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Arte y China después de 1989: el teatro del mundo (2)

El partido comunista de la República Popular de China celebrará su congreso en Beijing, un cónclave para reelegir al presidente Xi Jinping para una segunda legislatura al frente del partido único en toda China mientras la exposición de arte chino contemporáneo que estará por tres meses en el Guggenheim de Nueva York contrasta con la censura en internet y mass-media así como la represión sobre los derechos humanos que mantiene el régimen chino, incluyendo entre la sufrida población a su artista más conocido en el mundo, Ai Weiwei quien se declaró opuesto a que se retiraran las reproducciones de las tres piezas conflictivas.

“Cuando una institución artística no puede ejercer su derecho a la libertad de expresión, es trágico para una sociedad moderna”. “Presionar a los museos a retirar obras de arte es no solamente una cerrazón respecto al entendimiento sobre derechos animales sino también en materia de derechos humanos.”

Desde hace unos años, algunos artistas arribistas han buscado a través de la brutalidad y el sensacionalismo una vía de obtener notoriedad y fama mediática para medrar rápidamente en su carrera profesional, pero la polémica social o la provocación no requieren someter vidas animales para el medraje en la trayectoria expositiva de ningún artista. La crueldad animal nunca debería llamarse arte contemporáneo, no debería ser tolerada, ni apoyada o financiada en instituciones públicas como los museos. Es necesario destacar que la muestra de arte chino contemporáneo Arte y China después de 1989: el teatro del mundo que incluye tales piezas entre muchas otras, ha sido subvencionada por National Endowment for the Humanities y la fundación Henry Luce.

Arte y China después de 1989: el teatro del mundo
Sun Yuan y Peng Yu, “Perros que no pueden tocarse entre ellos”, video de 7 minutos de ocho ejemplares de perros de raza pitbull americano en cintas de madera.

Además de las protestas en la quinta avenida frente al museo Guggenheim de Nueva York y la petición en la plataforma Change.org Exposiciones sin crueldad animal en el Guggenheim que tuvo apoyo de 791.000 personas, los medios de comunicación estadounidenses se hicieron eco de las abrumadoras quejas, además de mensajes en Twitter usando el hashtag #boycottguggenheim, hasta que el 25 de septiembre de 2017 el director del museo Guggenheim de Nueva York emitió un comunicado donde aseguró que por motivos de seguridad se retirarían las tres reproducciones que habían generado rechazo: “Perros que no pueden tocarse entre ellos” de Sun Yuan y Peng Yu, “Un caso práctico de transferencia”, de Xu Bing y “Teatro del mundo”, de Huang Yong Ping, antes de inaugurar la muestra de arte chino contemporáneo, manteniendo el resto de la exposición como estaba programado.

Según la portavoz del museo, Sarah Eaton, el tono en algunos mensajes de la petición era amenazante y las quejas en las redes sociales podían desencadenar riesgos para los trabajadores del museo y el público visitante a la exposición de arte contemporáneo chino, Arte y China después de 1989: el teatro del mundo, dado que en el pasado se produjeron enfrentamientos por controversias similares y hubo protestas violentas en exposiciones de otros museos, a saber: la escultura en Minneapolis que trivializó el genocidio sobre los nativos americanos Dakota en 1862, el boicot a la pintura de Dana Schutz en la bienal de Whitney de este año, que representaba imágenes del féretro abierto de Emmett Till, el adolescente afroamericano asesinado por dos hombres blancos en Misisipi en 1955, rememorando las heridas de la racismo que nunca termina en Estados Unidos.

Out of concern for the safety of its staff, visitors, and participating artists, the Solomon R. Guggenheim Museum has decided against showing the art works Dogs That Cannot Touch Each Other (2003), Theater of the World (1993), and A Case Study of Transference (1994) in its upcoming exhibition Art and China after 1989: Theater of the World. Although these works have been exhibited in museums in Asia, Europe, and the United States, the Guggenheim regrets that explicit and repeated threats of violence have made our decision necessary. As an arts institution committed to presenting a multiplicity of voices, we are dismayed that we must withhold works of art. Freedom of expression has always been and will remain a paramount value of the Guggenheim.

“Se hizo lo correcto”, declaró Stephen F. Eisenman, profesor de historia del arte en Northwestern University que ha escrito ensayos sobre problemas éticos de utilizar animales en obras de arte. “Esas obras son crueles, apoyan la crueldad y los abusos sobre los animales, por lo que es correcto que fueran retiradas de la exposición.” Eisenman consideró que el museo Guggenheim debió ir más allá al “sancionar tal abuso” y corregir. En vez de eso, la dirección del museo “ocultó las obras conflictivas y las retiró excusándose en motivos de seguridad y riesgo de boicot.”

Ingrid Newkirk, presidenta de People for the Ethical Treatment of Animals, había solicitado a Richard Armstrong, director del museo Guggenheim, que retiraran las tres mencionadas obras de la muestra de arte contemporáneo chino, además instó “a retirar los viles actos de crueldad enmascarados de creatividad artística.” “China no tiene leyes de protección animal, así que retirar esas piezas generará conciencia en su país y en sus artistas de que los animales no son atrezo y merecen respeto”.

#artcubeloves dogs and therefore we are deeply disappointed in the #Guggenheim’s decision to include in their upcoming exhibition 'Art and China After 1989’ (among other controversial works) 'Dogs That Cannot Touch Each Other’ by Chinese artists #SunYuang & #PengYu. The piece is a seven-minute video from 2003 with eight dogs harnessed on treadmills, facing each other. As per the @nytimes, a cardboard barrier is lifted and the dogs ‘attempt to attack the ones they face, but they manage only to activate the treadmills, on which they run nonstop. […] The camera closes in on the animals as they face each other, running at high speed. The dogs are prevented from touching one another, a frustrating experience for animals trained to fight. The dogs get wearier and wearier, their muscles more and more prominent, and their mouths increasingly salivate’ Let us be very clear, this is animal torture and neither organizing the actual event in 2003 nor showing a video of that event today should be in any way acceptable to be promoted as art. There is a very clear line that has been crossed. Nor do we think that the @guggenheim’s response to the (expected) outrage is adequate: ‘We recognize that the work may be upsetting. The curators of the exhibition hope that viewers will consider why the artists produced it and what they may be saying about the social conditions of globalization and the complex nature of the world we share.' Please sign the petition (link in bio) to remove this work from the exhibition. Image credit to @sophiegamand #TortureIsNotArt #GuggenheimTortureIsNotArt #artcube

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Sarah Cohen, historiadora del arte en Albany University cuyo campo de investigación se enfoca en representaciones artísticas de animales, cuestionó por qué el museo Guggenheim permitió de inicio que se incluyeran reproducciones de esas piezas. “Ni la comisaria de la exposición ni el equipo curatorial parecen haber tenido en cuenta ni haber reflexionado en profundidad sobre el problema que generan los humanos al forzar ciertas conductas en animales”. “Tampoco se pararon a pensar que utilizar cerdos domésticos tatuados para una performance con la finalidad de ‘informar’ a los espectadores humanos de sus manías y complejos culturales es una estrategia degradante — tan anacrónico como los osos danzantes en los circos.” “La explotación de animales tratando de mostrar posiciones artísticas es, definitivamente, mal arte.”

No obstante la muestra de arte chino contemporáneo del museo Guggenheim de Nueva York utilizaba reproducciones, grabaciones en vídeo y fotografías de las piezas originales que sí se mostraron en vivo en ciudades chinas como Beijing hace más de una década, pero nunca se pensó en realizar una performance en directo con las instalaciones de los perros ni de los cerdos. De alguna manera, las atrocidades cometidas históricamente deben ser mostradas al menos en imágenes, como en un manual o libro de historia del arte, de modo que las generaciones venideras estudien la historia de su país, tanto los crímenes contra la humanidad de los regímenes totalitarios, como también las transformaciones socio-estéticas en la sensibilidad artística y en el respeto hacia los animales. La tauromaquia desaparecerá también afortunadamente, quedando sus objetos más icónicos expuestos en un museo como algo histórico, para que las generaciones posteriores estudien la brutalidad de las corridas de toros y sepan el atraso cultural que tuvo su país en el pasado.

El arte ha tenido muchas definiciones y teorías a lo largo de la historia, pero de forma sucinta, asimilando algunas de las más destacadas e influyentes de Ernst Cassirer a Wladyslaw Tatarkiewicz, el arte son formas simbólicas con designio intelectual que provocan un efecto catártico, conmocionando al espectador, por medio de la identificación y la autocrítica (anagnorisis del drama musical griego antiguo) en el público actúan como autoconocimiento, un fundamento antropológico que sirve para que los humanos nos comprendamos mejor a nosotros mismos.

Desde las manifestaciones estéticas en las pinturas rupestres hasta los orígenes del arte en su función moral y política siguiendo las ideas culturales de la paideia en la Grecia del siglo V antes de nuestra era, la representación de animales en el arte visual han tenido diferentes etapas históricas hasta llegar al periodo contemporáneo. Mientras que Joseph Beuys evocó la contemplación cultual del hombre hacia la fauna salvaje a través de su encierro con el coyote en America likes me and I like America (1974), a modo de chamán.

Otros artistas nunca comprendieron nada sobre la representación con animales en el arte conceptual, buscando la fama mediática a través el escándalo con una total falta de escrúpulos morales. El fantoche de Damien Hirst instaló en tanques de formaldehído los cuerpos de un tiburón en 1992, una vaca y un ternero cortados en secciones y expuestos en una serie de vitrinas transparentes en 1993, lo mismo repitió con una oveja en 1994, completando su disparate con vistas a la especulación financiera en la venta de sus «obras».

En 1997, Maurizio Cattelan situó entre los espacios expositivos de la Bienal de arte de Venecia doscientas palomas disecadas con el título «Tourists» (Turistas). En la Bienal de arte de Venecia de 2011 volvió a emplear todavía más animales disecados en una pieza llamada «Others» (Otros), todo ello sin ningún tipo de progresión creativa en su trayectoria, sino basándose en el método repetitivo «más madera» para alcanzar fama en los medios de comunicación.

En el año 2007, Guillermo Vargas atrapó un perro callejero en un barrio marginal de Managua y lo ató a una pared en una feria de arte en Nicaragua. Escribió con comida de perro en la pared, la frase «Eres lo que lees». El animal murió de hambre entre la pasividad y la indignación del público que transitó el montaje. Según Vargas, pretendía criticar la hipocresía en un experimento sociológico basándose en el caso de Natividad Canda, objeto de un ataque por mordeduras de perros de presa en Cartago, Nicaragua. «La gente no se sensibilizó hasta que se lo comieron los perros», añadiendo que tampoco nadie tomó la decisión de alimentar al perro que él estaba «exponiendo» ni lo desató para darle socorro, siendo de ese modo cómplice de su muerte.

En el pabellón alemán de la Bienal de arte de Venecia de este año 2017, la instalación de Anne Imhof con perros de raza doberman tuvo buena recepción, obteniendo el premio León de oro. Los perros estaban en buenas condiciones de salud y deambulaban en libertad por la sala mientras se recreaba su uso como ayudantes de vigilancia de los campos de concentración, en un pabellón construido en Giardini durante el periodo del nacionalsocialismo alemán. Fausto, utilizando el mismo título de la gran obra de Goethe, recreaba la sombría ocupación con perros doberman que ladraban al público tras el recinto vallado. Dentro se realizaba una performance, donde bailarines vestidos de negro bailan y marchan entre la gente y la miran a los ojos como espectros para luego arrastrarse bajo un suelo de vidrio donde se retuercen, y que obliga a los visitantes a caminar sobre ellos en plataformas transparentes de plexiglás.

Tal y como escribiera el poeta Paul Celan en Todesfuge sobre los campos de exterminio nazis, contrastando «el cabello de oro de Margaret y el cabello de ceniza de Sulamita», y en el Meridiano (1960), «solo manos verdaderas escriben poemas verdaderos», o Theodor Adorno sobre que «escribir poesía después de Auschwitz sería un acto de barbarie», es necesaria una intransigencia ética y estética en el arte contemporáneo. Del mismo modo que Tolstoi reflexionara en ¿Qué es el arte? sobre cómo la función moral y política del arte es mostrar los problemas socio-culturales y hacer que el ser humano llegue a ser moralmente bueno, pues todo el mundo es perfectible, puede mejorar su conducta y debe recibir la oportunidad de enmendar sus actos, sin admitir un arte que busque la perversión o la maldad con la intención de escandalizar al público.

Arte y China después de 1989: el teatro del mundo (1)

Arte y China después de 1989: el teatro del mundo es una exposición de arte contemporáneo que estará temporalmente en el museo Guggenheim de Nueva York, Estados Unidos, desde el 6 de octubre de 2017 hasta el 7 de enero de 2018. La exposición está supervisada por la comisaria Alexandra Munroe, curadora de arte asiático y asesora de artes globales en el museo Guggenheim de Nueva York, junto con Philip Tinari, director del Centro Ullens de arte contemporáneo de Beijing, China, y Hou Hanru, director artístico en MAXXI, Museo Nacional de Artes del Siglo XXI, Roma, Italia. Art and China after 1989: Theater of the World se organizó conjuntamente con asistentes curatoriales de arte asiático como Kyung An y Xiaorui Zhu-Nowell, investigadora asociada del museo Solomon R. Guggenheim. La sala dedicada al archivo fue organizada con la cooperación de Asia Art Archive, Hong Kong. Han seleccionado piezas de arte contemporáneo chino que se realizaron principalmente entre 1990 y 2008.

Arte y China después de 1989: el teatro del mundo
De izquierda a derecha, Kan Xuan, Yu Hong, Sun Yuan, Peng Yu y Qiu Zhijie en la exposición del museo Guggenheim de Nueva York “Art and China After 1989: Theater of the World”. La pieza que se encuentra en segundo plano es obra del artista Qiu Zhijie, tinta sobre lienzo “Mapa del teatro del mundo”.

Debido a que al menos tres piezas instaladas en la exposición son constitutivas de crueldad animal, dos semanas antes de que se inaugurara la muestra de arte chino contemporáneo se han recogido decenas de miles de firmas a través de la plataforma change.org para que se retiraran las instalaciones conflictivas de la exposición Arte y China después de 1989: el teatro del mundo, manteniendo las demás propuestas artísticas.

Arte y China después de 1989: el teatro del mundo
Sun Yuan y Peng Yu, “Perros que no pueden tocarse entre ellos”, video de 7 minutos de ocho ejemplares de perros de raza pitbull americano en cintas de madera. Expuesto en Galleria Continua, San Gimignano, Beijing, Les Moulins, Habana.

En una de las instalaciones de los artistas Peng Yu y Sun Yuan, ocho ejemplares de perros de raza pitbull americanos son atados a ocho soportes para correr sobre tablas de madera -que más bien parecen aparatos de torturas medievales- para realizar una exposición en vivo, consistente en ponerlos a competir unos contra otros en las cintas con correas, corriendo en persecución como si se tratara de un entrenamiento forzado, sin que los perros puedan estar sueltos por la sala, al estar retenidos mediante cadenas a sus arneses, acumulan estrés y frustración por no poder interactuar libremente. Al prolongarse el esfuerzo durante la muestra que se ofreció históricamente en directo al público chino, los perros se fatigan y próximos a la extenuación, transpiran tanto que se les llena la boca de saliva espumosa. En el año 2003 en China, se grabó un video de unos 7 minutos de este tipo de performance artística, si puede recibir tal categorización, y se difundieron por internet fotos en primer plano de las caras de los perros con expresión de angustia.

Arte y China después de 1989: el teatro del mundo
Sun Yuan y Peng Yu, “Perros que no pueden tocarse entre ellos”, video de 7 minutos de ocho ejemplares de perros de raza pitbull americano en cintas de madera.

Por el contrario, la selección de arte chino apenas trata la instrumentalización a la que son sometidos los perros callejeros y los criaderos que los ceban y los transportan hacinados para el consumo de su carne en restaurantes de China y otros lugares del sureste asiático, como Filipinas o Corea. Tampoco se muestra la crueldad del festival de Yulin como un problema cultural de la sociedad china contemporánea, a pesar de las protestas anuales de grupos animalistas y ecologistas para que se prohíba el consumo de carne de perro en esta celebración del solsticio de verano. Ha pasado más de una década y al igual que al público occidental le causa repugnancia este tipo de práctica sobre los canes, probablemente la sensibilidad del pueblo chino también se está transformando pese a que exista un materialismo antropológico que explique el consumo de carne de perro así como la falta de conciencia moral en el trato dado a los animales domésticos en la industria cárnica.

Afortunadamente las reproducciones de las piezas artísticas serán videos o imágenes de los originales realizados en China, sin que se realice nuevamente tal aberración en el Guggenheim de Nueva York. Según un artículo de NY Times Where the Wild Things Are: China’s Art Dreamers at the Guggenheim (Donde están las cosas salvajes: soñadores del arte de China en el Guggenheim) escrito por Jane Perlez el pasado 20 de septiembre de 2017, en otra pieza incluida en la exposición de arte chino contemporáneo, el así llamado «artista» Xu Bing realizó tatuajes sobre los cuerpos de dos cerdos domésticos, que fueron exhibidos en una exposición de un museo de Beijing en el año 1994. La muestra del museo Guggenheim de Nueva York recuperará también esta pieza, mostrando imágenes de la misma, conscientes de que no solamente la ganadería industrial, a través del hacinamiento y los mataderos, es la única forma de instrumentalización sobre estos animales para el consumo de su carne.

Arte y China después de 1989: el teatro del mundo
Xu Bing, “Un caso práctico de transferencia” 1994. La obra original mostraba cerdos domésticos en un recinto de la sala, pero el museo Guggenheim de Nueva York usará una grabación en video de la performance originalmente realizada en Beijing.

La exposición Arte y China después de 1989: el teatro del mundo toma esta expresión a modo de subtítulo de una pieza del año 1993 instalada por Huang Yong Ping, artista nacido en Xiamen pero residente en París, que mostrará al público animales vivos (reptiles como geckos, anfibios, insectos como saltamontes, ciempiés, cucarachas) que estarán atrapados en un terrario similar a una jaula de grandes dimensiones para su contemplación, en un ciclo vital metáfora del orden mundial tras la globalización económica. Según el citado artículo del periódico New York Times, «durante la exposición temporal que estará en el museo por tres meses, algunos animales como anfibios e insectos serán devorados por otros siguiendo una cadena alimentaria, los insectos morirán también por otras causas, mientras los reptiles de mayor tamaño sobrevivirán al ser depredadores del resto y tener mayor resistencia física; el terrario del museo será repuesto periódicamente de insectos desde un proveedor local con alimentos para mascotas exóticas.»

Arte y China después de 1989: el teatro del mundo
Huang Yong Ping, “Teatro del mundo”, jaula con forma de caparazón de tortuga que encierra reptiles e insectos bajo un flexo de luz. Pieza traída desde el museo Guggenheim de Abu Dhabi.

Arte y China después de 1989 presenta 150 trabajos de 71 artistas y grupos interdisciplinares considerados clave para entender el arte contemporáneo de China, a partir de influencias que recibieron dichos artistas al residir en otros países, cuya obra crítica y provocadora al mismo tiempo trata de mostrar la realidad liberada de la ideología nacional impuesta por el partido comunista chino, para establecer la libertad individual separada del colectivo, y para definir la experiencia vital china en términos universales. Sin embargo, apenas hay 9 mujeres entre los artistas seleccionados por el equipo curatorial del Guggenheim de Nueva York, entre ellas Xiao Lu, que alcanzó notoriedad al disparar un arma de perdigones contra una escultura en Beijing en 1989. Enmarcada entre el final de la Guerra Fría en 1989 y los juegos olímpicos de Beijing en 2008, revisa la cultura de la experimentación artística en un tiempo caracterizado por el auge de la globalización y el crecimiento económico de China en el escenario mundial.

Para el arte y para China, el año 1989 fue tanto un final como un comienzo. Las protestas estudiantiles de la Plaza de Tiananmén que terminaron en la masacre del 4 de junio de 1989 cuando el gobierno chino decretó la ley marcial, marcaron el final de una década relativamente abierta en lo político, intelectual, y la exploración artística. El periodo posterior a 1990 también está jalonado por las reformas en materia económica que la República Popular China puso en práctica siguiendo el ideario el Gran Salto Adelante de Mao Zedong, para un desarrollo industrial acelerado, las relaciones internacionales y los tratados de comercio, mejores posibilidades de prosperidad individual, no obstante en una dictadura política con libre mercado, un régimen autoritario y represivo. Hacia 2001, cuando China se unió a la Organización Mundial de Comercio, abriendo sus puertas a la economía global, el gobierno consideró que el arte podía ser una tarjeta de presentación. Se destinó presupuesto a la Academia China de Arte en Hangzhou, igualmente abrieron galerías comerciales de arte en metropolis como Beijing y Shanghai.

Los artistas chinos fueron tanto escépticos como catalizadores de los cambios que se producían en su país. Desde una postura crítica, utilizando obras abiertas al público basadas en el arte conceptual internacional, crearon performances, pinturas abstractas, fotografías, instalaciones, video arte, e iniciaron proyectos de activismo directamente vinculados a la sociedad china. Su emergencia durante la década de 1990 y la primera década del siglo XX se solapó con las propuestas del arte occidental de modo que el mundo comenzó a conectarse más allá de los centros neurálgicos del siglo anterior, mientras el fenómeno del arte contemporáneo globalizado iba tomando forma y los artistas chinos fueron partícipes de dichas transformaciones de expresión artística y variedad de soportes para la representación sensible.

Arte y China después de 1989: el teatro del mundo
Chen Shaoxiong y su instalación “5 horas hormiga roja”.

Arte y China después de 1989 está organizada en seis secciones cronológicas y temáticas, por toda la diversidad que abarca, los artistas chinos seleccionados se salen tanto de la crispación de su país de origen como de los dogmas que polarizan Oriente-Occidente. La libertad de un “tercer espacio” ha permitido una distancia vital y una reflexión particular, al pugnar entre sí la herencia histórica de China, el modernismo internacional, y el neoliberalismo global de los 90. Su efervescente creatividad puede expandir la amplitud de miras del arte contemporáneo e inspirar un nuevo pensamiento en un momento donde las preguntas sobre la identidad, la igualdad y la ideología vuelven a tener relevancia, aunque como en todas las vanguardias estéticas, los artistas han mantenido diferentes alianzas respecto al totalitarismo del régimen, por lo que en la exposición hay sentimientos encontrados dada la represión comunista que hizo que muchos chinos demócratas emigraran a otros países y no se sienten de ninguna parte.

Huang Yong Ping: “Pienso que el deber del artista es deconstruir el concepto de nacionalidad. Llegará un día donde los países estén desnacionalizados.”