Tratamiento de la leishmaniosis canina

El tratamiento de la leishmaniosis canina se basa en los antimoniales pentavalentes, por su acción parasiticida, junto con un antibiótico, que se administran por inyección subcutánea. Los antimonios empleados corresponden con los componentes químicos meglumina antiamoniato y estibogluconato sódico, que son principios activos de los fármacos Glucantime y Pentostam. Se ha probado que el fármaco basado en meglumina antiamoniato tiene menos efectos adversos y los pacientes toleran mejor el tratamiento, sobre todo en las etapas críticas donde se decide si el paciente sobrevivirá a la enfermedad parasitaria, además las inyecciones intravenosas en el caso del estibogluconato sódico tienen que ser más lentas y buscar diferentes venas para evitar dañar los vasos sanguíneos. Los efectos adversos más comunes son la cefalea, la pérdida de peso o delgadez excesiva y las náuseas. A estos fármacos se añade Milteforan, cuyo principio activo antiprotozoario es la milfefosina y se administra por vía oral.

Alopurinol es un compuesto químico empleado como medicamento frente a la hiperuricemia, exceso de ácido úrico en plasma sanguíneo. Es un inhibidor enzimático, actúa controlando la velocidad a la que un determinado proceso químico ocurre en el cuerpo, lo que se produce por inhibición de xantinoxidasa, enzima que cataliza la oxidación de hipoxantina a xantina y de xantina a ácido úrico. El tratamiento con alopurinol logra una disminución de ácido úrico en plasma y en orina, contribuyendo a tratar enfermedades metabólicas que derivan en hepatopatías, enfermedades parasitarias y aquellas patologías o condiciones médicas/veterinarias que son crónicas en la vida del paciente y tienen consecuencias nefrotóxicas, esto es, dañan órganos como los riñones. Por ello en las analíticas de sangre, cuando se revisa el estado de salud del paciente, se comprueba en la bioquímica el perfil renal en base a la urea, creatinina inferior a 1,4 miligramos por decilitro de sangre y cociente de proteinuria UPC por debajo de 0,5. La leishmaniosis se vuelve muy grave y pone en peligro la supervivencia del paciente si en el perfil renal la creatinina está elevada por encima de 2 mg/dL y la proteinuria UPC es igual o mayor de 1.

fases leishmaniosis canina

El tratamiento de la leishmaniosis canina con mejores resultados es combinación de sales antimoniales, antimoniato de N-metilglucamina, fármaco Glucantime, de miltefosina, fármaco Milteforan, con alopurinol como coadyuvante y mantenimiento. Las dosis aproximadas son 75-100 mg/kg de peso corporal SID SC (una vez al día, por inyección subcutánea) de N-metilglucamina durante cuatro semanas. El organismo elimina el antiamoniato por vía renal a las 24 horas y queda un 20% en sangre, produciéndose efectos acumulativos a largo plazo en el tratamiento con Glucantime.

Se puede dividir el tratamiento farmacológico contra la leishmaniosis canina en 50 mg/kg de peso corporal BID SC, (dos veces al día, inyección subcutánea) de meglumina antiamoniato, o también suministrar 2 mg/kg SID PO (una vez al día, por vía oral) de miltefosina durante 28 días, junto con 10 mg/kg BID PO (dos veces al día, cada 12 horas aproximadamente, por vía oral) de alopurinol como coadyuvante durante al menos 6 meses. Las dosis de medicamentos serán reajustadas por la clínica veterinaria u hospital veterinario que trate al paciente en función de los chequeos a nivel hepático y renal en las analíticas de sangre y el título de anticuerpos de Leishmania en serología, en cualquier tratamiento farmacológico de una enfermedad crónica no se ajustan solamente al peso corporal del paciente, además de otros parámetros dado que si la leishmaniosis se agrava con anemia se busca también recuperar el peso saludable que debería alcanzar el paciente con una dieta veterinaria específica, piensos secos o alimentación húmeda para enfermedades renales.

glucantime

milteforan

Los antibióticos empleados en el tratamiento de la leishmaniosis canina son Anfotericina B, Pentamidina, Paromomicina. Estos antibióticos se combinan en el tratamiento antiparasitario cuando la respuesta tras la administración del antimonial es insuficiente, con una dosis de aproximadamente 4-5 mg/kg cada 12 horas.

Generalmente la administración de alopurinol se mantiene tras la recuperación del perro que padece leishmaniosis pero su eficacia, por sí solo, como la de los antibióticos, es débil cuando la enfermedad está avanzada. De ahí que los tratamientos de choque por emergencia hospitalaria se hagan con los antimoniales el primer mes para después mantener el alopurinol y la domperidona en ciclos de varios meses. En muchos perros se puede detener el tratamiento después de 12-18 meses. El veterinario debe indicar si se establece un descanso, se reinicia posteriormente o se modifican las dosis. Cuando se inicia el tratamiento de un perro enfermo de leishmaniosis canina, se realizan analíticas de sangre con control mensual. Posteriormente, se debe realizar un seguimiento cada seis meses que incluya un estudio clínico con bioquímica completa, hemograma, proteinograma y serología para dar un título de anticuerpos de leishmania.

medicamento alopurinol
Alopurinol 300 mg, fármaco Zyloric y su equivalente genérico.

medicamento alopurinol
Alopurinol 100 mg.

El alopurinol inhibe el crecimiento del cinetoplasto y su metabolito es incorporado al ácido ribonucleico ARN del parásito Leishmania, que utiliza para la síntesis proteica, transferir su expresión génica y replicarse al atacar las células del organismo reservorio que padece la leishmaniosis. Al actuar como inhibidor enzimático, el alopurinol paraliza el avance del parásito en el organismo del paciente, bloquea su mecanismo de replicación por ARN y coopera con otros fármacos en su exterminación. El alopurinol es mucho más que un mero coadyuvante al prolongar la acción farmacológica de otros medicamentos y así obtener efectos sinérgicos, permite mantener con vida durante más tiempo al paciente que ya ha logrado sobrevivir la etapa más complicada del tratamiento contra la Leishmania. La alteración renal más frecuente en la leishmaniosis canina es la glomerulonefritis. En los animales se manifiesta con proteinuria que puede derivar en un síndrome nefrótico y en algunas ocasiones finalizar en una insuficiencia renal. La dosis de alopurinol suele ser 10 mg/kg de peso cada 8 horas o también 15 mg/kg de peso corporal cada 12 horas, por vía oral, manteniendo el tratamiento por seis meses antes de realizar un descanso.

A diferencia de los fármacos inyectables basados en las sales de antimonio los efectos secundarios del alopurinol sobre la salud del animal a largo plazo son mínimos. El tratamiento con meglumina antiamoniato, estibogluconato sódico o miltefosina generalmente requiere chequeos constantes de los parámetros hepáticos y renales en la fase inicial de tratamiento sobre todo si el estado de salud es crítico el primer mes, mientras que un paciente con leishmaniosis canina que se encuentra ya estable, con leishmaniosis canina agravada en anemia pero sin nefritis o toxicidad renal, con creatinina inferior a 1,4 mg por dL de sangre y no proteinuria, tras los primeros meses de medicación puede tomar como mantenimiento alopurinol cada seis meses y domperidona cada tres meses, con al menos un mes de descanso entre cada ciclo. Nunca se debe abandonar por completo el alopurinol tras el primer año de tratamiento, aún si los signos clínicos de la enfermedad parasitaria han remitido, los ciclos de alopurinol deben continuar en los siguientes años como mantenimiento para el paciente de leishmaniosis, a riesgo de una recaída posterior en la leishmaniosis por dejadez.

Es necesario acudir con urgencia a una revisión y volver a medicar si aparecen otros signos clínicos de recaída en el estado de salud del paciente con leishmaniosis como anorexia con alarmante pérdida de peso, anemia no regenerativa, anemia hemolítica, insuficiencia hepática, enfermedad hepática donde se revisan parámetros elevados relacionados al hígado como la albúmina, fosfatasa alcalina, alanina aminotransferasa, gamma glutamil transferasa y bilirrubina, junto con signos como la ictericia, color amarillo en glóbulos oculares, piel de las orejas, almohadillas de las patas, náuseas, vómitos, malestar, pérdida de peso continua y no recuperada, aspecto demacrado y anorexia, dermatitis, ulceraciones en la piel, quistes que no se curan con tratamiento tópico, descamaciones de pelaje con pérdidas que dejan la piel visible sin que vuelva a crecer pelo nuevo en cuello, abdomen, orejas, patas, cola. Otros signos pueden ser permanentes toda la vida en un paciente con leishmania como las uñas endurecidas y los ganglios inflamados, linfadenomegalia periférica.

Durante la enfermedad, el sistema inmunitario se ve afectado por la infección parasitaria. En perros sanos el recuento de linfocitos es de 2300/uL con un 45% aproximadamente de células especializadas linfocito T CD4+, denominados colaboradores, frente a los linfocitos T CD8+, denominados citotóxicos. Durante la enfermedad el recuento se queda en un intervalo de 400-800/uL y de producirse inmunodeficiencia cae por debajo de 300. La inmunoterapia relacionada con el uso de interferon gamma para activar los macrófagos parasitados puede ayudar a recuperar el sistema inmunitario deprimido del animal.

Prevención de la leishmaniosis canina

El sentido común es la primera forma de prevención: no llevar a nuestro perro a zonas geográficas donde la leishmania es endémica o lugares con condiciones medioambientales favorables al flebótomo como las zonas de humedales, marismas, huertas, incluso si el perro porta medidas de protección como un collar antiparasitario o pipeta extendida días atrás. Es también imprudente ir a zonas de extrarradio o localidades rurales donde puede haber grupos de animales infectados que actúen como reservorios, que no siempre son otros perros del vecindario. Generalmente, en zonas urbanas con una salubridad media, bastará con tener una protección antiparasitaria como los collares con deltametrina o las pipetas, así como sprays con citronela, repelentes con N-Dietil-meta-toluamida, entre las estaciones de primavera y verano, teniendo especial prudencia entre verano y otoño, así como al inicio de la primavera, cuando el riesgo es mayor sobre todo tras días de lluvias y temperatura templada, evitando pasear con nuestro perro en las horas sin luz solar. No hay que fiarse de las fechas del calendario que indican los cambios estacionales en base a convenciones, sino fijarse con prudencia en las condiciones medioambientales de la zona donde nos encontramos. Muchos años el cambio de estación puede adelantarse con subidas repentinas de temperaturas cálidas tras un corto invierno, o darse condiciones circunstanciales que pueden favorecer a los flebótomos, como zonas de aguas estancadas en terrenos arenosos por alguna obra abandonada o desatención de parques periurbanos y zonas de alcantarillado.

vacuna leishmaniosis caninaLa primera vacuna antiparasitaria europea contra la leishmaniasis visceral canina, CaniLeish, desarrollada por Virbac, lleva disponible desde finales del año 2011 en muchas clínicas veterinarias. Se basa en un test previo para descartar la enfermedad y una primovacunación de tres inyecciones administradas en intervalos de tres semanas.

El recordatorio inmunitario es una vacunación anual para que el perro tenga una respuesta biológica más segura frente a la infección provocada por el parásito. Para aplicar la vacuna contra la leishmania el perro tiene que ser mayor de 6 meses y no estar enfermo de Leishmania (en perros tratados y que dan titulaciones negativas en detección de anticuerpos, se recomienda su aplicación), además de tener buen sistema inmunitario. La vacuna no es por tanto apta para cachorros, tampoco se puede aplicar en perras gestantes, y hay que recordar que en el periodo de vacunación no se garantiza que si le pica el flebótomo hembra, desarrolle leishmaniosis, por lo que se recomienda la vacunación en invierno, cuando las bajas temperaturas disuaden a muchos mosquitos y parásitos.

Esteve Veterinaria presentó Leisguard, fármaco para prevenir y tratar la leishmaniosis canina, en el II Simposio Esteve ‘Nuevo enfoque en el diagnóstico, tratamiento y prevención de la leishmaniosis canina’, en el XXIX Congreso Anual de AMVAC, VetMadrid 2012. Leisguard actúa sobre el sistema inmunitario del animal, potenciando su respuesta celular, lo que le permite combatir más eficazmente la infección. El principio activo de Leisguard es la domperidona, un derivado bencimidazólico antagonista de la dopamina que bloquea específicamente los receptores dopaminérgicos D2 a nivel periférico con actividad antiemética y procinética, sin efectos extrapiramidales y con un alto perfil de seguridad.

La domperidona bloquea la actividad inhibidora sobre la liberación de prolactina del lóbulo anterior de la hipófisis, que realiza la hormona y neurotransmisor conocida como dopamina, biosintetizada principalmente en el tejido nervioso de la médula de las glándulas suprarrenales, sin causar efectos secundarios como vómitos o dificultades digestivas, estimulando la inmunidad celular del animal. La domperidona ayuda a liberar la prolactina que tiene cada perro en su cerebro de forma natural. La prolactina actúa como inmunomodulador estimulando los tipos de glóbulos blancos del sistema inmunitario más eficaz en la lucha contra la leishmania, concretamente los linfocitos Th1, que son efectivos para eliminar al parásito mientras que los Th2 son menos eficaces.

domperidona
Domperidona en comprimidos de 10 mg, fármaco Motilium de laboratorios Esteve.

Leisguard es una suspensión oral que administrada en dosis de 1 mL por 10 kg de peso directamente en la boca o mezclada con el alimento durante 4 semanas consecutivas, protege al 80% de los perros sanos de desarrollar la enfermedad, siendo muy útil en caso de que el perro viaje a zonas endémicas con alta exposición a los mosquitos parasitarios, mientras que disminuye la gravedad de la infección, pudiendo llegar incluso a combatirla, en animales que ya padecen leishmaniosis. El precio del envase de jarabe de 60 mL está entre 13-15 euros.

leisguard domperidonaEl tratamiento a aplicar depende de la prevalencia de la enfermedad en la zona, si es inferior al 20% de perros afectados habrá que hacer una doble aplicación, la primera en los meses de mayo/junio para que el animal esté cubierto la época de mayor riesgo, y la segunda en los meses de septiembre/octubre para volver a activar el sistema inmune en caso de haberse contraído la enfermedad. En las zonas de prevalencia mayor al 20%, al ser la duración del tratamiento 4 meses, habrá que hacerlo 3 veces, que sería de la misma forma que en el otro caso pero intercalando en los meses de enero/febrero otro tratamiento. El tratamiento es efectivo a partir del quinto día de administración, es apto para cachorros, para animales sanos y enfermos y también en perras gestantes, a diferencia de la aplicación de la vacuna Canileish. Dentro de una valoración económica, la vacuna tiene menor coste para perros de tamaño mediano a grande, con un peso de más de 20 kilos, mientras Leisguard es más económico en perros de menos de 20 kilos de peso. Como efectos secundarios se dan la pseudo-gestación o embarazo psicológico en las hembras, leche en las mamas, aunque los porcentajes son muy bajos.

El descubrimiento del uso de la domperidona para prevenir o ayudar a tratar la leishmaniosis canina es mérito de Pablo Gómez Ochoa, Doctor en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza, departamento de patología animal, y que siendo estudiante descubrió de forma casual que su perra Molly, enferma de leishmania mejoró clínicamente tras dar a luz. Se doctoró con su tesis del año 2004 ‘Estudio de un nuevo tratamiento de la leishmaniosis canina. Valoración del efecto inmunomodulador de la domperidona.‘ que fue la base para que haya un producto como Leisguard en el mercado.

Ninguno de los fármacos para combatir la Leishmania es completamente infalible en su efectividad, ni la vacuna Canileish ni el jarabe Leisguard eximen del uso de repelentes de mosquitos, collares con deltametrina y pipetas antiparasitarios, que previenen que los flebótomos y otros parásitos hematófagos pueden acercarse para picar al animal para extraer sangre y causar enfermedades parasitarias.

8 Respuestas a “Tratamiento de la leishmaniosis canina”

  1. Buenas tardes, tengo una perra con este diagnóstico he conseguido el medicamento Glucantime pero tengo un poco enredada la dosis, la perrita pesa 10 kg. La enfermedad está muy avanzada día a día le salen heridas, tiene mialgia y artralgia.

  2. Johanna, debes ir con tu perra a una clínica veterinaria, si te dieron el diagnóstico y la medicación debes seguir el criterio de tu veterinario o que sea el propio profesional colegiado quien administre el Glucantime. El artículo contiene divulgación científica sobre el tratamiento de la leishmaniosis canina pero no reemplaza la obligación de acudir a la clínica. Las dosis aproximadas son 100 mg/kg de peso del perro una vez al día por inyección subcutánea durante 4 semanas, también se puede dividir en 50 mg/kg dos veces al día. Las ampollas de Glucantime son de 5 ml, tu veterinario valorará las inyecciones además de otros medicamentos, si tu perrita pesa 10kg, probablemente empezarán con 1ml.

  3. Hola, ¿haciendo este tratamiento se elimina la posibilidad de sacrificar los perros? Porque de ser así no sería necesario hacer el rifle sanitario que están planteando en varios departamentos de Uruguay…

  4. Hola, a mi perro le hicimos el análisis y dio positivo en leishmania, la doctora nos dijo que probemos por 6 meses con Alfadiman Alopurinol 300 mg para luego ver si está mejorando, ¿está bien que solo tome eso? Sé que no tiene cura, pero me gustaría saber si estamos yendo por buen camino o mejor buscamos a otra veterinaria.

  5. ¡Hola! Tengo una perra de 8 años con leishmaniasis que comenzó el tratamiento con glucantime, me dicen qué cantidad de alopurinol debo dar, ¿hay de 100 y 300 mg? Gracias y saludos.

  6. Federica, las políticas de los centros de recogida de animales o zoosanitarios sobre el sacrificio de animales dependen de la administración, generalmente sacrifican debido a la falta de recursos económicos para mantener a tantos perros abandonados siguiendo criterios como: enfermedades crónicas, como lo es la leishmaniosis canina, edad avanzada, rasgos físicos. En general se basan en lo que tristemente disminuye las posibilidades de que salgan adoptados en una familia, porque poca gente se atreve a adoptar un perro que padece una enfermedad crónica con mal pronóstico, pese a que con tratamiento sí hay buena calidad de vida, sobre todo si no hay daño orgánico por el avance de la leishmania.

    Oriana, eso no se puede juzgar por internet, ni sustituir el criterio veterinario. La veterinaria es quien tiene la información con los resultados de la bioquímica, si el título de anticuerpos de leishmania es limitado y la enfermedad está controlada podría bastar con el alopurinol, pero en general al detectarse se emplean más fármacos en el inicio del tratamiento. El alopurinol actúa de coadyuvante y se puede mantener durante más tiempo, porque no es tan agresivo como las sales antimoniales, las inyecciones de glucantime es el tratamiento más fuerte que se emplea al inicio contra la enfermedad parasitaria, repitiendo analíticas de sangre para comprobar el estado de salud del perro en los primeros meses y espaciando los controles si no hay daño en órganos y las heridas en la piel se van curando.

    Lilian, la dosis de alopurinol depende del peso, no de la edad, hay efectivamente comprimidos de 100 y 300 mg. En general son 15 mg/kg cada 12 horas, por vía oral. Puedes aproximar la dosis partiendo las pastillas y espaciar la toma de la medicación con la comida.

  7. Buenos dias, quería saber la dosis de motilium (pastillas) que le tengo que dar a mi perra de 33kg. Gracias.

  8. Buenas tardes, quería saber si el motilium es igual que el leisguard. Tengo entendido que motilium en jarabe tiene un mg cada un ml y el leisguard contiene cinco mg por cada un ml, mi problema es que tengo una bulldog con leishmania y quiero proteger a mis otros tres perros que tengo y mi vete me ha dicho que se lo puedo dar como prevención a parte de collares, pipetas y demás, pero es que he echado cuenta y es cuanto jarabe necesito en total para los cuatro. Estoy un poco liada, porque me gustaría que si el motilium me merece más la pena que el leisguard porque los tratamientos que acarrea con mi bulldog son bastantes caros entre pienso renal, urocan, alopurinol y análisis… Muchas gracias.

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