Principales diferencias entre perros y lobos (II)

El perro y el lobo difieren también en la plasticidad de las conductas instintivas, en el lobo son muy fijas y poco moldeables pero en el perro son adaptables según lo que el dueño quiera enseñar, entre estas conductas están la caza, la guardia y las jerarquías sociales. Un lobo no jugará a coger la pelota ni preferirá cazar unas protecciones para adiestramiento de guardia frente a irse en manada a cazar presas en el bosque. El lobo no se mantiene juguetón ni tiene comportamientos infantiles durante su vida y el periodo de socialización del lobezno es generalmente más crítico, prolongándose desde la tercera hasta la duodécima semana de vida. Muchas conductas instintivas en el perro se vuelven autosatisfactorias con el adiestramiento: no se necesita más recompensa que estar haciéndolas. El perro empleado en la caza o que pertenezca a alguna raza canina especialmente dotada para la caza en el campo no necesita el refuerzo de capturar una liebre o una perdiz, sin llegar siquiera a tocarlas es muy probable que mantenga esa conducta toda su vida: es autosatisfactorio, los perros disfrutan al hacer efectiva esa habilidad y darle rienda suelta. Las plasticidad conductual es tal en los perros adiestrados que un perro pastor estará entusiasmado por ayudar conduciendo el rebaño sin querer perseguir a ningún animal del ganado, por otra parte en la caza hay una división del trabajo tal que un perro de rastreo o de muestra no debe pasar del acecho a la persecución, o un perro cobrador debe centrarse en recuperar la pieza para el hombre, sin excederse más allá de la tarea para la que fue entrenado y encontrándolo estimulante.

El perro tiene una conducta social instintiva con jerarquías sociales menos rígidas que el lobo, mucho más estricto y menos lúdico al organizarse en manadas. Las jerarquías entre perros se establecen principalmente por pautas de dominancia-sumisión. La dominancia/sumisión regula el acceso a recursos, la capacidad del líder de la manada de tomar decisiones referidas al grupo social, la implicación en su defensa y el apareamiento con las hembras. Los perros macho intentan a menudo jerarquizarse y no siempre lo hacen por estatura y peso, los perros de mayor edad pueden censurar a los jóvenes curiosos, afirmando su liderazgo en la manada, si incordian demasiado con sus juegos o si ven que toman objetos que sean de interés para un adulto. El perro tiene la capacidad de establecer vínculos afectivos con los humanos y con otros animales, necesita hacerlo para completar su desarrollo emocional, que no termina con la socialización del cachorro sino que se extiende en toda su vida adulta.

El perro es capaz de realizar acciones coordinadas en conjunto con su grupo social, pudiendo adaptar su conducta individual a las variaciones que la actuación de sus compañeros hagan conveniente, puede sentirse motivado a realizar acciones si otros perros a los que está vinculado se comportan de un determinado modo. Estas conductas sociales pueden tener un fin principalmente lúdico, sin aportar al grupo ningún otro beneficio que el de participar en ellas. Estas pautas instintivas pueden desarrollarse en mayor o menor medida dependiendo del ambiente en que el perro se desarrolle durante el periodo de socialización. Las destrezas sociales se modelan durante el periodo de las tres a las dieciséis semanas, durante las cuales el cachorro tiene una máxima predisposición, vinculada a la pulsión afectiva que le hace necesario y placentero relacionarse. Los cachorros especialmente juguetones tenderán a ser muy efusivos relacionándose con otros perros incluso pasados los cinco meses de edad.

De manera extremadamente gradual, al igual que ocurre con otras especies con las que convivimos en simbiosis, el perro se fue adaptando a las necesidades del hombre y de los territorios a los que migraba generando diferentes razas para las distintas labores y características ambientales y geográficas, aunque como es conocido muchas de las centenas de razas caninas que existen son producto de selección artificial con estudios genéticos ya en el siglo XX, con un mayor conocimiento sobre las leyes de los caracteres hereditarios. Se cree que los lobos se adaptaron a la vida en compañía de los hombres prehistóricos que les llevaron a sus cuevas pero podrían haber regresado con sus semejantes para cazar en manada, la evolución de la domesticación no fue ni mucho menos lineal, de hecho hay muchas teorías, algunas apoyan la idea de que inicialmente los perros prehistóricos eran otro tipo de comida, también que los hombres que formaban bandas de cazadores pudieron encontrar una camada de cachorros de una loba y criar los lobeznos o que los lobos grises fueron compartiendo espacio y presas con los cazadores y entablaron una simbiosis.

domesticación del perro

Es posible que el proceso gradual de domesticación de los perros salvajes prehistóricos comenzara mucho antes, hace 40.000 años cuando en la época glacial los humanos y los lobos convivían en el mismo hábitat y dichos animales se alimentaban muchas veces con las sobras que dejaban los humanos luego de las cacerías, por lo que habrían podido seguir a los grupos nómadas con tal de lograr comida en periodos de escasez y así entablar la mencionada simbiosis. Igualmente el Homo Sapiens pudo tener una relación antagonista con el lobo gris respecto a presas de caza menor en la pugna por los recursos, pero también compartir alimentos con cachorros criados en cautividad tras ahuyentar a ejemplares adultos o quedarse con lobeznos de una madriguera y después adiestrarlos como ayudantes del grupo humano.

Los perros han heredado la visión, el olfato y el oído de su antepasado el lobo. Estos sentidos han evolucionado junto a la nueva especie y se han adaptado en las distintas razas caninas gracias a los “cruces”, “cría selectiva”, o a la “selección artificial”. Como ejemplo está el caso de los galgos, que a través del tiempo han logrado desarrollar una vista mejor aún que la de los lobos, además de una notable velocidad en carrera. Un cambio que ha ocurrido en casi todos los perros domésticos, es que los ojos de los canes miran principalmente hacia adelante más que hacia los lados y tienen un campo visual más reducido, mientras que en los lobos es lo contrario, su visión es más periférica, a pesar de ser depredadores.

domesticación del perro

Ciertas razas de perros, como Border Collie, Pastor Alemán, Pastor Belga, Labrador y Golden Retriever, son por lo común más fáciles de entrenar respecto a otras como los perros nórdicos, de caza y de trineo, como Alaskan Malamute o Husky Siberiano. Aún el perro más introvertido, distraído y flojo puede obedecer durante el entrenamiento con mayor facilidad que, por ejemplo, un gato. La habilidad de obedecer y aprender sin embargo no es la única medida de la inteligencia canina. Por su naturaleza sociable entienden la estructura social y las obligaciones, y a menudo aprenden rápidamente cómo comportarse con otros miembros del grupo, ya sean perros o humanos. Los perros adultos modelan a sus cachorros mediante correcciones (auditivas o físicas) cuando no se comportan de la forma esperada y con premios si tienen comportamientos aceptables: jugando con ellos, alimentándolos, limpiándolos, etc.

Son animales que tienden a usar guaridas en el momento del parto y al criar los cachorros, así que pueden aprender fácilmente comportamientos útiles en la madriguera como mantener su lugar de descanso limpio y aceptar estar en un área cerrada como es el caso de una jaula temporal para transporte u otro lugar cerrado.

Algunas razas de perros han sido continuamente seleccionadas a lo largo de cientos o miles de años por su capacidad de rápido aprendizaje para pastoreo o guardia, mientras que en otras razas, esta cualidad ha sido relegada en favor de otras características como son la habilidad de correr a mucha velocidad, perseguir, cazar otros animales o cobrar presas. Sin embargo, la capacidad de aprender obediencia básica -y eventualmente comportamientos complejos- es inherente en todos los perros. Los amos deben ser simplemente más pacientes con algunas razas caninas que con otras y con determinados ejemplares más que con otros, ya que además de la raza, cada perro es diferente.

Un perro es tan previsible en su comportamiento cuanto más disciplinado sea su adiestramiento. Un perro será tan obediente y leal a su líder humano cuanta mayor seguridad afectiva y protección reciba dentro de la jerarquía familiar. Sin embargo, un perro no es tan resolutivo como un lobo cuando se presenta un problema totalmente nuevo al que nunca se había enfrentado en su vida o el ambiente es demasiado hostil y está desprovisto de la compañía del hombre. Un lobo puede sobrevivir en un hábitat hostil y resolver situaciones que ponen en riesgo su vida o la de su manada, aprendiendo de dichas experiencias de forma inmediata o siguiendo a otros miembros del grupo social. Los perros necesitan un adiestramiento por repetición del ejercicio y refuerzo positivo, sintiéndose queridos por su familia humana, a la sazón la autoridad jerárquica o su cuidador primordial.

razas caninas

Se podría ver la habilidad de aprender órdenes o ser adiestrados con rapidez como un signo de inteligencia, aunque también se podría afirmar que es un signo de servidumbre, sumisión al amo y que la verdadera inteligencia de los perros está en razas tales como el Husky Siberiano, que no está particularmente interesado en complacer a sus amos, pero si está fascinado con las innumerables posibilidades de escapar a los campos o de atrapar y matar pequeños animales, quizá por eso los perros husky aún conviviendo con familias, no suele ser recomendable tenerlos sueltos al pasear cuando aún no se controla mucho al perro.

Los perros guías o lazarillos deben ser pacientes, tranquilos y seguros de sí mismos, aprender un número enorme de órdenes, entender cómo comportarse en una gran variedad de situaciones y reconocer riesgos o peligros a su compañero humano, frente a alguno de los cuales nunca se han enfrentado con anterioridad. Algunas pruebas de inteligencia son la habilidad de reconocer un vocabulario extenso, otras pruebas tienen que ver con el deseo y la habilidad de responder a diversas situaciones.

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