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Maniobra de Heimlich contra atragantamientos

La maniobra de Heimlich, denominada también compresión abdominal, es un procedimiento de primeros auxilios para desobstruir el conducto respiratorio, cuando queda bloqueado por un trozo de alimento que no puede ser tragado o cualquier otro objeto. Es una técnica efectiva para evitar la asfixia por atragantamiento, que recibió su nombre por el médico Henry Heimlich, descrita por primera vez en el año 1974 como tratamiento de urgencia para ataques de asma y ahogamientos en humanos.

Se recomienda utilizar la maniobra de Heimlich sólo en caso de una obstrucción grave de la vía aérea, en la cual el grado de atragantamiento es tal que no hay tos ni se emite ninguna vocalización. Mientras que en una persona con una obstrucción leve, en la cual todavía puede toser, no se deben obstaculizar sus intentos por expulsar el objeto por sí misma. Los golpes interescapulares, mediante palmadas en la parte alta de la espalda, pueden agravar la obstrucción, debido a la fuerza gravitacional, atorando más el objeto y, en consecuencia, convirtiendo una obstrucción leve en una grave.

En los perros debemos tener en cuenta que ellos no son conscientes de ciertos riesgos ni se pueden anticipar a las consecuencias de determinadas acciones imprudentes. No debemos ofrecer comida cocinada que tenga grandes huesos o espinas como algunos pescados, o piezas de carne ensartadas y asadas a la parrilla porque el perro podría tragarse el palo entero de la brocheta. Un perro, como un niño pequeño, se puede llevar a la boca tanto restos de comida en mal estado, elementos tóxicos, clavarse astillas de huesos o madera, así como pequeñas piezas tanto de juguetes como otro tipo de objetos que le guste morder o masticar por su material, dureza o rugosidad. En los historiales de muchas clínicas veterinarias se cuentan casos de perros que han ingerido desde botellas de plástico, herramientas y hasta piedras, como atestiguan algunas radiografías.

radiografía perro hueso
Radiografía del torax de un cachorro bull mastiff de poco más de tres meses de edad que había tragado un hueso de juguete con unas dimensiones de 8×3 pulgadas, además de algunas piedras.

Llegados a una situación así no queda más remedio que derivar al perro al quirófano de la clínica veterinaria para practicar una cirugía, a diferencia de pequeños trozos de madera o fibras vegetales de celulosa, textiles arrancados de prendas de ropa, cuerdas con nudos o juguetes de tejido con hilos trenzados, que si bien no pueden digerir sí serían capaces de expulsar en las heces. Hay que vigilar a los perros que son propensos en sus travesuras a comerse cualquier cosa para evitar llegar a casos así, retirando objetos peligrosos de su alcance. Igual que con los medicamentos, es importante que el perro no pueda abrir cajones por la casa donde haya documentos importantes, herramientas con mangos de goma o plástico como los destornilladores, aparatos electrónicos, pilas, productos de limpieza o para el vehículo, etc.

Si sorprendemos a nuestro perro con cualquier cosa extraña en la boca es importante llamar su atención y abrir sus mandíbulas para sacar lo que haya podido coger tanto en casa como durante los paseos, la mayor parte de las veces serán restos de comida, excrementos (pueden ser de palomas, heces de otros animales o de humanos), palos o pedazos de madera, etc. lo cual sin ser lo más peligroso, es desagradable y deberíamos evitar que lo trague. Un perro manso, dócil, bien educado, acudirá, se sentará y dejará que un familiar abra sus mandíbulas y saque lo que tenga en la boca incluso desde la campanilla sin llegar a morder nunca al dueño. Algunos perros podrían intentar escaparse, gruñir o cerrar la boca con fuerza si son traviesos. Sobre todo si encontraron algo que para ellos sea llamativo para comer y temen que les quiten su hallazgo.

Cuando se trata de un atragantamiento con un objeto peligroso como una botella u pieza de plástico, cuerda o madera gruesa, hueso con astillas o demasiado grande tipo codillo, pero no hemos llegado a tiempo, observando que el perro tiene dificultades para respirar porque parece tener algo atorado, se puede practicar una maniobra para que el perro tosa y lo expulse. De forma análoga a la maniobra Heimlich, se puede colocar una mano con el puño cerrado donde el pulgar doblado presione en el abdomen justo después de la caja torácica y el diafragma, se coloca la palma de la otra mano de forma envolvente y se empuja hacia arriba varias veces. También se pueden dar palmadas sobre el lomo justo tras la nuca pero con cuidado.

atragantamiento perros

Lo más peligroso al tragar objetos dañinos es la posibilidad de asfixia y el daño a los órganos por la forma, material o toxicidad de algún elemento. Si sospechamos que el perro ha tragado algo que no es capaz de expulsar y lo vemos particularmente dolorido, cansado y apático, debemos acudir urgentemente a una clínica veterinaria.