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Principales diferencias entre perros y lobos (II)

El perro y el lobo difieren también en la plasticidad de las conductas instintivas, en el lobo son muy fijas y poco moldeables pero en el perro son adaptables según lo que el dueño quiera enseñar, entre estas conductas están la caza, la guardia y las jerarquías sociales. Un lobo no jugará a coger la pelota ni preferirá cazar unas protecciones para adiestramiento de guardia frente a irse en manada a cazar presas en el bosque. El lobo no se mantiene juguetón ni tiene comportamientos infantiles durante su vida y el periodo de socialización del lobezno es generalmente más crítico, prolongándose desde la tercera hasta la duodécima semana de vida. Muchas conductas instintivas en el perro se vuelven autosatisfactorias con el adiestramiento: no se necesita más recompensa que estar haciéndolas. El perro empleado en la caza o que pertenezca a alguna raza canina especialmente dotada para la caza en el campo no necesita el refuerzo de capturar una liebre o una perdiz, sin llegar siquiera a tocarlas es muy probable que mantenga esa conducta toda su vida: es autosatisfactorio, los perros disfrutan al hacer efectiva esa habilidad y darle rienda suelta. Las plasticidad conductual es tal en los perros adiestrados que un perro pastor estará entusiasmado por ayudar conduciendo el rebaño sin querer perseguir a ningún animal del ganado, por otra parte en la caza hay una división del trabajo tal que un perro de rastreo o de muestra no debe pasar del acecho a la persecución, o un perro cobrador debe centrarse en recuperar la pieza para el hombre, sin excederse más allá de la tarea para la que fue entrenado y encontrándolo estimulante.

El perro tiene una conducta social instintiva con jerarquías sociales menos rígidas que el lobo, mucho más estricto y menos lúdico al organizarse en manadas. Las jerarquías entre perros se establecen principalmente por pautas de dominancia-sumisión. La dominancia/sumisión regula el acceso a recursos, la capacidad del líder de la manada de tomar decisiones referidas al grupo social, la implicación en su defensa y el apareamiento con las hembras. Los perros macho intentan a menudo jerarquizarse y no siempre lo hacen por estatura y peso, los perros de mayor edad pueden censurar a los jóvenes curiosos, afirmando su liderazgo en la manada, si incordian demasiado con sus juegos o si ven que toman objetos que sean de interés para un adulto. El perro tiene la capacidad de establecer vínculos afectivos con los humanos y con otros animales, necesita hacerlo para completar su desarrollo emocional, que no termina con la socialización del cachorro sino que se extiende en toda su vida adulta.

El perro es capaz de realizar acciones coordinadas en conjunto con su grupo social, pudiendo adaptar su conducta individual a las variaciones que la actuación de sus compañeros hagan conveniente, puede sentirse motivado a realizar acciones si otros perros a los que está vinculado se comportan de un determinado modo. Estas conductas sociales pueden tener un fin principalmente lúdico, sin aportar al grupo ningún otro beneficio que el de participar en ellas. Estas pautas instintivas pueden desarrollarse en mayor o menor medida dependiendo del ambiente en que el perro se desarrolle durante el periodo de socialización. Las destrezas sociales se modelan durante el periodo de las tres a las dieciséis semanas, durante las cuales el cachorro tiene una máxima predisposición, vinculada a la pulsión afectiva que le hace necesario y placentero relacionarse. Los cachorros especialmente juguetones tenderán a ser muy efusivos relacionándose con otros perros incluso pasados los cinco meses de edad.

De manera extremadamente gradual, al igual que ocurre con otras especies con las que convivimos en simbiosis, el perro se fue adaptando a las necesidades del hombre y de los territorios a los que migraba generando diferentes razas para las distintas labores y características ambientales y geográficas, aunque como es conocido muchas de las centenas de razas caninas que existen son producto de selección artificial con estudios genéticos ya en el siglo XX, con un mayor conocimiento sobre las leyes de los caracteres hereditarios. Se cree que los lobos se adaptaron a la vida en compañía de los hombres prehistóricos que les llevaron a sus cuevas pero podrían haber regresado con sus semejantes para cazar en manada, la evolución de la domesticación no fue ni mucho menos lineal, de hecho hay muchas teorías, algunas apoyan la idea de que inicialmente los perros prehistóricos eran otro tipo de comida, también que los hombres que formaban bandas de cazadores pudieron encontrar una camada de cachorros de una loba y criar los lobeznos o que los lobos grises fueron compartiendo espacio y presas con los cazadores y entablaron una simbiosis.

domesticación del perro

Es posible que el proceso gradual de domesticación de los perros salvajes prehistóricos comenzara mucho antes, hace 40.000 años cuando en la época glacial los humanos y los lobos convivían en el mismo hábitat y dichos animales se alimentaban muchas veces con las sobras que dejaban los humanos luego de las cacerías, por lo que habrían podido seguir a los grupos nómadas con tal de lograr comida en periodos de escasez y así entablar la mencionada simbiosis. Igualmente el Homo Sapiens pudo tener una relación antagonista con el lobo gris respecto a presas de caza menor en la pugna por los recursos, pero también compartir alimentos con cachorros criados en cautividad tras ahuyentar a ejemplares adultos o quedarse con lobeznos de una madriguera y después adiestrarlos como ayudantes del grupo humano.

Los perros han heredado la visión, el olfato y el oído de su antepasado el lobo. Estos sentidos han evolucionado junto a la nueva especie y se han adaptado en las distintas razas caninas gracias a los «cruces», «cría selectiva», o a la «selección artificial». Como ejemplo está el caso de los galgos, que a través del tiempo han logrado desarrollar una vista mejor aún que la de los lobos, además de una notable velocidad en carrera. Un cambio que ha ocurrido en casi todos los perros domésticos, es que los ojos de los canes miran principalmente hacia adelante más que hacia los lados y tienen un campo visual más reducido, mientras que en los lobos es lo contrario, su visión es más periférica, a pesar de ser depredadores.

domesticación del perro

Ciertas razas de perros, como Border Collie, Pastor Alemán, Pastor Belga, Labrador y Golden Retriever, son por lo común más fáciles de entrenar respecto a otras como los perros nórdicos, de caza y de trineo, como Alaskan Malamute o Husky Siberiano. Aún el perro más introvertido, distraído y flojo puede obedecer durante el entrenamiento con mayor facilidad que, por ejemplo, un gato. La habilidad de obedecer y aprender sin embargo no es la única medida de la inteligencia canina. Por su naturaleza sociable entienden la estructura social y las obligaciones, y a menudo aprenden rápidamente cómo comportarse con otros miembros del grupo, ya sean perros o humanos. Los perros adultos modelan a sus cachorros mediante correcciones (auditivas o físicas) cuando no se comportan de la forma esperada y con premios si tienen comportamientos aceptables: jugando con ellos, alimentándolos, limpiándolos, etc.

Son animales que tienden a usar guaridas en el momento del parto y al criar los cachorros, así que pueden aprender fácilmente comportamientos útiles en la madriguera como mantener su lugar de descanso limpio y aceptar estar en un área cerrada como es el caso de una jaula temporal para transporte u otro lugar cerrado.

Algunas razas de perros han sido continuamente seleccionadas a lo largo de cientos o miles de años por su capacidad de rápido aprendizaje para pastoreo o guardia, mientras que en otras razas, esta cualidad ha sido relegada en favor de otras características como son la habilidad de correr a mucha velocidad, perseguir, cazar otros animales o cobrar presas. Sin embargo, la capacidad de aprender obediencia básica -y eventualmente comportamientos complejos- es inherente en todos los perros. Los amos deben ser simplemente más pacientes con algunas razas caninas que con otras y con determinados ejemplares más que con otros, ya que además de la raza, cada perro es diferente.

Un perro es tan previsible en su comportamiento cuanto más disciplinado sea su adiestramiento. Un perro será tan obediente y leal a su líder humano cuanta mayor seguridad afectiva y protección reciba dentro de la jerarquía familiar. Sin embargo, un perro no es tan resolutivo como un lobo cuando se presenta un problema totalmente nuevo al que nunca se había enfrentado en su vida o el ambiente es demasiado hostil y está desprovisto de la compañía del hombre. Un lobo puede sobrevivir en un hábitat hostil y resolver situaciones que ponen en riesgo su vida o la de su manada, aprendiendo de dichas experiencias de forma inmediata o siguiendo a otros miembros del grupo social. Los perros necesitan un adiestramiento por repetición del ejercicio y refuerzo positivo, sintiéndose queridos por su familia humana, a la sazón la autoridad jerárquica o su cuidador primordial.

razas caninas

Se podría ver la habilidad de aprender órdenes o ser adiestrados con rapidez como un signo de inteligencia, aunque también se podría afirmar que es un signo de servidumbre, sumisión al amo y que la verdadera inteligencia de los perros está en razas tales como el Husky Siberiano, que no está particularmente interesado en complacer a sus amos, pero si está fascinado con las innumerables posibilidades de escapar a los campos o de atrapar y matar pequeños animales, quizá por eso los perros husky aún conviviendo con familias, no suele ser recomendable tenerlos sueltos al pasear cuando aún no se controla mucho al perro.

Los perros guías o lazarillos deben ser pacientes, tranquilos y seguros de sí mismos, aprender un número enorme de órdenes, entender cómo comportarse en una gran variedad de situaciones y reconocer riesgos o peligros a su compañero humano, frente a alguno de los cuales nunca se han enfrentado con anterioridad. Algunas pruebas de inteligencia son la habilidad de reconocer un vocabulario extenso, otras pruebas tienen que ver con el deseo y la habilidad de responder a diversas situaciones.

Principales diferencias entre perros y lobos (I)

«La diferencia más notable entre estos últimos perros prehistóricos y los perros de raza actuales es el tamaño de los dientes», que se parecen más a los lobos que a los perros actuales: los colmillos y los premolares son más grandes que las piezas dentales de los perros domésticos que conocemos hoy. El perro paleolítico europeo de hace 35 000 años tenía mandíbulas con molares y colmillos grandes adaptados a cazar presas junto a un grupo de hombres, para alimentarse de una dieta carnívora estricta. Los perros domesticados en las sociedades agrarias y ganaderas del neolítico no necesitaban unas mandíbulas tan temibles, porque su dieta es más variada, basada en provisiones de los humanos.

«En su aspecto, el perro del Paleolítico se asemeja a la mayoría de los perros nórdicos, como los de la raza Husky Siberiano, pero en cuanto a tamaño, sin embargo, son algo más grandes, probablemente comparable a los grandes perros de raza Pastor Alemán», según Germonpré, paleontólogo en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales. Existen otras diferencias morfológicas: los lobos tienen un hocico más largo que muchas razas de perros conseguidas por selección artificial, al buscar que la mordida del perro sea más potente y las mandíbulas hagan más presión. Los lobos adultos tienen las orejas erguidas, como los perros pastores o los perros nórdicos, pero en cambio muchos perros empleados en caza tienen las orejas caídas, lo cual da mayor predisposición a padecer otitis.

Los lobos aúllan, pero no realizan el ladrido como los perros, generalmente más insistentemente cuando son cachorros y posteriormente en la edad adulta al desconfiar de un extraño, al alertarse por algún peligro, sobre todo durante la noche, o al señalar presas. Los perros Alaskan Malamute ocasionalmente parecen imitar el aullido del lobo y en general los perros nórdicos ladran menos que otras razas caninas. Algunas razas de perros primitivos, aislados en regiones geográficas donde los pobladores humanos no tuvieron especial interés en domesticarlos ni criarlos pero tampoco han tenido intercambio ni mestizaje con perros de otros lugares del mundo durante milenios, ni siquiera ladran, sino que emiten un cántico, como el Basenji congoleño o el perro cantor de Nueva Guinea.

Perros de trineo aullando

Perros husky

Además de estas diferencias morfológicas, son notables también las etológicas o conductuales, el lobo y el perro tienen organizaciones sociales fuertemente jerárquicas pero su carácter difiere en cómo actúan ante situaciones desconocidas, ante las actividades lúdicas y en su predisposición a ser adiestrados por el hombre, debido a lo que se denomina neotenia: la persistencia de un temperamento infantil o comportamientos juveniles una vez alcanzada la edad adulta, lo que hace que el perro acepte nuestra autoridad y pueda ser adiestrado mediante juegos. El adiestramiento canino consiste, por tanto, en realizar juegos estimulantes para el perro, donde la consecución del objetivo fijado es reforzada mediante recompensas de comida. La plena integración del perro en un ambiente familiar afectivo que le proporcione seguridad y protección, dentro de una jerarquía, aporta estabilidad emocional y potencia su aprendizaje.

Neotenia.
Del francés néoténie.

Biología. Persistencia de caracteres larvarios o juveniles después de haberse alcanzado el estado adulto.

El lobo es extremadamente tímido y asustadizo ante las situaciones desconocidas, mientras que el perro es un animal sociable que no tiene ese carácter desconfiado y cauteloso, al menos si no ha sido maltratado, de tal modo que muchos perros podrían irse con un desconocido que los acaricie y les ofrezca algo de comida, mientras que un lobo que se encuentre con el hombre en el bosque evitará al bípedo implume. La forma de aprender, entendiendo aprendizaje como adquisición de conocimientos y como modificación de la conducta en función de los cambios en el entorno, es muy diferente en ambos animales, los lobos tienen formas de aprendizaje cognitivas, mientras los perros tienen formas de aprendizaje conductistas: los lobos tienen una mayor capacidad para aprender por observación, imitación, de forma vicaria con sus compañeros de manada, por descubrimientos espontáneos en situaciones inéditas -un desafío al que nunca se habían enfrentado con anterioridad en su vida-, y desarrollan estrategias de afrontamiento mediante la comprensión del problema. Los lobos muestran más facilidad para el aprendizaje cognitivo que los perros, por contra, los lobos apenas son animales adiestrables mediante sistemas operantes.

Los perros tienen una mayor capacidad de aprendizaje por condicionamiento, mediante refuerzos positivos, su forma de actuar ante problemas es mucho menos cognitiva, por ello los perros son menos resolutivos. Los perros pueden cambiar su conducta y desarrollar prácticas nuevas al estar junto con otros perros, imitando tanto a pequeños como a mayores en edad, tanto en tareas que el hombre considera útiles como haciendo travesuras. Pese a su capacidad imitativa, el perro aprende mucho más vinculándose afectivamente a un individuo y con recompensas de comida. Las teorías conductistas, que se basaron en evitar referencias a los estados mentales o internos de los sujetos estudiados para centrarse exclusivamente en las observaciones manifiestas del comportamiento, han sido muy útiles en etología y han desembocado en las formas de adiestramiento en positivo, que se resume en ignorar al perro cuando hace algo mal o no es capaz de completar una acción y reforzar lo que el perro hace bien, recompensando con una golosina la orden cumplida.

Lobos en la nieve

El condicionamiento clásico comienza con los estudios de Pávlov, a principios del siglo XX, durante el aprendizaje un estímulo neutro (tipo de estímulo que antes del condicionamiento, no genera en forma natural la respuesta que nos interesa) genera una respuesta deseada después de que se asocia con un estímulo que provoca de forma natural esa respuesta. Cuando se completa el condicionamiento, el que antes era estímulo neutro pasa a ser un estímulo condicionado que provoca la respuesta condicionada. El ejemplo más utilizado es la salivación en el perro ante la presentación de una apetitosa comida. Empleando el sonido de una campana unos segundos antes de dar de comer al perro, se llega a generar tras varios intentos la respuesta deseada en el perro, esto es la salivación, incluso sin que vaya seguido de la presentación de la comida.

Psicólogos conductistas como B.F. Skinner (condicionamiento operante) y Thorndike (condicionamiento instrumental) prosiguieron con estudios que muestran que el aprendizaje es el resultado de la asociación de estímulos y respuestas. Las estrategias de refuerzo en ejercicios repetitivos, hacen que un estímulo aumente la probabilidad de que se repita un determinado comportamiento anterior, en términos caninos: si el perro recibe mimos de aprobación y algo de comida, tenderá a comportarse como se le pide, acudiendo cuando se le llama, ejecutando correctamente órdenes como sentarse, tumbarse, esperar, dar las patas delanteras, etc. La característica esencial del condicionamiento operante reside en el refuerzo (alimento) que percibe la conducta operante (realizar una acción para lograr el premio de comida). Las respuestas del animal se afirman si van seguidas de consecuencias positivas y se debilitan si van seguidas de consecuencia negativas o de un castigo.

Debe señalarse también en cuanto al comportamiento canino, que muchas de las conductas indeseadas en el perro, como actos violentos o malas costumbres, esto es, mordeduras por temor, incontinencia dentro de la vivienda, son comportamientos desarrollados por razones tales como: falta de actividad (no salir a ejercitarse juntos para realizar caminatas, carreras o deportes caninos), ausencia de disciplina, entrenamiento o educación irresponsable por parte de los propios amos e incluso maltrato con golpes o castigos sobre el cuerpo del perro.

Se considera que cuando un animal es tímido su principal interés en una situación nueva a la que nunca antes se ha enfrentado es salir del problema, buscar la seguridad, esto afina las capacidades de comprensión de dichas situaciones. Si por el contrario la nueva situación no es percibida como potencialmente peligrosa el animal será capaz de recibir las informaciones que permitirán adaptarse al entorno con renovadas formas de comportamiento. Si una especie aprende nuevas conductas por condicionamiento operante puede adaptarse y hacer viables muchos más entornos. El lobo es mucho menos adaptativo que el perro a los cambios repentinos en su medio ambiente, entorno o hábitat; por el contrario el perro requiere un hábitat más seguro para desenvolverse y no puede sobrevivir en entornos muy hostiles, siendo dependiente de la protección de los humanos, incluso en casos de perros asilvestrados que se agrupan en manadas de vagabundos y cazan aves de granja en las inmediaciones de aldeas rurales, asaltando corrales para obtener algo de comida, no es comparable con el hábitat del lobo.

Consejos para entrenar a un perro sordo

El adiestramiento de un perro sordo requiere un gran compromiso y mucha paciencia. Además de armarse de paciencia y energía es importante adquirir un libro de lenguaje de señas de bolsillo o consultar con adiestradores caninos profesionales. Durante el entrenamiento, el perro sordo va aprendiendo los signos de las manos y las expresiones faciales en lugar de palabras o sonidos. Sería prudente comenzar el entrenamiento por palabras que usaremos mediante signos como: siéntate, abajo, espera aquí, entra, para, ¡no!

Cuando el perro entienda estas ordenes mediante signos, se puede empezar a agregar una nueva palabra/signo para ir sofisticando el entrenamiento del perro, de vez en cuando se puede probar con cosas como: sube al coche, camina, ven aquí… pero es mejor dominar las primeras antes de hacer nada más, ya que las primeras ya pueden ser complicadas. Antes de comenzar con un adiestramiento, lo ideal es realizar primero un proceso de adaptación si el perro ha perdido su capacidad de audición o una educación específica si el cachorro es sordo de nacimiento. Esto es necesario porque la vida del perro va a ser diferente, por una buena convivencia y por mejorar su calidad de vida es buena idea que el perro se acostumbre a su forma de percibir el mundo.

Al pasear con el perro, mantengamos al perro junto a nosotros con una correa. La correa, un patio cercado o con una pared en el jardín suficientemente alta para no ser sobrepasada son necesidades para la convivencia y seguridad con un perro sordo en el hogar. Se puede comprar un cartel de aviso indicando que el perro es sordo, por si alguien se encuentra con el perro cuando no hay personas en casa y no sabe que el perro no puede reconocer sonidos ni gritos. Será muy útil que el perro lleve un cascabel o una pequeña campana en el collar, esto permite escuchar al perro cuando está en movimiento para saber más o menos donde está, recordemos que no sirve llamarle si está sordo. Si se duerme en algún lugar fuera de casa habrá que buscarlo y tratar de mirar en todas partes de la casa, normalmente si hemos seguido indicaciones anteriores no debería estar fuera de casa.

Cuando el perro se encuentre cerca y queramos llamar su atención, unos golpes en el piso con el pie harán que note las vibraciones en el suelo. Algunas personas usan una linterna por las noches para iluminar al perro y atraer su atención. Si su perro está en el jardín o patio y es de noche se pueden encender y apagar las luces repetidas veces. Un adiestrador canino puede ser muy bueno para recibir clases de obediencia canina básica y tener algunas nociones si nunca hemos entrenado con un perro, ya que con un perro sordo es más difícil. Utilice los signos y la obediencia del lenguaje de señas del libro de bolsillo, no es algo caro y es muy útil para tener nuestro repertorio de signos con las manos para comunicarnos. A medida que se repiten las sesiones de entrenamiento con los signos y las ordenes relacionadas, el perro observará también las expresiones faciales y nuestro lenguaje corporal. Al hacer las señas hay que poner al perro en la posición que esperamos de el, hacer que se siente, que se detenga o que entre en una estancia. Recompensar al perro en un adiestramiento en positivo es muy importante, le podemos dar premios con su comida favorita. La práctica y la repetición son esenciales para llegar al objetivo, como en cualquier disciplina, las sesiones de entrenamiento deberían durar al menos 15 minutos. El adiestramiento del perro sordo será igual que para el perro que no es sordo, salvo que las ordenes habladas serán sustituidas por signos o señas de lenguaje corporal con las manos, las sensaciones serán visuales y táctiles pero no auditivas.

Cuando lleguemos a dominar el adiestramiento canino básico y sepamos cumplir las ordenes básicas podemos ir a por más señas que podremos desarrollar en los juegos, con juguetes o pelotas que el perro puede recoger y traer hasta nosotros. Algunos perros sordos han logrado manejar más de 20 signos diferentes asociados a sus respectivas ordenes en pocos años, aunque también es debido a adiestramiento profesional.

Al despertar a un perro sordo hay que tener mucho tacto, el motivo es que dependiendo del grado de sordera puede que no nos oiga llegar y se sobresalte si le tocamos para despertarle. Un perro sordo puede volverse gruñón si no se le despierta con tacto, para hacerlo siempre es bueno tocar suavemente en el mismo lugar, el hombro es un buen lugar para acariciar al perro. También podemos poner la mano delante de su trufa y dejar que nos detecte mediante el olfato. Un perro sordo despertado repentinamente sin ningún cuidado puede convertirse en un animal ansioso, intranquilo y enfadado. Es bueno acariciarle mucho con suavidad al despertarle, hablar con las visitas y con los niños para que no toquen al perro cuando esta durmiendo, podría ser especialmente peligroso si muerde.

perros dálmata durmiendo

Se puede desarrollar un signo para decir: ¡buen trabajo! y felicitar al perro como es aplaudir con las manos y acariciarle. Algunas personas ponen el pulgar hacia arriba y sonríen al perro para decirle que ha completado con éxito la orden deseada.

Consideraciones especiales para los propietarios de perros sordos

Cuando decidimos compartir nuestras vidas con un perro, aceptamos un compromiso que durará entorno a 12 o 15 años, prometemos que cuidaremos del animal, que tendrá su cartilla sanitaria, buena alimentación, ejercicio y amor. Con un perro sordo el compromiso debe ser aún más sólido porque la convivencia será más complicada si no realizamos un adiestramiento adecuado. Aprenderemos una nueva forma de comunicación con el perro, un lenguaje diferente al que estamos acostumbrados. Tendremos que desarrollar una mayor comprensión del movimiento, la vibración y la luz. Debe usar algún tipo de sistema de lenguaje de signos, ya sea el lenguaje de señas para sordos o signos inventados por la familia. Lo importante es que tenemos que tener una gran voluntad de aprender, un deseo de mejorar nuestras habilidades para convivir con el perro, las buenas noticias son que los perros se adaptan rápidamente a los cambios de situación y a las personas con las que conviven.

Como regla general, no es una buena idea permitir que un perro sordo salga fuera de casa sin correa en un área no cerrada o con vallas. Esto incluye cosas tales como caminatas, juegos en el parque, o tener al perro esperando en cualquier lugar fuera de su hogar. Algunas personas tienen dificultades para aceptar esta limitación pero tengamos en cuenta que como el perro se escape no podremos llamarle, no servirá gritar si está sordo. Un pequeño número de propietarios de perros sordos permiten a sus perros salir fuera de casa sin la correa y el arnés puesto. En general, estos perros viven en zonas rurales, ya han pasado su etapa adolescente, y están capacitados hasta el punto de que sus propietarios se sienten seguros de que el perro les obedece, y vienen cuando se les hace una señal. Son perros adiestrados que al estar en el campo no tienen peligros que temer como el tráfico de vehículos, el bullicio de la gente, grupos de niños o exceso de perros desconocidos en la zona.

La limitación por sordera no significa que los perros sordos viven sus vidas enteras atados en el extremo de una correa. Obviamente, son libres de vagar en la casa o el patio cerrado pero se pone la correa al pasear como ocurre con muchos perros que vemos por la calle. También es aconsejable tener una correa flexible de larga extensión que podamos regular de forma que mantengamos el control sobre el perro pero pueda caminar un poco lejos de nosotros y sentirse más libre.

Ejercicios de desensibilización

Desensibilizar a un perro sordo a los efectos de la sorpresa inesperada de ser tocado, es una rutina que comienza cuando ya hemos aceptado que el perro es sordo y vamos a comenzar con los primeros ejercicios antes del adiestramiento, esto supone un paso importante para que el perro no se asuste por no poder oírnos. Se puede empezar caminando detrás del perro cuando no está mirando hacia nosotros, dar un toque suavemente al perro, entonces de inmediato darle algún premio de comida en la boca del perro, cuando se da la vuelta. El perro asocia rápidamente cosas buenas y recompensas que le gustan con ser tocado inesperadamente, y aprende a responder bien sin asustarse o volverse enfadado hacia las personas. Trataremos de que el perro no se vuelva ansioso, se asuste o entre en un estado de nerviosismo ante esta clase de imprevistos o de acontecimientos sorpresivos, si se trata de un cachorro y se empieza desde la socialización del perrito es diferente de si se trata de un perro que ha perdido gradualmente la capacidad de audición y se ha vuelto gruñón.

Para hacer una experiencia positiva del hecho de despertarse tras un descanso o una larga siesta, se puede empezar por poner la mano delante de la nariz del perro cuando duerme, lo que le permite detectar por el olor que el amo está cerca. Si la respuesta es buena y el perro está tranquilo el siguiente toque puede ir ligeramente a acariciar el hombro del perro y después pasar la mano por el lomo. Tocando el pelaje del perro con dos dedos, luego con toda su mano. La mayoría de los perros sordos despiertan durante alguna parte de este ejercicio y se levantan. Cuando se abren sus ojos, el perro debe ver el rostro sonriente del propietario, y quizás incluso una recompensa que sea comida rica. En cuestión de semanas, el perro se acostumbra a despertarse cuando el propietario pone una mano delante de su nariz, o toca ligeramente el hombro o el lomo. Despertar se convierte en algo bueno y positivo no en una experiencia traumática que fomenta el miedo a ser tocado de forma inesperada. Cuando un perro sordo madura, gana confianza en sí mismo y experiencia en una amplia variedad de situaciones. Con muchos perros, la probabilidad de que se asuste en general disminuye con la edad.

Llamar la atención del perro sordo cuando no nos está mirando. Bien, ¿cómo llamar la atención de un perro sordo si no nos está mirando y no podemos llamarle por su nombre o con algún grito?

Si estamos dentro de un recinto cerrado, podemos dar un pisotón en el suelo y las vibraciones en el suelo llegarán hasta el perro si está cerca de nosotros. Podemos tocarle o soplarle. Podemos iluminarle para llamar su atención o dar golpecitos en pared o puerta si está en la habitación contigua. Si caminamos con el perro durante nuestro paseo diario podemos dar un movimiento lateral a la correa para captar su atención o tirar un objeto cerca de el. Tengamos cuidado al lanzar objetos o piedras cerca del animal para no darle, podríamos hacer daño al perro.

También se puede usar un collar de vibración para conseguir la atención de su perro. Hay varios collares de vibración que se están realizando actualmente aunque como hemos hablado en un artículo sobre collares vibradores para perros sordos, no son imprescindibles, son algo pesados y caros.

Mantengamos al perro informado de nuestros movimientos habituales en la rutina diaria. Si nos movemos alrededor de la casa, o cuando salgamos, es importante asegurarse de dejar que un perro sordo sepa lo que estamos haciendo. El motivo es simple pero no es obvio, un perro con buen oído detecta lo que estamos haciendo y está al tanto de nuestros movimientos pero un perro sordo no puede oír lo que andamos haciendo. Si un perro sordo se despierta, o se da la vuelta y descubre que el amo se ha ido, puede convertirse en una reacción de ansiedad e intranquilidad. Muchos perros sordos comienza a buscar al amo por la casa si no saben que se ha ido, determinadas razas caninas o perros en particular no toleran la soledad y pueden ladrar o tomarla contra objetos de la casa.

Por tanto, podremos informar al perro llamando su atención, pasando cerca de el de vez en cuando para que vea lo que estamos haciendo, trabajando en la misma habitación y dándole unas caricias o un cepillado antes de mostrarle como nos vamos por la puerta para salir de casa.

No apto para vagos

Educar y entrenar a un perro sordo no es algo apto para vagos o personas perezosas, no se pueden gritar ordenes a distancia ni llamar al perro y esperar que venga. Hay que moverse y ser constante, corregir y recompensar durante sesiones diarias con más de 10 minutos de práctica para cada ejercicio. Muchas veces cuando el perro ya sepa señas vendrá hasta nosotros o nos buscará para obtener nuestra atención pero la mayor parte de las veces seremos nosotros los que iremos tras el perro para obtener su atención. Mucha paciencia, voluntad y práctica.

Lenguaje de señas para entrenar perros sordos

El adiestramiento de un perro sordo no es realmente tan diferente como un adiestramiento canino mediante voces, se trata de una comunicación diferente, por señas visuales, aunque las recompensas son iguales, táctiles y por el gusto, dando pequeños premios tras lograr una acción bien ejecutada. No requiere mucho más tiempo, aunque sí esfuerzo, y no utiliza necesariamente diferentes métodos, sólo diferentes señas para llamar la atención del perro. Mediante el oído, los perros aprenden el significado de las palabras a través de la repetición y la expectativa de mimos, aprobación de la persona a quién quieren y respetan. Los perros sordos aprenden de la misma manera, mediante repetición, pero fijándose en nuestros gestos y en la recompensa tras una buena ejecución. Los perros no entienden nuestra lengua, sea cual sea el idioma en el que les hablemos, sobre este tema se mezclan expresiones erróneas, ya que ciertas categorías sólo son válidas tratándose de humanos, ya que nosotros tenemos lenguas de signos convencionales, mientras que lo natural es la comunicación, presente en las demás especies aún sin un lenguaje doblemente articulado, los perros tomarán las órdenes que indicamos con las manos como un lenguaje de señas, una forma de comunicación complementaria con el animal doméstico, pero las lenguas de personas sordas son lenguas de signos convencionales como otros sistemas lingüísticos. Cuando dos perros extraños se encuentran, hay muy poco sonido, ellos no se comunican como nosotros, mediante la palabra. Los perros se comunican través de casi todo el lenguaje corporal en primer lugar, luego por el olor; se comunican según sus gestos y mímica del cuerpo, también se huelen y reconocen mejor los olores que nosotros pues nuestro olfato no está tan desarrollado. Ladrar, gruñir o quejarse es una forma adicional de comunicación en los enfrentamientos, no es la principal forma de comunicación perruna.

Si observamos a los perros que compiten en eventos donde se premia la obediencia, están obligados a aprender señas con las manos, junto con comandos u órdenes de voz con muchos otros perros de trabajo, utilizan el lenguaje corporal o signos claves con las manos para cumplir una tarea en tiempo limitado. Muchos entrenadores recomendarán enseñar a los perros comandos de voz en primer lugar, antes de pasar a signar con las manos. Como las recompensas son iguales, no es tan difícil enseñar a un perro con señas manuales aunque esto requiere de paciencia, tesón y esfuerzo por ambas partes, la enseñanza de las señas con mano a un perro sordo no es realmente algo inventado especialmente para los perros que han perdido el oído en la edad adulta o tienen sordera congénita.

¿Necesita un perro sordo a un entrenador profesional?

No es necesario contratar a un entrenador, pero puede ser útil tomar clases de adiestramiento, sobretodo si somos novatos y estamos algo perdidos. Si bien siempre es posible entrenar a un perro sin ayuda externa, a veces un entrenador puede indicar otra forma de enseñar que puede funcionar mejor con su perro, o pueden ser capaces de ayudar a resolver un problema de comportamiento que están teniendo y no seamos capaces de corregir. Otra ventaja es que el perro aprende a socializar hasta cierto punto, mejora su atención hacia nosotros incluso en una habitación llena de distracciones. También es una buena idea leer la mayor cantidad posible de literatura y manuales sobre perros en la educación y el comportamiento de perros sordos.

¿Qué tipo de señas con las manos son adecuadas?

No hay señas «malas» o «incorrectas» con las manos, una persona puede utilizar lo que le venga más cómodo en cuanto a tipos de señas con las manos, siempre que no sea incoherente. Es decir, se pueden tomar señas directamente de lenguajes de señas, ya que los perros no reconocen lenguas de signos convencionales creadas por humanos, pero sí responden con expectativa a señas recurrentes de la persona con quién están afectivamente vinculados. Es importante mantener ciertas señas durante el entrenamiento, sin cambiarlas cada cierto tiempo ya que el perro no comprenderá esta incoherencia o confusión, si una seña significaba algo en un momento, no se puede pretender que súbitamente se busque lo mismo haciendo otra seña con la mano. Hay algunas señas de obediencia básica, pero realmente no es suficiente para comunicarse con un perro. La ventaja de la utilización de señas es que la mayoría de las personas que han formado a un perro será capaz de dar a su perro comandos básicos para evitar problemas de conducta y que el animal se pierda por distanciarse demasiado durante un paseo, por no estar controlado con correa, arnés o no disponer de collar vibratorio.

A través de Deaf Dogs se recomiendan recursos para aprender ASL, acrónimo de la lengua de signos americana, tomando así ciertos signos utilizados para hablar entre personas sordas, que tienen lenguas de signos convencionales -signando con ayuda de las manos- como otras comunidades lingüísticas. Esto puede ser una ventaja, porque cualquier persona que conozca ASL o tenga conocimientos de una lengua de signos de otra comunidad lingüística del mundo será capaz de comunicarse con su perro sordo con menos curva de aprendizaje, porque su repertorio será mucho más amplio de lo requerido. Algunas personas usan modificaciones del ASL o de otra lengua de signos, a fin de que puedan llevar una correa en una mano y comunicarse con el perro con la otra. Algunas personas se conforman con los signos del ASL o toman signos para crear su lenguaje de señas, se puede comprar un diccionario ASL, o de LSE, lengua de signos española, si parece un desafío inventar signos propios para el adiestramiento. La mayoría de las personas terminan utilizando una combinación de ambos. Cualquier cosa que usted elija es algo «correcto» para usted y su perro mientras se logre entrenar, los ejemplos y sugerencias son sólo eso, ejemplos. Siéntase libre de usar (o no) cualquier seña con las manos mientras sean sencillas y usted sea persistente en el entrenamiento.

El entrenamiento para perros sordos con comida, es complementario a la necesidad de aprobación y mimos como en cualquier otro tipo de adiestramiento. Con el fin de enseñar a cualquier perro, necesita una manera de «recompensar» el comportamiento correcto, premiar al perro tras la consecución de un objetivo. Los premios con alimentos ricos que le gusten al perro son fáciles de dar y tienen habitualmente excelentes efectos positivos sobre el animal, un perro que se entrena sin motivación alguna generalmente no trabajará al máximo de sus posibilidades y no será muy vigoroso en su entrenamiento. Hay que dar al perro pequeños premios en alimentos que le gusten, si vemos que no hace mucho caso es mejor probar con algún juguete u objeto que le guste mucho y tengamos en casa.

El tipo de alimentos ideales para dar en recompensa deben ser de pequeño tamaño, sabrosos y que no sean difíciles de comer y tragar como por ejemplo cachitos de salchicha, pollo o alguna croqueta para perros. Es importante no perder tiempo en una comida ya que el perro pierde la concentración del entrenamiento canino y pasa a comer. Debe ser un instante de recompensa, algo rápido acompañado de caricias al animal.

Enseñando una seña positiva: «¡Buen chico!»

Lo primero que hay que enseñar a su perro es un signo de «correcto» o «buen perro», una seña que sirve de aprobación y de efusiva muestra de que ha completado con éxito lo que se le pedía. Puede utilizar la palabra de lenguaje de signos «bueno» o «bien» o un «pulgar hacia arriba» o cualquier otra cosa que sea cómodo para usted. Para enseñar, siéntese con su perro y un puñado más o menos sabroso de pequeños premios para recompensa que le gusten realmente y que no estén cerca del perro ni los pueda alcanzar fácilmente, primero debe aprender, luego se le recompensará. Utilice su seña de aprobación con el perro mientras se muestra contento y efusivo con él, ofreciendo una pequeña recompensa de alimento. Este ejercicio se puede hacer aproximadamente de 3 a 10 veces en varias repeticiones. Luego, haga el signo sin dar la recompensa y deténgase a ver qué pasa. Si el perro mira como si quisiera decir «¿bien, dónde está mi premio?», ¡entonces lo entiende! Recompense al perro con un premio final y hágale caricias.

Enseñando la seña de «Mírame»

Hay dos métodos para la enseñanza de «ven hacia mí» o «mírame». Una es la de enseñar esta orden como un hábito, algo que el perro debe hacer mucho, ya que será complicado llamar su atención si no está muy entrenado y no logramos que nos vea, ya que no puede oírnos; y la otra teoría dice que se enseña como un comando y que solamente debe hacerse mediante un signo y no esperar que sea una respuesta habitual del perro al vernos aparecer.

Para enseñarlo como un hábito, se ha de empezar mediante la adopción de un entrenamiento con premio, poniéndolo cerca de la nariz del perro, después llevando el premio hasta nuestra nariz, dando la seña de «bueno», y luego dar el premio para que se lo coma el perro. La idea es que nuestro perro nos mire a los ojos. Hay que practicar esta pequeña secuencia en unas repeticiones por unos días. Luego vaya al paso siguiente, use el premio y manténgalo alejado de usted la distancia de un paso suyo o de su brazo estirado. Su perro probablemente examinará el trozo de alimento o el juguete. Espere hasta que su perro se ponga impaciente, y mire como queriendo decir «bien, ¿cuando me darás mi premio?» Cuando esté impaciente entonces entregue su recompensa rápidamente mientras hace la seña de «buen perro». En un primer momento, lo único que conseguirá es un vistazo rápido, pero se puede trabajar poco a poco hasta el momento en que el perro tendrá que mirar nuestro rostro. Usted también debe mantener el premio en lugares distintos mientras entrena con el perro, diferentes distancias, en una mano, a un lado, más cerca del hocico… Hay que practicar también colocando el premio a nuestra espalda, dejando entender al perro que si quiere obtener su recompensa, independientemente de donde se encuentre el premio deberá mirarnos a los ojos para conseguirlo.

La enseñanza mediante seña o comando de «mírame» es muy similar, excepto que usted debe realizar la seña elegida para «mírame» antes de que el perro se esté fijando en su presencia, debe atraerlo con la seña para que le mire a la cara. Algunas personas empiezan ayudándose con un premio de alimento para llamar la atención del perro primero y después hacen la seña, hay que practicar hasta que se pueda hacer sin mostrar nada de premio, de forma que el perro ejecute correctamente al ver la seña, solamente con ver su gesto, reconociendo a la persona y haciendo más sólido el vínculo.

Es importante lograr que el contacto visual entre el perro y nosotros sea muy frecuente, que nos busque con la mirada, cuanto más mejor, ya sabemos que no puede oírnos, pero si nos mira puede atender a nuestros gestos. Aún entrenando, no hay que deshacerse de la correa al pasear, porque no podremos llamar al perro si se despista y pierde nuestro rastro.

Enseñando la seña de «¡No!»

«No» es probablemente la palabra más utilizada en la formación del perro. Es mejor decir que al perro lo que puede hacer, en vez de limitarse a gritar «no» todo el tiempo. Por ejemplo, si su perro salta sobre usted cuando llega a casa, ¿qué puede pensar al decirle «no»? Bueno, ya sabe que no le gusta cuando salta encima, pero no sabe qué hacer en lugar de eso, no sabe cual es el comportamiento adecuado que una persona espera de un perro. Por lo tanto, intentará otra cosa y otra cosa que podrá recibir un «no». Esto podría continuar durante bastante tiempo, ya que trata de averiguar lo que es el buen comportamiento. Es mucho más fácil para ambas partes, decirle «siéntate» y saltarse el «no» del todo, enseñar lo que puede hacer antes que enseñar todo lo que no le está permitido hacer. Realizar un entrenamiento constructivo y positivo es más fácil, rápido y ahorra muchos quebraderos de cabeza.

Por lo tanto, la enseñanza no es un poco menos preciso, ya que todo lo que realmente significa es «parar», se trata de utilizarlo para que el perro detenga su acción y preste atención. La mayoría de las personas usan la enseñanza del «no» con al menos 2 versiones distintas de «no», uno para problemas menores, y una para problemas mayores. La primera es para «No, eso no es lo que quiero», y sólo significa detener la acción dentro de un entrenamiento cuando las cosas no se están haciendo bien. Puede agitar la cabeza y cerrar los ojos, cortando el contacto visual con el perro para reforzar su desaprobación. La segunda es más grave, sería el equivalente de «¡Para!» o «Stop» significa que está realmente haciendo algo malo, y debe ir acompañada de un «lenguaje corporal» mostrando una cara enojada, decepción y gestos de negación. Esta sólo debe usarse después de la primera, si el «no» inicial ha fracasado, ya que si se llega a exagerar, no será útil para nosotros cuando el perro ya esté acostumbrado.

Enseñando la seña de «Liberación» o «Suelta eso»

Enseñar una palabra de liberación también es importante. Tanto para soltar objetos como para pasar a otro entrenamiento o actividad, como para dar término a una sesión de adiestramiento, dejando descansar al perro. Si no se avisa al perro con un gesto claro, él tendrá que decidir por su cuenta, podrá confundirse, insistir o buscar atención en la persona.

Enseñarle a su perro a ser tranquilo y no actuar bruscamente

Enseñar a su perro a ser dócil en la conducta cotidiana es esencialmente lo mismo que la enseñanza de la inhibición de morder. Los perros deben aprender que la gente tiene la piel muy sensible, y que deben ser muy cuidadosos con sus dientes, los cachorros son especialmente mordedores en sus juegos. Este es un proceso que comienza cuando son cachorros con sus compañeros perrunos y con los demás perritos de la camada, sus hermanos. Cuando un cachorro muerde a otro cachorro demasiado duro, el cachorro chilla y huye. El cachorro que muerde duro poco a poco aprende que la diversión se detiene cuando las mordeduras hacen daño. La enseñanza de un cachorro a ser suave es una continuación de esta observación. Obviamente, con un perro sordo, gritando no ayuda porque los chillidos no se escuchan cuando uno está sordo, pero la retirada de atención o los gestos de dolor si son llamativos para el perro. La enseñanza debe ser un proceso gradual. Empezaremos tirando de las manos hacia atrás y levantándose cuando el perro muerde muy fuerte y nos hace daño. No tire las manos lejos demasiado rápido, ya que puede convertirse en un juego. A medida que su cachorro aprende, poco a poco el «ouch» se puede realizar un punto más bajo de forma menos exagerada, hasta que su perro entiende que los dientes caninos en la piel humana son una cosa mala, que duele.

Enseñando al perro la seña de «Sentarse»

seña sentarse para perros sordos Sentarse o «siéntate» es probablemente una de las cosas más fundamentales que a cualquier perro se le enseña y, probablemente, uno de los comandos más fáciles también. Comencemos con una recompensa colocada en la nariz del perro, y luego llevarla detrás de sus oídos hasta que se siente. Tenga cuidado de no levantar la mano, o su perro probablemente dará un salto para conseguir la recompensa en lugar de seguir la sesión de entrenamiento. La práctica permite conseguir que la seña sea comprendida sin recompensas, sólo con el gesto de la mano, esto se debe hacer unas cuantas veces y, a continuación, empezar a trabajar en la mano firme sin nada más. Puede utilizar el signo de obediencia a la izquierda, o puede utilizar el signo de la mano de lenguaje de signos para «siéntate». Si utiliza el signo de obediencia, el lugar donde puede llevar el premio es tomado entre el dedo pulgar y la palma de la mano mientras hace el signo. Una vez que el perro sabe que significa el signo, no será necesario la recompensa en la mano.

La enseñanza de «Abajo»

seña abajo para perros sordos «Abajo» es otro comando muy básico, pero a veces es un poco más difícil de enseñar. La manera habitual de enseñar es que el perro se siente, para lo cual tenemos que tener controlada la seña de sentarse primero y, a continuación, poner un premio a un nivel inferior de la nariz del perro en el suelo. Tenga cuidado de que no se le mueva el premio hacia adelante o lo deje demasiado cerca del perro, como a veces el perro se puede poner de pie teniendo una postura con la cabeza hacia abajo, para obtener el sabroso premio. Este gesto de obediencia, se hace naturalmente, a su vez hacia abajo en un signo con la mano, pero también puede utilizar la seña de lenguaje de signos para la palabra «Abajo» mientras muestra al perro como colocarse.

Algunos perros simplemente no se sentarán fácilmente, habrá que esforzarse algo más para lograr su obediencia ante esta seña. Otra forma de hacerlo es sentarse en cuclillas o en el suelo con una pierna delante de usted poniendo la recompensa debajo. Recoger el premio, y hacer llegar al perro debajo de su pierna para demostrar que el perro deberá tumbarse y quedarse abajo si quiere obtener la recompensa. Hay que colocarse lo suficientemente bajo para que el perro deba acostarse para poder pasar por debajo de la pierna. Tan pronto como sus codos y el vientre estén pegados al suelo, debemos hacer el signo «abajo» y darle el premio. También se puede utilizar este método con una mesa baja o usando una silla.

Otra forma es más lenta, pero todavía funciona. Colocar un premio en el frontal de la nariz del perro, y bajar a unos cuantos centímetros (suficiente para que el perro baje la cabeza). Asegúrese de que su cola permanece en el suelo y no mueve la pata para alcanzar el alimento o el juguete (se puede mantener el premio entre el pulgar y la palma, de modo que la mano se encuentra en el signo «abajo»). Una vez que está haciendo esto con regularidad, la reducción debe ir a más, bajando más la posición antes de dar la recompensa. Cuando el perro baja la cabeza hasta el suelo, empiece a sacar adelante el premio. De nuevo, asegúrese de que su cola se queda abajo. Su perro eventualmente puede mover una pata hacia adelante, si ha bajado y se ha tumbado, hay que recompensarle entonces. Mantenga la rutina atrayendo más y más a lo largo, hasta que su perro se acueste. Esto puede tomar unas cuantas clases, pero se puede llegar hasta allí.

Enseñar la seña de «Levantarse» o «Arriba»

seña levantarse para perros sordos «Levantarse» no es un comando que se utiliza mucho, pero puede ser útil cuando llega el momento del cepillado de su perro, o en la clínica del veterinario. Con el perro sentado, hay que realizar la seña de arriba o levantado con una mano que hay que pasar en frente de su cara. La mayoría de los perros se levantan para recibir la recompensa si la huelen en la mano o la ven en la mano al pasar haciendo la seña. Cuando se le da el premio, a continuación, se debe poner una mano en el cuello y la otra bajo su vientre de modo que él debe permanecer de pie y mantener esa posición. Simplemente el perro debe permanecer unos segundos, luego suéltelo. Como él se acostumbra a ello con rapidez, vamos a ampliar el plazo de tiempo en el que tiene que mantenerse de pie, y tocarlo por todo el cuerpo incluida la cola, los pies, hocico y orejas. Trata de dar más recompensa si es necesario. La idea es que el perro permanezca de pie cómodamente, sin importar lo que está haciendo con él. El signo se va a iniciar a partir de la nariz del perro hacia adelante, pero debe ser poco a poco, un movimiento hacia arriba en ángulo que será un movimiento de barrido brazo recto hacia arriba, de modo que el perro acaba de pie en lugar de caminar hacia adelante para recibir el premio.

Enseñanza de la orden «Espera aquí», «Detente»

seña detenerse para perros sordos «Quieto aquí», «detente», es un ejercicio que enseña a su perro a detenerse en un lugar determinado cuando está libre de control. Estando el perro sentado, y haciendo el gesto de lenguaje por señas de «espera», la palma de su mano delante de su cara, o la seña en lenguaje de signos «estancia», que utiliza las dos manos. Dar al perro entonces una recompensa rápidamente, y luego realizar la seña de «espera» o «quieto ahí» de nuevo, otro premio, «detente» y un premio más. A continuación, un entusiasta «¡buen chico!» o «buen perro» e indique que desea cambiar su posición cuando ha llegado su liberación por conseguir completar con éxito la orden. Poco a poco, el tiempo entre la petición de «quieto ahí» y la recompensa debe espaciarse, al dejar un poco más de tiempo el perro permanecerá sentado durante períodos más largos, la mecánica es realmente sencilla pero el tiempo se ha de alargar un periodo que correspondería a tres premios al inicio de la disciplina. Se recompensa al perro mientras permanece detenido en la estancia y, a continuación, una vez dando nuestra aprobación efusiva «¡bien hecho!» cuando se realiza este entrenamiento. Una vez que nuestro perro parece comprender, pasamos al siguiente paso.

Coloque la recompensa en el suelo delante del perro. Si bien sigue siendo, alimentar con un premio de uno en uno a cada vez, con bastante rapidez. Puede que sea necesario para mantener su cuello en un primer momento, pero no trate de mantener su posición en una sesión, se puede entrenar varias veces y hay que tener paciencia. Si el perro o la perra insiste en levantarse y moverse hacia delante, simplemente no dejes que se coma la recompensa. Esconda los premios de alimento o el juguete, tápelo con la mano, o pasa sobre ellos. Dile que se siente de nuevo haciendo la seña con la mano, y coloque de nuevo el premio. Como el perro empieza a comprender que significa el movimiento, empiece a extender el tiempo entre cada bocado de nuevo, haciendo que mantenga la posición antes de cada recompensa. Añadir poco a poco cierta distancia. No trate de aumentar la distancia y la duración al mismo tiempo, hay que entrenar con paciencia dando pequeños pasos para lograr grandes avances. Si desea que su estancia dure más tiempo, se puede quedar más cerca del perro. Asegúrese de utilizar el signo de liberación, de modo que el perro sepa cuando se puede mover. A medida que su perro es mejor entendedor, se puede añadir algunas distracciones, puede saltar, poner obstáculos llamativos entre usted y el perro. Permanecer quieto estando tumbado abajo se enseña de la misma manera, solamente cambia la posición en la que debe quedarse el perro cuando está detenido.

Enseñando la seña de «Déjalo»

«Deja eso» es una manera de decirle a su perro que no puede tener lo que sea que está viendo, o que no lo puede comer o llevárselo a la boca. Para enseñar esto al perro, mantenga un alimento de premio en una mano, la palma abierta y la otra mano para hacer las señas. Utilice la seña del lenguaje de signos de «lo dejas» o «deja eso», y cuando el perro intente tomar el premio, se pondrá cerca de su mano entonces dele la vuelta y no deje que se coma la recompensa. No tire la mano o aumente la distancia o ponga la mano en alto. El perro probablemente acercará la nariz para oler o lamerá la mano, o tal vez pondrá su pata. Cuando él se de por vencido y se aparte, no espere unos segundos, para dar la seña de «OK», «buen perro» y deje que él se coma su recompensa. A medida que se avance con la práctica, su perro se dará cuenta de que no puede tener el premio a menos que se le diga que él puede tenerlo, a menos que reciba una seña visual.

Eventualmente, usted será capaz de mantener un trozo de alimento como premio justo delante de su nariz y que no la toque. Una vez que él sepa que usted puede indicarle «deja eso» con respecto a otras cosas que también están por la casa como los alimentos en una mesa o una taza de café, aprenderá a regular este comportamiento curioso con las cosas que no le está permitido tomar. Es necesario entrenar con práctica, a partir de un nivel más lento y sencillo como poner los alimentos en el suelo, luego en una mesa, y así sucesivamente en otros lugares de más difícil acceso donde suelen ponerse cosas que el perro no debe tocar o probar.

Enseñando la orden «Ven» y «Ven aquí»

seña ven aquí para perros sordos Lo más importante para recordar acerca de la enseñanza de venir, es que usted nunca debe castigar a su perro cuando viene hacia usted. Esto incluye cualquier cosa que no le guste a su perro, no nos referimos únicamente a un castigo físico, si a su perro le da miedo el momento del baño no entrene para aprender la orden de «ven conmigo» si piensa bañarle después, si no le gusta ser agarrado mucho tiempo no le retenga cuando haya conseguido que venga hasta su posición o no le recorte las uñas justo en ese momento si no le gusta, cuando practique esta orden, solamente ocúpese del entrenamiento y de la recompensa. No importa lo que hizo justo antes de llamar al perro, lo único que el recuerda es que vino, y usted le hizo algo poco agradable. Si su perro tiene mal comportamiento, o lo que tiene que hacer cuando el venga es algo desagradable, es necesario dirigirse hasta el perro en vez de entrenar esta orden. Usted no desea que su perro tenga dudas sobre si es o no es seguro que vaya hacia usted en un momento y pueda acabar en algo desagradable. Además, cuando se realiza la enseñanza de la seña «ven conmigo», no se quiere dar al perro ningún motivo para que piense que va a pasar algo malo. En otras palabras, no hay que llamar al perro si no estamos seguros de que se encuentra bien con nosotros y de que vendrá por si mismo. Esta orden es especialmente difícil, si hemos logrado conseguir alguna de las básicas podemos estar muy contentos porque con este aprendizaje se puede llegar a tardar mucho tiempo hasta tenerlo dominado, algunos perros no mantienen una permanente obediencia ante las llamadas hasta que no son adultos entrenados con unos 2 años.

Dicho esto, la enseñanza es muy similar a las anteriores señas. Por lo general, puede usar dos formas de proceder. El primero es una seña «ven aquí» que puede utilizar cuando el perro está cerca de usted. El gesto del lenguaje de signos para la palabra «Ven» funciona bien para esto. El otro es un gran gesto de barrido cuando el perro está más lejos de usted, a veces esto se hace por encima de su cabeza, para realmente obtener su atención, sirve cuando el perro está a una cierta distancia de nosotros y no podríamos cogerle.

«Ven conmigo» es una forma casual de pedir al perro que venga con nosotros, es opcional para el perro, y se utiliza cuando no importa si el perro nos sigue o no como por ejemplo si estamos moviéndonos por la casa y queremos que nos siga hasta alguna habitación, para estos casos no es necesario entrenar con sistema de recompensa.

Si bien con la enseñanza de una seña seria como «Ven», especialmente con un perro sordo de cierta edad que puede no haber tenido buenas experiencias anteriores, es probablemente una buena idea utilizar una cuerda en el collar del perro. Nunca deje la cuerda en el collar del perro cuando no está allí para supervisar. Puede ser un hilo o una cuerda muy corta si entrena dentro de la casa, y más largo para entrenar fuera. ¡No utilice esta cuerda para tirar del perro hacia usted! Es preferible equiparse con algunos muy buenos premios, alimentos y juguetes, anime a su perro para venir con usted (si es un poco lento, dé la vuelta y comience a correr para otro lado, casi todos los perros acelerarían para seguirle). Cuando llegue hasta usted, tome la cuerda rápidamente sin tirar de ella, solamente para que no se vaya, hay que darle entonces la recompensa y luego regresar al punto de partida ya caminando con el collar sujeto. No hay que tomar la cuerda hasta el final y hay que recompensar a nuestro perro cuando viene hasta nosotros. Si completa con éxito lo que le pedimos, le elogiaremos, le haremos la seña de «buen perro», le podemos dejar ir y jugar otra vez a que venga hasta nosotros. Si un perro piensa que sólo le llaman para hacer que venga a jugar, el perro no vendrá por otros motivos. Esta práctica por lo menos se debe realizar 3 veces en cada sesión de entrenamiento. Eventualmente, usted será capaz de no tener que colocar una correa en el collar del perro, porque para su amigo de cuatro patas, llegar al encuentro de una persona de la familia será la cosa más maravillosa que podía hacer.

La enseñanza de las señas de «Ir» y «Moverse»

«Ir» y «Moverse» son muy similares, pero ligeramente diferentes. Con «ir», el perro debe pasar a un lugar específico, o en una determinada dirección, debemos indicarle hacia donde debe ir. «Mover» se entiende simplemente para salir del camino, o salir de la zona inmediata donde nos encontramos, sobretodo para casos en los que puede venir un peligro, un grupo de transeúntes, ciclistas, entonces nos movemos simplemente a un lado.

Al enseñar la seña de «ir», se puede comenzar con su perro sentado a su lado. Tras decir la seña de «quieto» o «espera», hay que caminar unos pasos delante y poner el premio en el suelo a corta distancia. Entonces regresamos de nuevo hasta la posición del perro, y hacemos el signo que hayamos elegido para «ir» señalando al premio que está en el suelo. Esto debería funcionar. Normalmente el perro debe ir a tomar el premio que ha sido colocado. Después de la práctica de este ejercicio varias veces, tratemos de poner dos o tres pequeños contenedores limpios en diferentes posiciones delante del perro. Haga la seña a su de sentarse y permanecer de nuevo quieto. Coloque la recompensa, por ejemplo trocitos de comida sabrosa en diferentes lugares, dentro todos o de alguno de los contenedores y conserva algún premio con usted. Indique a su perro que debe «ir» a uno de ellos. Si va hasta él, deje que coma rápidamente un alimento (ya sea de la mano o al abrir el recipiente). Si él va hacia otro lugar o no viene hacia donde queremos, dar una negación entonces con la seña de «no» (agitar la cabeza hacia los lados con desaprobación también ayuda) y llevarlo de vuelta al punto de partida para volver a intentarlo. Una vez que entienda que debe ir a donde usted le dice a él, oculte los contenedores y comience a practicar con direcciones sin usar obstáculos de señuelo. Usted quiere que su perro sea obediente para ir a donde usted dice, si hay comida o si no hay una recompensa visible.

Para enseñar a «moverse», haga la seña escogida de «mover» para su perro y, a continuación, ande arrastrando los pies hacia él. Debe salir fuera del camino o de una zona donde se encuentren, echarse a un lado. No trate de correr con su perro hacia alguna dirección, simplemente haga que se mueva al observar como anda usted. Cuando lo haga, le haremos la seña de «buen perro», le daremos un premio y, a continuación, trabajaremos en otra cosa durante unos minutos antes de intentar de nuevo este ejercicio. Después de un par de sesiones, el perro debe comenzar a entender que «mover» significa salir del camino, no obstaculizar, echándose a un lado.

Enseñanza de la orden de «Pasear»

Los perros se comportan involuntariamente de forma incorrecta durante los paseos, acostumbrándose a tirar de la correa. Cada vez salen con una persona para un paseo, suelen tirar, y la persona entonces les sigue a lo largo del camino andando detrás, por lo que el perro piensa que eso es lo que es un paseo. Es más fácil enseñar a un cachorro sin malos hábitos como caminar bien, pero a un perro de más edad se le puede enseñar también.

Para enseñar a un perro a caminar de forma agradable con una correa es a menudo más fácil para comenzar la formación sin usar la correa. Empiece con un puñado de premios y, si bien jugando, recompense a su perro cada vez que camine a su lado, sin separarse del mismo nivel, ni quedarse atrás ni ir por delante. Cuando el perro empieza a hacerlo más a menudo, la introducción de una seña mediante el tacto como palmaditas en la pierna o la cadera empieza a ser útil. Una vez que parece estar haciendo bien esa parte, se puede introducir el entrenamiento con la correa. Después de que ande de forma agradable en un paseo en el patio trasero, o en una zona controlada sin tráfico o personas extrañas, trate de caminar por la acera o por algún camino cercano a casa, con la correa.

Para perros que ya han aprendido a ser muy fuertes y obstinados tirando de la correa se puede controlar al perro por medio de una correa especial que sujeta mayor parte del cuerpo, no solamente al cuello con cuerda extensible.

Hay muchas otras maneras de enseñar a un perro a no tirar. Dos de los ejercicios más comunes son: primero, parar la marcha para poner fin al paseo con su perro cada vez que tira (en este caso, volverá a ver por qué usted no está en movimiento); segundo, tirar a su vez hacia nosotros e ir a otro lado cuando tira de su perro (mejor teniendo al perro cerca para que no sea molesto y no desorientemos al perro) de modo que nos acompañe sin ir delante sino al lado.

Bueno, han sido muchas señas básicas pero dominarlas no va a ser precisamente fácil. ¡No hay que parar aquí! si usted puede, entrene más, más fácil será después para enseñar al perro nuevas señas, nuevos comandos u órdenes a ejecutar. Hay muchas, muchas cosas que usted puede enseñar a su perro, y cuanto más entrenen y aprendan los dos juntos, más fuerte será el vínculo entre el perro y el amo. Usted puede enseñarle a su perro nombres de varias cosas (pelota, juguete, hueso), o los nombres de los miembros de la familia. También puede atreverse con trucos que pueden resultar divertidos para los perros como rodar por el suelo, dar la patita para saludar… El único límite es la imaginación y perseverancia en el entrenamiento. En cualquier caso, primero hay que empezar por lo básico, entrenar duro, recompensar y tener mucho ánimo y paciencia.

Más información y consejos útiles en Deaf Dogs.

Estudios de cognición evalúan la inteligencia de los perros

Habitualmente se suele ser bastante escéptico antes de afirmar que animales que no son filogenéticamente próximos al hombre puedan tener una inteligencia destacable y hacer uso de razón, pues lo que distingue a los humanos del resto de animales es ser racionales y sujetos morales. Aunque se juzgue que los animales no pueden tomar decisiones racionales, ni dar explicaciones de sus posibles pensamientos con un lenguaje doblemente articulado, son seres de consideración moral porque reconocemos que pueden sentir y padecer dolor.

Es sabido que muchos perros pueden ser adiestrados para diversos trabajos, entre los cuales están los rescates entre escombros y en medios acuáticos, servir de guías para personas invidentes o en labores policiales. Esto se asociaba a las capacidades de algunas razas y al excelente olfato canino, pero parece que el aprendizaje de los perros puede tener explicaciones cognoscitivas. Se considera de forma imprecisa la capacidad mental de un perro con tests prosaicos como el lanzamiento de un objeto que debería desencadenar una respuesta inmediata por instinto, por ejemplo, lanzar una pelota al agua, un perro medianamente astuto podrá distanciarse del objeto antes de reaccionar inmediatamente y correr tras él, evaluando por qué zona ir antes de lanzarse y recuperar el objeto rápidamente, con menos recursos, sin arriesgarse. Disciplinas como la etología y las ciencias cognitivas aportan conclusiones más destacables y precisas.

Algunos perros tienen aparente habilidad para adaptarse a las necesidades de los pacientes psiquiátricos, encender la luz a las victimas de traumas que temen la oscuridad, recordar a sus dueños que deben tomarse una medicina. En los últimos años se ha tratado de estudiar si eran meras coincidencias algunos hechos aislados de perros que podían detectar cambios de comportamiento en pacientes psiquiátricos y ayudarles en su rehabilitación, avisando de ataques epilépticos, impidiendo intentos de suicidio o de autolesionarse. En el pasado mes de septiembre, el ejército estadounidense anunciaba que dedicará 300.000 dólares a estudiar la adjudicación de perros de servicio psiquiátrico a los soldados que vuelven de Irak y Afganistán con trastorno de estrés postraumático.

Un grupo de investigadores húngaros publicaron en el año 2008 un estudio donde se trataba el caso de un perro guía de una persona ciega que sufría ataques epilépticos, el perro se ponía nervioso antes de que el amo sufriera un ataque, y al que se le enseñó a ladrar y a lamer el rostro y la parte superior del brazo de su amo cuando detectaba que llegaba un ataque, entre tres y cinco minutos antes de producirse. No se ha podido demostrar cual es el mecanismo que llevaría a algunos perros a detectar este tipo de ataques, así como enfermedades como tumores cancerígenos, se cree que no es solamente por estar habituados al comportamiento del amo, a sus rutinas y horarios, sino porque además de las expectativas del perro, el olfato canino es tan superior al humano que detectan estados alterados y enfermedades.

Aparte de las aptitudes perceptivas, en las que los adiestradores caninos aprovechan los instintos naturales de los perros, algunas investigaciones examinan la capacidad cognitiva real de los perros, y han descubierto que los canes no son sólo buenos sino también inteligentes. Los trabajos de Stanley Coren, catedrático de psicología en la Universidad de Columbia británica acerca del procesamiento de la información por los perros apuntando que lo harían de forma parecida a los humanos ha sido un argumento tratado como inaceptable. En el año 2004, unos investigadores alemanes publicaron el caso de un perro collie llamado Rico que era capaz de aprender el nombre de un objeto en un solo intento, tenía 200 objetos en su repertorio y los recordaba todos un mes más tarde del aprendizaje.

Aplicando a perros pruebas sobre aprendizaje de lenguaje y otras pruebas diseñadas para bebés y menores de 2 años, Coren ha creado una clasificación de inteligencia canina con un top de 100 razas de perros, donde los perros collies de la frontera ocupan el primer puesto. Según sus pruebas las razas caninas más inteligentes entre los que se encuentran caniches, perros perdigueros, labradores, cobradores, perros pastores que son capaces de aprender hasta 250 palabras signos y señales mientras que la cantidad seria más limitada para otros perros de compañía que habitualmente no son escogidos para ser adiestrados en algunos trabajos de ayuda a los humanos.

Concluye que el perro medio tendría una capacidad intelectual no superior a la de un humano menor de 2 años de edad, algo poco aceptado es que un perro pueda tener conceptos abstractos y distinguir o prestar atención a imágenes donde aparezcan perros y mucho menos reconocerse, ya que son pocas las especies que pasan el test del espejo, nombre para la prueba de autoconciencia, donde las especies son puestas a prueba para ver si se reconocen en una imagen frente al espejo y tienen conciencia de sí mismos, al menos, una imagen mental para su identidad, algo que sí pueden hacer los bonobos, chimpancés enanos.

adiestramiento caninoSegún Clive D.L. Wynne, catedrático adjunto de psicología en la Universidad de Florida especializado en cognición canina, hay que oponerse a entrar en comparaciones entre cerebro humano y cerebro canino, es engañoso pensar que un perro puede pensar y ver el mundo como nosotros ni siquiera con una inteligencia limitada. Sostiene que la mayoría de estas habilidades de los perros tienen su causa en la profunda sensibilidad de los perros hacia los humanos que los rodean, su obediencia a un riguroso adiestramiento y el deseo de agradar y captar la atención. Es posible que sean capaces de aprender gestos y señas de humanos pero eso no significa que puedan llegar a pensar como humanos. Todo el mundo del perro gira entorno al amo y responde a esa persona, reconoce su autoridad y llama su atención para obtener lo que quiere, comida, cariño o para jugar juntos haciendo algo de deporte. «Es una feliz coincidencia que el pensamiento canino y el humano se superpongan lo suficiente como para que podamos mantener unas relaciones con los perros pero no deberíamos engañarnos y pensar que ven el mundo como nosotros».

Según el pensamiento aristotélico, muchos siglos antes de estos estudios, se calificaba a las abejas y a las hormigas como animales cívicos (zóon politikón) por ser disciplinadas, organizadas en comunidad, ejemplarmente laboriosas. El perro era considerado un animal domesticado pero poco decoroso y cívico por vivir en la polis pero mantener los hábitos naturales sin pudor, un compañero del hombre que lograba captar el logos en el sentido de entender las órdenes del amo pero que no podía razonar; el perro es paciente, sufrido, fiero con los extraños y cariñoso con los humanos según su relación, participa de la civilización pero desde un margen de su propia condición, se acostumbra a vivir junto a los humanos, no pretende honores ni tiene ambiciones, sencilla es la vida de perro.