación para buscar el origen del sonido. Gracias a esto obtienen una percepción muy elevada de los sonidos, siendo capaces de distinguir incluso sonidos muy leves y lejanos con facilidad. El oído del perro es más sensible a sonidos de alta frecuencia, pudiendo percibir sonidos de hasta 60.000 hercios frente a los 20.000 Hz que podemos nosotros y los perros suelen distinguir mejor los sonidos graves.

Además, son capaces de discriminar con bastante exactitud la procedencia de dos sonidos, con un mínimo de separación de 4-8º. El test no logra medir toda la extensión de la frecuencia del oído canino, lo hace dentro del rango humano, por tanto cabe la posibilidad de que algunos perros que hayan sido considerados sordos tras realizar el test BAER, puedan oír sonidos de muy baja frecuencia que los humanos no podemos oír.

test BAER en cachorro de perro dogo argentino

El test BAER no es doloroso y se puede realizar en perritos de seis semanas de vida ya que los canales auditivos del cachorro no se abren completamente hasta las dos semanas de vida. Normalmente no es necesario sedar a los perritos aunque a ningún cachorro le suele gustar tener cables colocados en su cabeza y estar retenido durante mucho tiempo por unas personas. Sin embargo, si es necesaria la sedación, esta no impide que el test BAER se pueda realizar en buenas condiciones. Un click suena a través de los auriculares colocados en los oídos del perrito y se registra la respuesta cerebral en cada instante. Cada oído es testeado individualmente y generalmente el test BAER dura entre 10 y 15 minutos.

test BAER en cachorro de perro dálmata

El test BAER está únicamente disponible para su realización en algunas instalaciones donde se utiliza el equipo necesario y puede resultar bastante caro para muchas personas, por estos motivos hay personas que conviviendo con su perro prefieren guiarse de sus propias experiencias, tests caseros para comprobar la capacidad auditiva del perro y la opinión de su veterinario. Se puede encontrar una lista bastante completa de lugares donde se realiza el test BAER en el siguiente enlace: http://lsu.edu/deafness/baersite.htm.

Se considera al test BAER como 100% fiable porque un perro no tiene posibilidades de mostrar alguna reacción engañosa para los humanos, la respuesta cerebral muestra si responde o no al estímulo auditivo en un oído concreto y por tanto el perro no puede tomar reacciones diversas como cuando escucha un sonido lejano dentro de una casa, como ya hemos dicho podría hacerlo con tener un oído en perfecto estado y sin saber de donde procede el sonido. Pese a que algunos investigadores recomiendan sacrificar a los perros sordos, los perros han demostrado tener una adaptabilidad fuera de lo común, son intuitivos y capaces de aprender a trabajar con los humanos para desempeñar diferentes tipos de trabajo, algunos tan complicados como asistir a invidentes o efectuar labores de rescate.

Muchos perros que nacen con sordera congénita van aprendiendo a base de estímulos sensoriales con sus compañeros de juego, estímulos visuales, tacto, vibraciones, todo es necesario para compensar y adaptarse a la falta de oído. La gran diferencia entre un perro con pérdida gradual o accidental de oído y un perrito sordo de nacimiento es que el perro adulto que ha perdido el oído sabe que le ocurre algo que no puede comprender pero está acostumbrado a un tipo de vida y actividades con su amo que van a cambiar por su nueva manera de percibir el mundo, sin embargo el perrito sordo de nacimiento no es consciente de haber perdido ningún sentido y su entrenamiento empieza desde cero.