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Kabang, la perra heroica con el hocico desfigurado

La historia de Kabang es conocida en internet como la perra heroica sin hocico, ya que en diciembre del año 2011 perdió completamente la mandíbula superior y la nariz al intentar proteger a dos niñas, Dina Bunggal de 9 años y su prima Princess Diansing de 3 años, que paseaban juntas cuando al cruzar una carretera en Nuñez, Zamboanga, una motocicleta estuvo a punto de atropellarlas y la perra saltó frontalmente para interponerse, recibiendo el golpe. Tras el accidente traumático su rostro quedó desfigurado y puesto que se reconoció su acto de valentía los lugareños buscaron medios económicos para que tuviera asistencia veterinaria y se pudiera costear una cirugía reconstructiva. Kabang pertenece a los perros denominados askal, a partir de los vocablos del idioma tagalo «asong kalye», perros callejeros en Filipinas, de tamaño pequeño a mediano, no reconocidos como raza canina por los principales clubs de criadores, por lo que su cuidado depende del vínculo que las poblaciones locales tienen con estos perros y de sus recursos económicos.

Kabang, perra askal filipina

Rudy Bunggal, padre de una de las niñas, fue testigo del suceso junto a un lugareño llamado Jovito Urpiano, y acudió para auxiliar a la perra, que había sido criada por la familia, asegurando que había saltado para bloquear la moto y evitar el atropello. Debido al dolor que sentía, la perra salió corriendo y estuvo ausente dos semanas, por lo que la familia temió que hubiera fallecido. Sin embargo volvió a aparecer cerca de la tienda de dulces que regenta la humilde familia y los siguió a casa. Al buscar criterios para sanar a Kabang, la perrera recomendó que se eutanasiara pero la familia se negó. Recibieron apoyo de Tzu Chi Foundation y Animal Welfare Coalition of the Philippines, quienes lograron tratar con antibióticos a la perra para que no sufriera una infección. A través de la web Care for Kabang, la repercusión mediática aumentó enormemente, muchos internautas donaron, Kabang recibió patrocinios de empresas como Philippines Airlines, Pedigree o Pfizer, y se alcanzó la cifra de 20.000 USD el 14 de septiembre de 2012 para pagar una intervención quirúrgica y estancia hospitalaria. El viaje se realizó desde Makati el 8 de octubre del 2012 para trasladar a la perra al hospital veterinario de la universidad de California, Estados Unidos, UC Davis, de modo que fuera operada por Dr. Boaz Arzi y Dr. Frank Verstraete, especialistas en cirugía maxilofacial y dental.

Care for Kabang

La estancia hospitalaria estaba inicialmente prevista para un máximo de ocho semanas, pero cuando Kabang llegó a UC Davis se realizó un examen clínico y se diagnosticó que padecía un tumor y el denominado gusano del corazón. El tratamiento veterinario demoraría la cirugía reconstructiva del hocico para al menos tres meses después. Este fue el mensaje del día 12 de octubre de 2012 en su página en la red social facebook Care for Kabang:

Tests reveal that Kabang has heartworm and a tumor that need to be treated before her surgery. This could delay surgery for maybe 6 months. UC Davis issued this statement today after their press conference: http://vetmed.ucdavis.edu/vmth/small_animal/kabang/local-assets/pdfs/kabang.pdf

Kabang

Kabang

Kabang

Kabang

Entre octubre de noviembre de 2012, Kabang tuvo seis sesiones de quimioterapia, finalizando con éxito el tratamiento contra el tumor. En enero de 2013 estuvo lista para el tratamiento contra el gusano del corazón o filariosis canina, consistente en inyecciones del fármaco antihelmíntico Immiticide, con un antiinflamatorio previo para atenuar el dolor asociado, Carprofen. Entre cada sesión tenía que permanecer mensualmente aislada en un pequeño kondo donde descansaba.

Kabang
Kabang junto al monumento «Faithful Partner» construido en memoria de oficiales K-9 fallecidos. El bloque de granito sostiene una escultura de bronce del tamaño real de un perro pastor alemán como los adiestrados por la policía.

El 19 de enero el hospital veterinario UC Davis realizó un comunicado dada la falta de información y las extrañas expectativas de muchas personas que estaban siguiendo la historia de Kabang. Las cirugías estaban encaminadas a cerrar la zona mutilada del hocico reduciendo la herida hasta la fosa nasal, recrear el hocico regenerando la mandíbula superior sería como pedir a un médico que regenerara una extremidad amputada en un hombre. Tampoco es viable una prótesis, ni existe una tecnología tal como para que la prótesis conecte con los terminales del sistema nervioso en la boca, ni aguantaría un apéndice dada la fuerza que tienen los perros en las mandíbulas.

Kabang no quedó ciega ni tiene problemas de visión, tampoco quedó sin olfato, de hecho está ahora más expuesta a los estímulos sensoriales, tampoco tiene sequedad en la lengua, como han podido comprobar empíricamente quienes han recibido sus afectuosos lametones. Puede comer ella sola pese a no agarrar el alimento con la mandíbula superior, se alimenta más de comida húmeda que de pienso seco y se ayuda con las manos.

Para quienes comentaron que Kabang tendría mejor vida permaneciendo en un hogar de Estados Unidos con más recursos económicos, los veterinarios de la UC Davis contestaron que Kabang es una perra que tiene una familia en Filipinas que ha querido lo mejor para ella y con quienes regresará. El comunicado finaliza llamando la atención sobre las ventajas de la vida perruna, sin preocupaciones sobre el tratamiento a seguir, pasando de una actividad a otra: Kabang no se angustia al recibir quimioterapia o inyecciones contra la filariosis, se queda quieta y cuando termina la sesión salta para desplazarse por el refugio para descansar, comer, rastrear, jugar…

UC Davis ha declarado de forma reiterada que las cirugías consistirán en un tratamiento dental y el cierre de la herida que formaba un hundimiento en la cabeza de la perra. REGENERAR EL HOCICO DE KABANG NO ES POSIBLE. Debido a las informaciones tendenciosas en los medios de comunicación y por la negativa de la gente a leerse la trayectoria completa de su historia, UC Davis ha tenido que repetir esto una y otra vez. Es médicamente imposible que se pueda lograr una reconstrucción. Sería como si alguien hubiera perdido un brazo -u otra extremidad del cuerpo- y acudiera a su médico pidiendo que le regeneraran el brazo.

Más aún, un hocico protésico no es viable. Sería un apéndice inútil colgando de su cabeza. No existe una tecnología que conecte una prótesis veterinaria para perros con las terminaciones nerviosas para lograr que funcionara como un verdadero hocico. Incluso si dicha tecnología existiera, las mandíbulas de un perro son demasiado fuertes como para hacer operativa una prótesis. A la primera ocasión que intentara morder algo, la prótesis se caería, causando aún más daño que el que ya ha soportado.

Kabang no está ciega. Ve bastante bien. Afortunadamente, la herida desgarró su rostro justo por debajo de las cavidades oculares.

Kabang puede todavía oler. Alguien tiene olfato no por tener una nariz, sino por sus sensores olfativos. Los sensores olfativos de Kabang funcionan bien. De hecho, ella será capaz de olfatear aún mejor ahora que sus sensores están más expuestos y próximos a cualquier cosa que quiera husmear.

La lengua de Kabang no se reseca. En realidad, si alguna vez la sostuvieras en brazos, te llenaría de babas con sus afectuosos lametones.

Respecto a cómo hace para comer – se han publicado varios videos en la página de facebook, en el sitio web de UC Davis así como en otros sitios de internet donde la perra Kabang sale comiendo. Échales un vistazo.

Kabang tiene una familia que es legalmente titular, no es sólo su propiedad. La quieren y buscan lo mejor para ella. Y antes de que alguien vuelva a decir: «Bueno, pero lo mejor para ella sería quedarse en Estados Unidos con una familia que tenga más recursos económicos para cuidar de ella», ¡es absurdo argumentar eso! Ser menos privilegiado que otros no es un motivo para que te quiten a tu perro. UC Davis, Care For Kabang, el doctor Lim y todas las personas involucradas en el viaje de Kabang a Estados Unidos tienen la obligación legal de devolver a Kabang a su familia en Filipinas una vez que los procedimientos veterinarios se hayan completado. Nunca se consideró actuar de otra manera. Care For Kabang y Dr. Lim velarán porque reciba atención veterinaria y alimentación adecuada una vez que esté con su familia y pueda tener una larga, feliz y saludable vida.

Kabang no manifiesta padecimiento ni dolor. Ha vivido en este estado durante un año. Cualquier dolor que inicialmente padeciera hace tiempo que se atenuó.

Los humanos podríamos aprender un montón de Kabang. Una de nuestras mayores perdiciones, muchas veces, es que podemos pensar y razonar. Quizá demasiado. Ella desconoce que la quimioterapia podría deteriorarla, así que salta de la mesa cuando todo ha terminado y pasa el resto de su día como si no hubiera sucedido nada. Tampoco sabe que inyectar tóxicos para eliminar los gusanos que atacan al corazón -filariosis canina- podría ser letal también para ella, pero actúa como si no fuera gran cosas. Como humanos, damos demasiadas vueltas a la cabeza pensando sobre estas cosas, nos preocupamos en exceso, y nos compadecemos de nuestras circunstancias – todo ello probablemente empeora la situación. Kabang, en cambio, olvida instantes después lo acontecido y pasa a la siguiente cosa en su agenda del día, que habitualmente es comer, dormir, husmear o jugar. Es una de las perras más juguetonas y divertidas que hemos conocido nunca. Cualquiera que pase dos minutos de su tiempo con Kabang nunca pensaría en sacrificarla, poniendo fin a su vida. ¡Te robará el corazón al momento!

El día 5 de marzo de 2013 comenzó la cirugía maxilofacial, retiraron dos piezas premolares a Kabang, repararon el párpado inferior del ojo izquierdo y comenzaron con el cierre de la herida hasta la cavidad nasal, empleando tejidos de la cabeza. La intervención quirúrgica seria fue el 27 de marzo, con una duración de 5 horas, sin complicaciones ni en la recuperación tras la anestesia. Pasó sin embargo nueve días en la UCI durante el mes de abril pero se recuperó completamente en mayo de 2013. El día 31 de mayo se publicó una carta del padre de familia, donde agradecía el apoyo de los donantes y el buen trato en el hospital veterinario.

Carta agradecimiento Kabang

Soy Rudy Bunggal y quería dar las gracias desde lo más profundo de mi corazón a Ms. Karen (Kenngott – fundadora de Care For Kabang), Sir Rob (Warren – director de comunicaciones en UC Davis VMTH) y a todos los trabajadores y veterinarios de UC DAVIS que cuidaron de Kabang para recuperar su salud. Muchísimas gracias.

También a todos los donantes que ayudaron en la recaudación de fondos para costear el tratamiento médico de Kabang. Gracias a todos.

Rudy Bunggal

A continuación un vídeo sobre la historia de Kabang, durante su periplo para recuperar su salud tras el golpe que desfiguró su hocico:

El día 3 de junio Kabang recibió el alta hospitalaria definitiva y tras una sentida despedida en Downtown Davis partió el 6 de junio de 2013 en un vuelo para regresar a Filipinas con su familia y encontrarse con los lugareños. En la siguiente imagen se nota el cierre de la herida en torno a la nariz o fosa nasal:

Kabang

Kabang

Kabang no fue dada en adopción ni su titularidad fue transferida al doctor Anton Lim de Tzu Chi Foundation como se especuló en algunos medios de comunicación, sino que se realizó una autorización legal para que él tutelara a la perra durante su tratamiento veterinario, ya que Rudy Bunggal temía dejar a Kabang en manos de veterinarios que pudieran ser partidarios de eutanasiarla. Aquí tenéis fotografías de la intrépida perra askal de nuevo en Filipinas.

Kabang

Kabang

Kabang

Kabang

Kabang

Icono de los perros desfavorecidos, tiene ahora su nueva página en facebook: Kabang the Philippine Hero Dog. Regresó a Filipinas con tratamiento para protegerla un año más contra la filariosis canina, lo cual es una gran ayuda que no tienen los demás perros callejeros en zonas tropicales.

Trastornos del desarrollo neurológico en el cerebelo

Los perros, como otros mamíferos, pueden padecer trastornos del desarrollo en el sistema nervioso central, notablemente en el cerebelo, como la hipoplasia cerebelosa, la abiotrofia cerebelosa, o la hipomielinización. Las causas de algunas de estas enfermedades son infecciones víricas durante la gestación y malformaciones congénitas. El manual veterinario Merck, en su edición digital, ofrece un resumen de los trastornos neurológicos en el cerebelo de los perros, incluyendo las patologías congénitas y hereditarias.

La hipoplasia cerebelosa es más común en otros animales domésticos como los gatos, que pueden padecerla si la madre tuvo panleucopenia durante el embarazo o si fue víctima de envenenamiento, traumatismos o desnutrición severa. Sin embargo los perros también pueden padecerla, notablemente por el herpes virus canino, letal en cachorros recién nacidos. Se ha estudiado que los perros chow chow (song shi quan, en su nombre original chino trasliterado), los setters irlandeses y fox terriers cuando también padecen lisencefalia como enfermedad concomitante, son las razas caninas más propensas.

Samson, cachorro con hipoplasia cerebelosa, la falta de madurez del cerebelo al nacer provoca dificultades psicomotoras, sintetizadas en ataxia: descoordinación en los movimientos, falta de equilibrio, temblores, sobre todo en las extremidades posteriores, y caídas. Cuando están en reposo no tienen temblores, sólo cuando están en movimiento o tienen la intención de hacer algo. Si bien muchos cachorros pueden tener una buena infancia y alcanzar una longevidad como la de los ejemplares adultos sin trastorno neurológico, en casos donde se estime que hay otra enfermedad colateral que causa sufrimiento el perro puede ser eutanasiado; así ocurrió con Samson según puede leerse en los comentarios. La hipoplasia cerebelosa no va a más, no es degenerativa y por ello no hay que sacrificar a ningún animal que la padezca.

Cuando la hipoplasia cerebelosa se sitúa en el vermis o segmento que separa ambos hemisferios del cerebelo, y hay otras anomalías como la hidrocefalia y un ensanchamiento quístico del cuarto ventrículo, se produce el síndrome denominado Dandy-Walker. Aunque la incidencia de este síndrome es estadísticamente baja, se ha estudiado que los perros fox terrier de tamaño pequeño pueden tener predisposición.

La abiotrofia cerebelosa es una enfermedad neurológica autosómica, recesiva y monogénica, afecta también a otros mamíferos domésticos como gatos, caballos, vacas, ovejas y cerdos, no sólo a los perros. Se transmite de manera hereditaria cuando un descendiente recibe dos copias recesivas del alelo de sus progenitores, que pueden no padecer abiotrofia pero sí portar una copia recesiva, no expresada, en el genotipo. Al contrario que la hipoplasia cerebelosa, no se produce por malformaciones durante la gestación, sino tras el nacimiento de las crías, por la pérdida de neuronas Purkinje en la corteza cerebelosa, de manera gradual en las primeras semanas de vida.

Las manifestaciones son muy similares ya que el animal no tiene coordinación al desplazarse ni equilibrio, se pueden observar en cachorros de entre uno y cuatro meses de edad. La enfermedad no degenera pero tampoco se puede sanar, aunque es posible apoyar al animal para que se desplace con menos dificultad. La prevención es compleja pues se basa en evitar la copia del alelo al seleccionar los cruces durante la cría. Hay razas caninas con mayor predisposición a padecer abiotrofia cerebelosa como Kelpie australiano, Bretón, Gordon Setter, Schnauzer miniatura, Caniche miniatura, Collie de la frontera, Pointer, Airedale Terrier, Kerry Blue Terrier, entre otros. Los síntomas no se manifiestan a la misma edad en todas las razas ni en cada ejemplar, a partir del primer mes de vida ya hay signos clínicos en algunos cachorros, en otras razas a partir de los cuatro meses en adelante.

La hipomielinización es congénita, de carácter hereditario, está causada por la falta de mielina o la degeneración de la capa lípida que cubre los axones de las neuronas, una vaina aislante sobre la prolongación que transmite el impulso nervioso a otras células, produciendo alteraciones psicomotoras y visuales. Las razas caninas más afectadas son Springer Spaniel, Chow Chow, Samoyedo, Braco de Weimar, Boyero de Berna, y los síntomas se manifiestan entre las 3 y las 8 semanas de vida. Como en la hipoplasia y la abiotrofia cerebelosa, se observan temblores durante el movimiento, falta de masa muscular, debilidad en los miembros posteriores, mala coordinación, falta de reflejos y equilibrio.

El síndrome de la malformación caudal occipital y la siringomielia, quiste en la médula espinal, afecta particularmente a la raza canina Cavalier King Charles, entre los perros de pequeño tamaño. La malformación es comparable a la denominada Chiari en humanos, se caracteriza por una malformación congénita del hueso occipital en el cráneo, con una fosa caudal desplazada y una hernia cerebelosa a nivel del foramen magnum, el orificio en la base del cráneo donde se articula la columna vertebral y por donde pasa el fluido cerebroespinal generado en los ventrículos.

diagrama sistema nervioso perro

Las manifestaciones clínicas incluyen parestesia (sensación anormal de hormigueo, picores, entumecimiento muscular), ataxia (descoordinación en los movimientos), dolor en el cuello y debilidad muscular. Para la parestesia hay un tratamiento con el fármaco gabapentin (10 mg/kg, vía oral, dos veces al día), para regular la producción de fluido cerebroespinal se puede administrar un diurético como la furosemida. Para reparar la malformación en el cráneo hay una cirugía, denominada craniectomía descompresiva vía caudal occipital, aunque hay estadísticas de retorno de la dolencia en un 25% de casos.

Tratamiento de la leishmaniosis canina

El tratamiento de la leishmaniosis canina se basa en los antimoniales pentavalentes, por su acción parasiticida, junto con un antibiótico, que se administran por inyección subcutánea. Los antimonios empleados corresponden con los componentes químicos meglumina antiamoniato y estibogluconato sódico, que son principios activos de los fármacos Glucantime y Pentostam. Se ha probado que el primero tiene menos efectos adversos y los pacientes toleran mejor el tratamiento, además las inyecciones intravenosas en el caso del estibogluconato sódico tienen que ser más lentas y buscar diferentes venas para evitar dañar los vasos sanguíneos. Los efectos adversos más comunes son la cefalea, la pérdida de peso o delgadez excesiva y las náuseas. A estos fármacos se añade Milteforan, cuyo principio activo antiprotozoario es la milfefosina y se administra por vía oral.

Los antibióticos empleados en el tratamiento de la leishmaniosis canina son Anfotericina B, Pentamidina, Paromomicina. Se combinan en el tratamiento cuando la respuesta tras la administración del antimonial es insuficiente, con una dosis de aproximadamente 4-5 mg/kg cada 12 horas.

Alopurinol es un compuesto químico empleado como medicamento frente a la hiperuricemia, exceso de ácido úrico en plasma sanguíneo. Es un inhibidor enzimático, actúa controlando la velocidad a la que un determinado proceso químico ocurre en el cuerpo, lo que se produce por inhibición de xantinoxidasa, enzima que cataliza la oxidación de hipoxantina a xantina y de xantina a ácido úrico. El tratamiento con alopurinol logra una disminución de ácido úrico en plasma y en orina, contribuyendo a tratar enfermedades metabólicas y en órganos como los riñones. El alopurinol inhibe el crecimiento del cinetoplasto y su metabolito es incorporado al RNA del parásito, cooperando en su exterminación. También puede servir de coadyuvante al prolongar la acción farmacológica de otros medicamentos y así obtener efectos sinérgicos. La alteración renal más frecuente en la leishmaniosis canina es la glomerulonefritis. En los animales se manifiesta con proteinuria que puede derivar en un síndrome nefrótico y en algunas ocasiones finalizar en una insuficiencia renal. La dosis de alopurinol suele ser 10 mg/kg de peso cada 8 horas o también 15 mg/kg cada 12 horas, por vía oral, manteniendo el tratamiento por seis meses. A diferencia de los fármacos inyectables basados en las sales de antimonio los efectos secundarios del alopurinol sobre la salud del animal a largo plazo son mínimos.

El tratamiento de la leishmaniosis canina con mejores resultados es combinación de sales antimoniales, antimoniato de N-metilglucamina, fármaco Glucantime, de miltefosina, fármaco Milteforan, con alopurinol como coadyuvante. Las dosis aproximadas son 75-100 mg/kg de peso SID SC (una vez al día, por inyección subcutánea) de N-metilglucamina durante 4 semanas. El organismo lo elimina por vía renal a las 24 horas y queda un 20% en sangre, produciéndose efectos acumulativos a lo largo del tratamiento. También se puede dividir en 50 mg/kg BID SC, (dos veces al día, subcutáneo), o 2 mg/kg/SID PO (una vez al día, por vía oral) de miltefosina durante 28 días, junto con 10 mg/kg BID PO (dos veces al día, cada 12 horas aproximadamente, por vía oral) de alopurinol como coadyuvante durante al menos 6 meses.

glucantime

milteforan

Generalmente la administración de alopurinol se mantiene tras la recuperación del perro que padece leishmaniosis pero por sí solo su eficacia, como la de los antibióticos, es débil cuando la enfermedad está avanzada. De ahí que los tratamientos de choque se hagan con los antimoniales. En muchos perros se puede detener el tratamiento después de 12-18 meses. El veterinario debe indicar si se establece un descanso, se reinicia posteriormente o se modifican las dosis. Cuando se inicia el tratamiento de un perro enfermo de leishmaniosis canina, se realizan analíticas de sangre con control mensual. Posteriormente, se debe realizar un seguimiento cada seis meses que incluya un estudio clínico con bioquímica completa, hemograma, proteinograma y serología para dar un título de anticuerpos de leishmania.

medicamento alopurinol
Alopurinol 300 mg, fármaco Zyloric y su equivalente genérico.

medicamento alopurinol
Alopurinol 100 mg.

Durante la enfermedad, el sistema inmunitario se ve afectado por la infección parasitaria. En perros sanos el recuento de linfocitos es de 2300/uL con un 45% aproximadamente de células especializadas linfocito T CD4+, denominados colaboradores, frente a los linfocitos T CD8+, denominados citotóxicos. Durante la enfermedad el recuento se queda en un intervalo de 400-800/uL y de producirse inmunodeficiencia cae por debajo de 300. La inmunoterapia relacionada con el uso de interferon gamma para activar los macrófagos parasitados puede ayudar a recuperar el sistema inmunitario deprimido del animal.

Prevención de la leishmaniosis canina

El sentido común es la primera forma de prevención: no llevar a nuestro perro a zonas geográficas donde la leishmania es endémica o lugares con condiciones medioambientales favorables al flebótomo como las zonas de humedales, marismas, huertas, incluso si el perro porta medidas de protección como un collar antiparasitario o pipeta extendida días atrás. Es también imprudente ir a zonas de extrarradio o localidades rurales donde puede haber grupos de animales infectados que actúen como reservorios, que no siempre son otros perros del vecindario. Generalmente, en zonas urbanas con una salubridad media, bastará con tener una protección antiparasitaria como los collares con deltametrina o las pipetas, así como sprays con citronela, repelentes con N-Dietil-meta-toluamida, entre las estaciones de primavera y verano, teniendo especial prudencia entre verano y otoño, así como al inicio de la primavera, cuando el riesgo es mayor sobre todo tras días de lluvias y temperatura templada, evitando pasear con nuestro perro en las horas sin luz solar. No hay que fiarse de las fechas del calendario que indican los cambios estacionales en base a convenciones, sino fijarse con prudencia en las condiciones medioambientales de la zona donde nos encontramos. Muchos años el cambio de estación puede adelantarse con subidas repentinas de temperaturas cálidas tras un corto invierno, o darse condiciones circunstanciales que pueden favorecer a los flebótomos, como zonas de aguas estancadas en terrenos arenosos por alguna obra abandonada o desatención de parques periurbanos y zonas de alcantarillado.

vacuna leishmaniosis caninaLa primera vacuna antiparasitaria europea contra la leishmaniasis visceral canina, CaniLeish, desarrollada por Virbac, lleva disponible desde finales del año 2011 en muchas clínicas veterinarias. Se basa en un test previo para descartar la enfermedad y una primovacunación de tres inyecciones administradas en intervalos de tres semanas.

El recordatorio inmunitario es una vacunación anual para que el perro tenga una respuesta biológica más segura frente a la infección provocada por el parásito. Para aplicar la vacuna contra la leishmania el perro tiene que ser mayor de 6 meses y no estar enfermo de Leishmania (en perros tratados y que dan titulaciones negativas en detección de anticuerpos, se recomienda su aplicación), además de tener buen sistema inmunitario. La vacuna no es por tanto apta para cachorros, tampoco se puede aplicar en perras gestantes, y hay que recordar que en el periodo de vacunación no se garantiza que si le pica el flebótomo hembra, desarrolle leishmaniosis, por lo que se recomienda la vacunación en invierno, cuando las bajas temperaturas disuaden a muchos mosquitos y parásitos.

Esteve Veterinaria presentó Leisguard, fármaco para prevenir y tratar la leishmaniosis canina, en el II Simposio Esteve ‘Nuevo enfoque en el diagnóstico, tratamiento y prevención de la leishmaniosis canina’, en el XXIX Congreso Anual de AMVAC, VetMadrid 2012. Leisguard actúa sobre el sistema inmunitario del animal, potenciando su respuesta celular, lo que le permite combatir más eficazmente la infección. El principio activo de Leisguard es la domperidona, un derivado bencimidazólico antagonista de la dopamina que bloquea específicamente los receptores dopaminérgicos D2 a nivel periférico con actividad antiemética y procinética, sin efectos extrapiramidales y con un alto perfil de seguridad.

La domperidona bloquea la actividad inhibidora sobre la liberación de prolactina del lóbulo anterior de la hipófisis, que realiza la hormona y neurotransmisor conocida como dopamina, biosintetizada principalmente en el tejido nervioso de la médula de las glándulas suprarrenales, sin causar efectos secundarios como vómitos o dificultades digestivas, estimulando la inmunidad celular del animal. La domperidona ayuda a liberar la prolactina que tiene cada perro en su cerebro de forma natural. La prolactina actúa como inmunomodulador estimulando los tipos de glóbulos blancos del sistema inmunitario más eficaz en la lucha contra la leishmania, concretamente los linfocitos Th1, que son efectivos para eliminar al parásito mientras que los Th2 son menos eficaces.

domperidona
Domperidona en comprimidos de 10 mg, fármaco Motilium de laboratorios Esteve.

Leisguard es una suspensión oral que administrada en dosis de 1 mL por 10 kg de peso directamente en la boca o mezclada con el alimento durante 4 semanas consecutivas, protege al 80% de los perros sanos de desarrollar la enfermedad, siendo muy útil en caso de que el perro viaje a zonas endémicas con alta exposición a los mosquitos parasitarios, mientras que disminuye la gravedad de la infección, pudiendo llegar incluso a combatirla, en animales que ya padecen leishmaniosis. El precio del envase de jarabe de 60 mL está entre 13-15 euros.

leisguard domperidonaEl tratamiento a aplicar depende de la prevalencia de la enfermedad en la zona, si es inferior al 20% de perros afectados habrá que hacer una doble aplicación, la primera en los meses de mayo/junio para que el animal esté cubierto la época de mayor riesgo, y la segunda en los meses de septiembre/octubre para volver a activar el sistema inmune en caso de haberse contraído la enfermedad. En las zonas de prevalencia mayor al 20%, al ser la duración del tratamiento 4 meses, habrá que hacerlo 3 veces, que sería de la misma forma que en el otro caso pero intercalando en los meses de enero/febrero otro tratamiento. El tratamiento es efectivo a partir del quinto día de administración, es apto para cachorros, para animales sanos y enfermos y también en perras gestantes, a diferencia de la aplicación de la vacuna Canileish. Dentro de una valoración económica, la vacuna tiene menor coste para perros de tamaño mediano a grande, con un peso de más de 20 kilos, mientras Leisguard es más económico en perros de menos de 20 kilos de peso. Como efectos secundarios se dan la pseudo-gestación o embarazo psicológico en las hembras, leche en las mamas, aunque los porcentajes son muy bajos.

El descubrimiento del uso de la domperidona para prevenir o ayudar a tratar la leishmaniosis canina es mérito de Pablo Gómez Ochoa, Doctor en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza, departamento de patología animal, y que siendo estudiante descubrió de forma casual que su perra Molly, enferma de leishmania mejoró clínicamente tras dar a luz. Se doctoró con su tesis del año 2004 ‘Estudio de un nuevo tratamiento de la leishmaniosis canina. Valoración del efecto inmunomodulador de la domperidona.‘ que fue la base para que haya un producto como Leisguard en el mercado.

Ninguno de los fármacos para combatir la Leishmania es completamente infalible en su efectividad, ni la vacuna Canileish ni el jarabe Leisguard eximen del uso de repelentes de mosquitos, collares con deltametrina y pipetas antiparasitarios, que previenen que los flebótomos y otros parásitos pueden acercarse para picar al animal.

Leishmania | Diagnóstico y tratamiento

Dentro del ciclo de la leishmania, las etapas en el organismo del flebótomo comienzan cuando el mosquito hembra ingiere por picadura la sangre con macrófagos previamente infectados por amastigotes. En su intestino el flebótomo digiere las células parasitadas y las formas infecciosas amastigotes se diferencian en promastigotes, que se multiplican y migran a la probóscide o apéndice con el que estos invertebrados se alimentan. Si el insecto díptero realiza otra picadura, inocula los promastigotes que pasan a la sangre de otro animal huésped, infectando su organismo, que desencadena una respuesta inmunitaria, completándose el ciclo que aparece en los diagramas y que dura de 4 a 20 días.

Diagrama del ciclo biológico del parásito Leishmania

La patogenia del parásito Leishmania tiene un desarrollo similar a microorganismos intracelulares que evitan el sistema inmunitario y su capacidad memorística en la fagocitosis por los macrófagos de neutrofilos infectados, los promastigotes en apoptosis permiten la supervivencia intracelular de los parásitos, de este tipo de observaciones se ha llegado a concluir que al igual que las macromoléculas que componen organismos vivos y pueden autoduplicarse sistemáticamente, los patógenos serían agentes intencionales. En otros términos, pueden ocultarse en la superficie de células en apoptosis sin desarrollar una inflamación que sirva de señal a las células del sistema inmunitario para perseguir los patógenos y mantenerse así infectando células de diferentes tejidos. La multiplicación del parásito se realiza por división binaria longitudinal. Cuando los amastigotes se acumulan en el interior de los macrófagos del hospedador se genera la rotura de los mismos y la colonización de otras células por los patógenos.

La respuesta del hospedador se traduce en una serie de alteraciones en el sistema inmunitario que conducen a una forma de inmunodeficiencia adquirida. La inmunosupresión se produce sobre los de linfocitos T supresores y auxiliares, la sensibilización de los macrófagos y la acción de ciertas citotoxinas (MAF, IFN gamma).

El metabolismo energético de los amastigotes consiste en una glucolisis. En caso de carencia de glúcidos, las células de leishmania aceleran su metabolismo protéico y efectúan un proceso de neoglucolisis a partir de aminoácidos por transaminación. Los inhibidores del catabolismo de los glúcidos denominados estilbenos, tienen una actividad leishmanicida. Las células parasitarias de leishmania son incapaces de sintetizar las purinas, necesarias para su desarrollo. Por ello, los análogos de las purinas tienen propiedades leishmanicidas, como el fármaco alopurinol, que además actúa como coadyuvante.

La resistencia a la leishmaniosis viene dada por el desarrollo de una inmunidad celular, mientras que la susceptibilidad a padecer la enfermedad va asociada al desarrollo de una inmunidad humoral no protectora muy marcada y una inmunidad celular deprimida, que no alcanza a controlar la diseminación del parásito. La inmunidad celular que protege al animal frente a esta enfermedad está mediada por respuestas celulares de los linfocitos CD4+ y Th1. En perros sanos el recuento de linfocitos es de 2300/uL con un 45% aproximadamente de células especializadas linfocito T CD4+, denominados colaboradores, frente a los linfocitos T CD8+, denominados citotóxicos. Durante la enfermedad el recuento se queda en un intervalo de 400-800/uL y de producirse inmunodeficiencia cae por debajo de 300.

Los métodos usados para diagnosticar la leishmaniosis son, respectivamente, directos o indirectos:

– Parasitológico: examen microscópico a partir de una muestra de tejido, biopsia y cultivo, se basa en la visualización e identificación del parásito en la forma amastigote, mediante citología de médula ósea, ganglio o impronta cutánea. Esta técnica es la más específica, rápida y de menor coste económico. El inconveniente es que es positiva en un 70-80% de los casos. Las biopsias de piel son de utilidad cuando existen lesiones cutáneas, en especial en la leishmaniosis cutánea localizada, ya que en el inicio de la infección todavía no se ha producido una seroconversión, ni existen variaciones en el proteínograma, ni leishmanias en la médula ósea.

– Serológico: analítica con detección de anticuerpos, métodos IFI, ELISA. Los métodos serológicos pueden dar resultados negativos en pacientes inmunodeprimidos. En medicina humana, existen reacciones cruzadas de interferencia entre la leishmaniosis, el paludismo, tripanosomiasis, tuberculosis y lepra, dando falsos positivos. En el perro, por el contrario, ni la piroplasmosis, ni la ehrlichiosis, ni la hepatozoonosis dan reacciones cruzadas con la leishmaniosis. Sí han sido descritas con la toxoplasmosis y las mycobacterias.

– Molecular: amplificación del ADN del parásito, PCR, acrónimo de reacción en cadena de polimerasa. Se considera este último más efectivo que la serología, aunque generalmente la prueba veterinaria que se realiza a los perros es una analítica de sangre para dar un título de anticuerpos y conocer la respuesta inmunitaria del animal a la infección: la detección de anticuerpos IgG anti Leishmania infantum, en suero, por inmunofluorescencia indirecta. La técnica de detección de estos anticuerpos consiste en poner en contacto una dilución del suero del perro con leishmanias obtenidas por cultivo. Posteriormente se fija una proteína marcada con una sustancia fluorescente a los anticuerpos IgG y se visualiza la presencia o no de fluorescencia mediante un microscopio de luz ultravioleta. El diagnóstico por proteínas de fase aguda se basa en el aumento de ciertas proteínas durante la enfermedad, que sirven por tanto como marcadores, la proteína C-reactiva (PCR) varía en fase de infección y en perros con enfermedad clínica; la haptoglobina y la ceruloplasmina aumentan en los análisis serológicos de perros que padecen leishmaniosis. Estas proteínas disminuyen posteriormente durante el tratamiento, por lo que indican la respuesta del organismo frente al parásito.

El tratamiento de la leishmaniosis canina tiene como método principal los antimonios pentavalentes, por su acción parasiticida, que se administran por inyección subcutánea, en los casos en los que la enfermedad está avanzada y puede dañar los órganos vitales. En los perros con una leishmaniosis visceral poco avanzada o que ya está controlada tras el uso de antimonios y antibióticos como la Anfotericina B, se administra una dosis de alopurinol, presente en 100 y 300 mg por pastilla, en función del peso del perro, por vía oral en periodos de seis meses a 1 año, volviendo a tomar medicación si las analíticas de control (bioquímica con hemograma y proteinograma), en los chequeos periódicos indicados por el veterinario, muestran una recaída de la salud del perro.

Alopurinol es un compuesto químico empleado como medicamento frente a la hiperuricemia, exceso de ácido úrico en plasma sanguíneo, es un inhibidor enzimático, actúa controlando la velocidad a la que un determinado proceso químico ocurre en el cuerpo, lo que se produce por inhibición de xantinoxidasa, enzima que cataliza la oxidación de hipoxantina a xantina y de xantina a ácido úrico, es una disminución del nivel de ácido úrico en plasma y en orina, contribuyendo a tratar enfermedades metabólicas y en órganos como los riñones y el hígado. También puede servir de coadyuvante al prolongar la acción farmacológica de otros medicamentos. La alteración renal más frecuente en la leishmaniosis canina es la glomerulonefritis. En los animales se manifiesta con proteinuria que puede evolucionar a un síndrome nefrótico y en algunas ocasiones finalizar en una insuficiencia renal.

El tratamiento de la leishmaniosis canina con mejores resultados es combinación de sales antimoniales, antimoniato de N-metilglucamina, fármaco Glucantime, de miltefosina, fármaco Milteforan, con alopurinol. Las dosis aproximadas son 100 mg/kg SID SC (una vez al día, subcutáneo) de N-metilglucamina durante 4 semanas o con 2 mg/kg/SID PO (una vez al día, vía oral) de miltefosina durante 28 días junto con 10 mg/kg BID PO (dos veces al día, vía oral) de alopurinol como coadyuvante durante al menos 6 meses. En muchos perros se puede detener el tratamiento después de 12-18 meses. El veterinario debe indicar si se establece un descanso, se reinicia posteriormente o se modifican las dosis en el tratamiento.

glucantime

milteforan

medicamento alopurinol
Alopurinol 300 mg, fármaco Zyloric y su equivalente genérico.

medicamento alopurinol
Alopurinol 100 mg.

Actualización 12/2011: Se ha desarrollado un modelo de estudio inmunitario in vivo, como primer paso en el desarrollo de una vacuna para leishmaniasis. Una asociación entre el IRD, Bio Véto Test y la empresa Virbac ha permitido poner a punto la primera vacuna antiparasitaria europea contra la leishmaniasis visceral canina, CaniLeish, disponible en Portugal desde fines de mayo 2011, y en Francia desde septiembre del año 2011. Los investigadores de la UMR MIVEGEC (CNRS, IRD, Universidad de Montpellier) realizan investigaciones multidisciplinarias para controlar y prevenir la leishmaniasis: aspectos vectoriales, resistencias a los medicamentos, interacciones Leishmania-vectores y biología de los parásitos.

vacuna leishmaniosis caninaEn UMR INTERTRYP se desarrollan investigaciones para una vacuna perfeccionada en perros y también para erradicar la enfermedad en las regiones donde la leishmaniosis es preocupante para las poblaciones humanas: Vaxileish tiene como objetivo identificar los principales componentes activos de CaniLeish, para desarrollar una vacuna sintética de segunda generación, mejor definida y adaptada a la vacunación humana. La vacuna de Virbac contra la leishmania para perros que está presente desde finales del año 2011 en muchas clínicas veterinarias se basa en un test previo para descartar la enfermedad y una primovacunación de tres inyecciones administradas en intervalos de tres semanas. El recordatorio inmunitario es una vacunación anual para que el perro tenga una respuesta biológica más segura frente a la infección provocada por el parásito. Para aplicar la vacuna contra la leishmania el perro tiene que ser mayor de 6 meses y no estar enfermo de Leishmania (en perros tratados y que dan titulaciones negativas en detección de anticuerpos, se recomienda su aplicación), además de tener buen sistema inmunitario. La vacuna no es por tanto apta para cachorros, tampoco se puede aplicar en perras gestantes, y hay que recordar que en el periodo de vacunación no se garantiza que si le pica el flebótomo hembra, desarrolle leishmaniosis por lo que se recomienda la vacunación en invierno.

Actualización 03/2012: Esteve Veterinaria presentó Leisguard, fármaco para prevenir y tratar la leishmaniosis canina, en el II Simposio Esteve ‘Nuevo enfoque en el diagnóstico, tratamiento y prevención de la leishmaniosis canina’, en el XXIX Congreso Anual de AMVAC, VetMadrid 2012. Leisguard tiene un efecto directo sobre el sistema inmune del animal, potenciando su respuesta celular, lo que le permite combatir más eficazmente la infección. El principio activo de Leisguard es la domperidona, un derivado bencimidazólico antagonista de la dopamina que bloquea específicamente los receptores dopaminérgicos D2 a nivel periférico con actividad antiemética y procinética, sin efectos extrapiramidales y con un alto perfil de seguridad.

En términos más asequibles para los que somos profanos a la materia: bloquea la actividad inhibidora sobre la liberación de prolactina del lóbulo anterior de la hipófisis, que realiza la hormona y neurotransmisor conocida como dopamina, biosintetizada principalmente en el tejido nervioso de la médula de las glándulas suprarrenales, sin causar efectos secundarios como vómitos o dificultades digestivas, estimulando la inmunidad celular del animal. La domperidona ayuda a liberar la prolactina que tiene cada perro en su cerebro de forma natural. La prolactina actúa como inmunomodulador estimulando los tipos de glóbulos blancos del sistema inmunitario más eficaz en la lucha contra la leishmania, concretamente los linfocitos Th1, que son efectivos para eliminar al parásito mientras que los Th2 son menos eficaces.

Leisguard es una suspensión oral que administrada en dosis de 1ml por 10 kg de peso directamente en la boca o mezclada con el alimento durante 4 semanas consecutivas, protege al 80% de los perros sanos de desarrollar la enfermedad, siendo muy útil en caso de que el perro viaje a zonas endémicas con alta exposición a los mosquitos parasitarios, mientras que disminuye la gravedad de la infección, pudiendo llegar incluso a revertirla, en animales que ya padecen leishmaniasis. El precio del envase de jarabe de 60 ml rondará los 15 euros.

El tratamiento a aplicar depende de la prevalencia de la enfermedad en la zona, si es inferior al 20% de perros afectados habrá que hacer una doble aplicación, la primera en los meses de mayo/junio para que el animal esté cubierto la época de mayor riesgo, y la segunda en los meses de septiembre/octubre para volver a activar el sistema inmune en caso de haberse contraído la enfermedad. En las zonas de prevalencia mayor al 20%, al ser la duración del tratamiento 4 meses, habrá que hacerlo 3 veces, que sería de la misma forma que en el otro caso pero intercalando en los meses de enero/febrero otro tratamiento. El tratamiento es efectivo a partir del quinto día de administración, es apto para cachorros, para animales sanos y enfermos y también en perras gestantes, a diferencia de la aplicación de la vacuna Canileish. Dentro de una valoración económica, la vacuna tiene menor coste para perros de tamaño mediano a grande, con un peso de más de 20 kilos, mientras Leisguard es más económico en perros de menos de 20 kilos de peso. Como efectos secundarios se dan la pseudo-gestación o embarazo psicológico en las hembras, leche en las mamas, aunque los porcentajes son muy bajos.

El descubrimiento del uso de la domperidona para prevenir o ayudar a tratar la leishmaniosis canina es mérito de Pablo Gómez Ochoa, Doctor en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza, departamento de patología animal, y que siendo estudiante descubrió de forma casual que su perra Molly, enferma de leishmania mejoró clínicamente tras dar a luz. Se doctoró con su tesis del año 2004 ‘Estudio de un nuevo tratamiento de la leishmaniosis canina. Valoración del efecto inmunomodulador de la domperidona.‘ que fue la base para que haya un producto como Leisguard en el mercado.

Ninguno de los dos productos para combatir la Leishmania es completamente infalible en su efectividad, no hay una solución 100% efectiva que haga invulnerable al perro contra el flebótomo, ni la vacuna Canileish ni el jarabe Leisguard eximen del uso de repelentes de mosquitos, pipetas y collares antiparasitarios. Se deben usar todas las medidas de prudencia para evitar las picaduras del flebótomo, estar alerta tanto respecto a las condiciones medioambientales, como a las protecciones antiparasitarias, renovándolas antes de la caducidad prometida por el fabricante, sin fiar todo a un slogan comercial que asegure «olvidarse del flebótomo».

Fuentes:

– Artículo sobre la Leismania en Wikipedia.
– La Leishmania y el flebótomo, en Portal Veterinaria Argos.
– Tratamiento de la leishmaniosis canina, en Portal Veterinaria Argos.
Foyel, leishmaniasis o leishmaniosis canina.
– Métodos diagnósticos de Leishmania en Scalibor.
– Vacuna para la Leishmaniasis visceral desarrollada por el IRD.
– Explicación muy completa en Esteve veterinaria, dentro de su sitio dedicado al programa de prevención Leispro.

Artículo técnicos, con amplia terminología científica:

Jordi Cairó Vilagran, Leishmaniosis canina.
PNAS.org, Leishmania disease development depends on the presence of apoptotic promastigotes in the virulent inoculum.
Canine vector-borne diseases in Brazil.
– Ferroglio E, Maroli M, Gastaldo S, Mignone W, Rossi L. Canine leishmaniasis, Italy. 2005.
– Tesis doctoral Estudio de un nuevo tratamiento de la leishmaniosis canina. Valoración del efecto inmunomodulador de la domperidona. en formato pdf en la web de la Universidad de Zaragoza.

Leishmania | Etiología y cuadro clínico

La leishmaniasis es una enfermedad cuyo nombre fue acuñado por el apellido del especialista en patología celular William Boog Leishman, quien descubrió un parásito responsable de la enfermedad en el año 1903, el flebótomo, mosquito hematófago, que actúa de vector o transmisor de la enfermedad parasitaria. A través de su picadura, la hembra del flebótomo tanto extrae sangre de animales y produce células parasitarias diferenciadas en su organismo de manera cíclica, como inocula dichas células parasitarias en mamíferos que padecen la enfermedad de forma crónica como reservorios, notablemente los perros. La leishmaniosis canina fue identificada en Europa desde el año 1903 y en 1940 se detectaron aproximadamente hasta un 40% de perros positivos en leishmaniosis en Roma, Italia. Aunque los países más afectados por la leishmaniosis canina están al sur de Europa en la cuenca mediterránea, hay casos de perros enfermos incluso en países de América del norte. La infección provocada por el parásito puede afectar gravemente la salud del perro y la del hombre, aunque sólo las personas con inmunodeficiencias en países de clima tropical tienen grave riesgo, incluyendo países de África como Mali, Chad, Nigeria, Etiopía, Angola, Tanzania, Madagascar, países de Asia como Pakistán, India, Nepal, Laos, Papua Nueva Guinea, entre los más afectados. La transmisión de la enfermedad se produce por un flebótomo de los géneros Phlebotomus (Europa) y Lutzomyia (América), un insecto hematófago (se alimenta de la sangre de un animal, generalmente mamífero), contra el cual existen repelentes para proteger al perro de manera preventiva ya que hasta el año 2009 no se ha desarrollado aún una vacuna.

Los perros con más riesgo de contraer la enfermedad son aquellos que viven todo el tiempo en una parcela, finca o en un corral de una vivienda rural, sobre todo aquellos que duermen fuera toda la noche, tumbados al raso, ya que el hábito del mosquito es picar al anochecer y al amanecer, especialmente durante los meses de mayo a octubre en el hemisferio norte y de noviembre a marzo en el hemisferio sur. Con estadísticas aproximadas, empresas de medicación veterinaria como Virbac, estiman que hay unos dos millones de perros con leismaniasis en Europa. Los países de mayor riesgo se encuentran al sur, cerca del mar mediterráneo, como Portugal, España (provincias de Toledo, Cáceres, Málaga, Córdoba, comunidad Valenciana y el litoral mediterráneo hasta Cataluña, entre las zonas más afectadas), Francia (sureste, sobre todo Marsella), Italia (la costa, incluyendo la ciudad de Génova), Albania, Grecia, donde la leishmaniosis canina es muy elevada. La leishmaniasis visceral canina, debida a Leishmania infantum, tiene zonas endémicas en algunos países mediterráneos con una seroprevalencia superior al 30% en algunas zonas cercanas a la costa. En regiones de clima tropical o subtropical hay zonas endémicas, así ocurre en países de América del Sur como Argentina, Bolivia, Brasil, y Perú.

Los flebótomos son sensibles a antiparasitarios como la deltametrina que portan los collares protectores y a otros insecticidas; para la protección de animales domésticos como los perros se suelen recomendar el collar Scalibor y las pipetas Advantix o Stronghold. También es buena idea instalar mosquiteras y otros repelentes aunque los perros duerman dentro de la casa. El diagnóstico de la enfermedad se realiza con un test en una clínica veterinaria y a través de campañas de asociaciones protectoras de animales. Los kits de detección consisten en ensayos inmunocromatográficos que emplean anticuerpos monoclonales IgG anticaninas marcados con oro coloidal y el antígeno de la leishmania de diferentes fuentes.

flebótomoEstos parásitos responsables de la leishmaniasis, los flebótomos (del griego phlebos, vena y tomos, cortar) son una subfamilia de dípteros nematóceros de la familia Psychodidae. También llamados moscas de arena (sandfly en inglés), en países de América Central se conocen popularmente como papalotillas (de la lengua náhuatl papalotl, que significa mariposa), en América del Sur también se conocen como chitre, palomilla, manta blanca, quemador, pringador, jején, entre otros nombres. Los flebótomos se alimentan de fuentes naturales de azúcar, pero sus hembras requieren de la ingestión de sangre para poder madurar sus huevos, de lo que se deduce que los machos no transmiten la enfermedad. La alimentación con sangre es precedida por la salivación en la piel del hospedador, pues la saliva del flebótomo contiene anticoagulantes y vasodilatadores que facilitan la hemorragia.

Los flebótomos se reproducen en suelos arenosos, húmedos y protegidos, en las bases de las paredes, la mampostería deteriorada, las grietas húmedas, alcantarillas, etc. Generalmente el mosquito hematófago frecuenta los humedales, las marismas, pero también zonas periurbanas y rurales buscando refugio en lugares oscuros, frescos, espacios donde se guarda la leña, establos y en los corrales, donde podría encontrar animales hospedadores a pocos metros. Mientras la temperatura sea mayor de 18 grados, la humedad constante y haya bastante materia orgánica pueden desarrollarse, lamentablemente incluso en un parque urbano, ya que basta con la acumulación de agua de riego en la hierba, los baches embarrados y la hojarasca. El insecto adulto tiene una vida corta, rara vez superior a 3 semanas, aunque pese a su escasa longevidad las hembras de flebótomo pueden infectar a más de un hospedador para colocar su descendencia. Activo durante el atardecer y la noche, evita el viento y la luz solar directa, en climas donde hay mucha sequía suelen perecer rápidamente, pero su población aumenta después de períodos de lluvia antes y después del verano, generalmente hasta la transición al otoño, siendo el periodo más peligroso del año, pero también al inicio de la primavera, pues entran en actividad tras el periodo invernal. Los flebótomos sobreviven durante el año salvo en el frío invierno, cuando las temperaturas son muy bajas (menos de 10ºC por el día y bajo cero grados celsius por la noche). En los territorios más próximos a los polos, en ambos hemisferios, no soportan las temperaturas extremas, pero en zonas tropicales de muchas precipitaciones, regiones costeras, próximas al ecuador del planeta donde haya humedad y temperatura templada, son temibles todo el año.

Su ciclo de desarrollo tiene 4 estados: huevo, larva, pupa y adulto, y puede tardar en completarse unos dos meses en condiciones favorables, que dependen del clima y de que el parásito encuentre un mamífero hospedador. La hembra pone aproximadamente 40-70 huevos, son alargados y de color marrón brillante, eclosionan pasada una semana. La larva, semejante a una oruga, es diminuta, de unos 0,5 mm de longitud. La pupa es de color amarillo pálido y tiene la cutícula vieja de la larva pegada al extremo del abdomen.

La leishmania presenta dos formas fundamentales: amastigotes en el animal vertebrado hospedador del parásito y promastigotes en el vector, los flebótomos hembra infecciosos. Dentro del ciclo de la leishmania, las etapas de la enfermedad en el animal comienzan cuando, al realizar una picadura en la piel, el mosquito parasitario, un flebótomo hembra, inyecta en la sangre la forma infecciosa, los promastigotes. Los promastigotes son fagocitados por los macrófagos del sistema inmunitario, comienzan a multiplicarse en diferentes tejidos incluyendo dentro de los macrófagos y se transforman en amastigotes, otro parásito infeccioso. En esta etapa se puede realizar el diagnóstico. Los amastigotes se multiplican en las células infectadas y afectan a distintos tejidos. Se originan entonces las manifestaciones clínicas de la leishmaniasis, cuyas infecciones pueden ser cutáneas (piel), mucocutáneas (mucosas) o viscerales (órganos del cuerpo, provocando fiebre, anemia por niveles bajos en hematíes, daño hepático, renal y esplenomegalia en el bazo). Los perros presentan síntomas como pérdida notable de peso, depresión en el ánimo, diarreas crónicas, zonas sin pelo, enrrojecidas y con intensa caspa, sobre todo en la cara, cojeras intermitentes en las patas, úlceras en la piel, con heridas por la cabeza, orejas, hocico y patas. Los perros enfermos de leishmaniasis pueden tener hemorragias nasales, fiebre intratable mientras se observa un aumento del tamaño de los ganglios externos. Un perro puede incubar la enfermedad y aparentar estar sano, teniendo un estado asintomático durante unos meses.

Las adenopatías se presentan de forma localizada o generalizada. Se producen como consecuencia de un aumento del número de las células macrófagas y una disminución linfocitaria. El aumento del tamaño del bazo se debe a un desarrollo de la pulpa roja (macrófagos y plasmocitos) y reducción de los linfocitos. Estas alteraciones corresponden a un descenso de la respuesta inmunitaria de mediación celular.

Hay dos grupos de signos clínicos, según si se trata de leishmania cutánea o visceral:

leishmania cutánea: descamación o mal aspecto de la piel, heridas en la espalda y patas que no cicatrizan, ganglios más hinchados (linfadenomegalia), hinchazón en la trufa, crecimiento excesivo de las uñas, etc.

leishmania visceral: atrofia muscular, anemia, vómitos, sangre en las fosas nasales, apatía, incremento de la ingesta de agua, aumento del volumen de orina, diarrea, colitis crónica, etc.

Los perros sin síntomas pueden ser diagnosticados por técnicas de diagnóstico precoz, siendo los perros detectados en esta fase los que presentan mejores perspectivas para curarse, ya que se los comienza a tratar cuando el parásito no ha lesionado ningún tejido en forma severa. El periodo de incubación de la enfermedad hasta la aparición de los signos clínicos es muy variable: puede ir desde 3 meses hasta 7 años. La seroconversión, cuando aparece, lo hace entre el primer mes hasta veinte meses después de la infección, aunque por lo general la media son 5 meses.

perro enfermo de leishmaniasis visceral canina
Fotografía de un perro que presenta un cuadro clínico de leishmaniasis visceral canina

El género de parásitos dixénicos que causan la leishmaniasis completa su ciclo biológico en dos etapas diferentes: dentro de las células inmunitarias del sistema fagocitario de un vertebrado que actúa como reservorio (1) y en el tracto digestivo de un insecto flebótomo (2), que actúa como vector o transmisor.

La estructura externa de la leishmania la forma una membrana plasmática que en la parte anterior se repliega formando el reservorio del flagelo, del que nace éste pasando por encima del cuerpo basal. La estructura tiene consistencia gracias a la presencia de un citoesqueleto formado por el sistema microtubular subpedicular. En las células de leishmania se distinguen dos morfologías: promastigote (con flagelo anterior) que se encuentra en el insecto portador, y amastigote (sin flagelo) que se encuentra en el vertebrado hospedador, generalmente un mamífero como el perro, el gato, el conejo, la liebre o el hombre:

Promastigote, alargada con un cilio o flagelo anterior, tamaño variable de 15 a 20 mm de largo por 1,5 a 3 mm de ancho, presente en el intestino del invertebrado vector, el mosquito flebótomo hembra. Después de una fase de mutiplicación estas células alcanzan las partes anteriores y bucales del tubo digestivo. Esta migración se acompaña de un proceso de diferenciación celular durante el cual se forman los promastigotes metacíclicos que son muy infectivos para los animales vertebrados. La virulencia de los promastigotes metacíclicos es debida en parte a su resistencia frente a los mecanismos microbicidas de los macrófagos en los mamíferos infectados.

Amastigote, ovoide y con un cilio muy corto, sin flagelo libre o que no sobresale de la bolsa flagelar, de modo que sólo es apreciable en el microscopio eléctrónico, tiene un tamaño de 2 a 5 mm de largo por 1,5 a 2,5 mm de ancho, se reproduce dentro de macrófagos y células del sistema retículoendotelial del huésped vertebrado, el mamífero que ha recibido la picadura del mosquito y padece una infección. El citoplasma contiene en su interior un núcleo redondeado, cinetoplasto claramente visible y un pequeño cinetosoma puntiforme y menos visible.

En la biología molecular de Leishmania se observan diferentes orgánulos, el más importante de los cuales es una mitocondria muy ramificada y con una sección llamada kinetoplasto que contiene parte del ADN del parásito. Leishmania tiene un núcleo con un único nucléolo que contiene el resto del ADN. El retículo endoplásmico alrededor del núcleo y el aparato de Golgi cerca del kinetoplasto completan los orgánulos fundamentales del parásito. Las estructuras del promastigote y del amastigote son muy parecidas, la única diferencia radica en que en el amastigote hay un menor número de orgánulos por lo que carece de flagelo libre y sistema microtubular subpedicular.

Diagrama del ciclo biológico del parásito Leishmania

La leishmaniosis canina es una de las enfermedades más temidas por quienes tienen perros, pues no hay mucha comprensión, ni tan siquiera a nivel de divulgación científica, sobre las causas de la enfermedad y su vía de transmisión. Al tener noticia de que un perro en el vecindario padece leishmania, algunos propietarios actúan con recelo, comunicando de manera velada a quien va acompañado del perro que padece leishmania que podría contagiar a los demás perros de otros vecinos y que no es bienvenido en los parques ni recintos urbanos habilitados para perros. En general, este tipo de propietarios creen en su necia actitud que el transmisor de la enfermedad es el perro, que éste podría contagiar la enfermedad si mordiera a otro perro o con su sola presencia y que por tanto está justificada su estigmatización, aislamiento y separación del entorno social. Este tipo de descerebrados tratan a los perros con leishmaniosis como leprosos y apestados, evitando relacionarse o interactuar con ellos, no fuera a ser que el enfermizo perro provocara un contagio, llegando a desear y recomendar su sacrificio, a pesar de que su opinión nunca fue preguntada. Todo ello sin informarse ni leer nada.

Sin embargo, el transmisor de la enfermedad es el flebótomo, vector imprescindible: para que se produzca un contagio desde un animal que padece leishmania, el mosquito hembra tiene que extraer sangre del reservorio y tras el ciclo de producción de células parasitarias, picar a otro animal. El flebótomo tiene que superar varias barreras antiparasitarias, las pipetas y collares, así como repelentes con citronela y N-dietil-meta-tuloamida, para transmitir su parásito: la protección que debe llevar el perro que padece leishmania y la protección que deben llevar los demás perros. Lo que sí debe evitar la persona que pasea con un perro que padece leishmaniosis es llevarlo a entornos con condiciones ambientales propicias para que críen y se desarrollen los flebótomos, no solamente en la estación de verano, pues la canícula abrasadora, con temperaturas muy elevadas en lugares secos, sin suficientes lluvias ni humedad ambiental, no es favorable al flebótomo. Evitar los terrenos periurbanos, bosques o forestaciones donde hubo brotes de leishmania en el pasado, lugares de tierra arenosa, marisma, humedales, donde haya agua estancada a nivel subterráneo, sobre todo en el tránsito estacional tras lluvias y subida de temperatura templada (18-25ºC) en primavera, donde las hembras de flebótomo están más activas tratando de extraer sangre de mamíferos, especialmente el perro, para después poner sus huevos.