Historia de la domesticación del perro

Publicado con fecha 26 julio 2009

 


Los descubrimientos m√°s recientes indican que el perro (Canis familiaris) es una subespecie dom√©stica que desciende del lobo gris (Canis lupus). Seg√ļn estudios de los mapeos gen√©ticos (mtDNA) de ambas especies y de anatom√≠a comparada basados sobre todo en cr√°neos desenterrados, el perro prehist√≥rico se separ√≥ del lobo al encontrar cerca de los grupos n√≥madas humanos un nicho ecol√≥gico. Es muy probable que el perro haya sido el primer animal domesticado, siendo usado posteriormente para ayudar a bandas de hombres en la caza, para defender al grupo y su morada. Se cree que el primer perro dom√©stico conocido, que pose√≠a una gran mand√≠bula canina con dientes m√°s desarrollados que los perros que hoy conocemos, vivi√≥ hace aproximadamente 32.000 a 31.700 a√Īos y que este tipo de perros prehist√≥ricos subsistieron con una dieta carn√≠vora, a base de cazar grandes animales: presas como caballos, renos y el buey almizclero eran su comida.

Estas suposiciones est√°n basadas en un estudio tras el descubrimiento de restos arqueol√≥gicos que fueron excavados en la cueva Goyet en B√©lgica, sugieren a los investigadores que el pueblo Auri√Īaciense de Europa desde el per√≠odo Paleol√≠tico superior fue la primera poblaci√≥n del planeta en tener como compa√Īeros a perros domesticados. Bellas joyas y herramientas, manifestaciones est√©ticas en pinturas rupestres donde se representan los grandes animales de caza, caracterizan a esta cultura. La cultura Auri√Īaciense, que se extendi√≥ por Europa central y el levante mediterr√°neo sustituy√≥ hace unos 38.000 a√Īos antes de nuestra Era aproximadamente, a la cultura Musteriense y en otros lugares al Chatelperroniense, en el inicio del Paleol√≠tico Superior.

Cultura Auri√Īaciense

Dentro del debate sobre los restos esquel√©ticos de mayor antig√ľedad que corresponden a perros prehist√≥ricos se consider√≥ hasta el a√Īo 2008 que las pruebas m√°s antiguas se hab√≠an encontrado en los hallazgos arqueol√≥gicos de Eliseevich, Rusia. Un fragmento √≥seo de mand√≠bula descubierto en el a√Īo 1873 en una cueva de Kesslerloch, en el norte de Suiza, hab√≠a sido ignorado hasta que unos paleont√≥logos alemanes, Hannes Napierala y Hans-Peter Uerpmann, publicaron un art√≠culo cient√≠fico titulado A ‚Äėnew‚Äô palaeolithic dog from central Europe (Un “nuevo” perro paleol√≠tico de Europa central) en la revista International Journal of Osteoarchaeology. Seg√ļn sostienen los autores de la investigaci√≥n, la mand√≠bula perteneci√≥ a un perro dom√©stico con una antig√ľedad de entre 14.100 a 14.600 a√Īos, a trav√©s de la t√©cnica del carbono 14.

Perro paleolítico Kesslerloch

El hombre se dio cuenta r√°pidamente de los finos sentidos del olfato y el o√≠do que ten√≠a el perro; su √°rea olfatoria es 20 veces m√°s gruesa, en el caso del Pastor Alem√°n con un volumen 34 veces mayor y con 40 veces m√°s c√©lulas olfatorias, y su o√≠do es capaz de percibir sonidos muy por debajo y por encima del rango que oyen los humanos. Ventajas que aumentan su utilidad para la caza y las labores de guardia, vigilando los campamentos y cuevas. Su uso como pastor y protector de los reba√Īos es cronol√≥gicamente muy posterior, relacionado con la domesticaci√≥n y explotaci√≥n ganadera de otros animales, cuando las bandas de cazadores y recolectores se volvieron sedentarias ya hacia el Neol√≠tico, hace 10.000 a√Īos hasta nuestra Era, con el desarrollo de la agricultura y la ganader√≠a. Animal de costumbres sociales, que convive en grupos perfectamente jerarquizados, se adapt√≥ a convivir con los humanos. Poco a poco, el hombre los adapt√≥ a sus necesidades, seleccionando a los perros para las distintas labores y caracter√≠sticas ambientales y geogr√°ficas. Los perros enterrados en el cementerio mesol√≠tico de Svaerdborg en Dinamarca muestran que, en la antigua Europa, eran ya una valiosa compa√Ī√≠a. El dingo es un perro antiguamente domesticado, unos 5.000 a√Īos antes de nuestra Era en el territorio que actualmente ocupa Australia, aunque hoy en d√≠a se considere salvaje o al menos silvestre, pero no es un perro prehist√≥rico de las sociedades de cazadores, sino que pertenece totalmente al Neol√≠tico, en sociedades de agricultores, pastores y ganaderos.

Los grupos humanos previos al Neol√≠tico consumieron la carne de los perros prehist√≥ricos como una fuente m√°s de alimento cuando escaseaban las presas de caza. De manera extremadamente gradual, en transformaciones culturales muy lentas, los asentamientos humanos valoraron al perro en simbiosis artificial, emple√°ndolo en tareas de apoyo como la caza, la guardia y el pastoreo de ganado. Para las sociedades modernas europeas y anglosajonas con una burgues√≠a predominante en la estratificaci√≥n social, comer la carne de perro es un tab√ļ alimentario, ya que el perro ha dejado de ser empleado como alimento, salvo periodos de extrema miseria y necesidad como tras una guerra o alguna cat√°strofe, y tambi√©n se ha abandonado en las urbes su uso en tareas de apoyo al hombre, no as√≠ en los entornos rurales donde mantiene sus funciones de vigilante y pastor de reba√Īos. Las clases sociales occidentales en zonas urbanas industrializadas de sociedades de consumo tienen al perro como animal de compa√Ī√≠a y un miembro m√°s de la familia. En muchos casos compran perros de pura raza y certificado de pedigree adjunto para afirmar un status socio-econ√≥mico en su entorno y presumir en su vecindario, siendo un tipo de tenencia gentrificada que s√≥lo ha existido en el periodo contempor√°neo, en una fase moderna de aburguesamiento sin precedentes hist√≥ricos, que junto al crecimiento demogr√°fico humano, ha conllevado un problema de superpoblaci√≥n tambi√©n en los animales dom√©sticos.

Sin embargo, todavía en el siglo XXI muchas sociedades humanas consumen la carne de perro y los tratan como al resto de animales que son hacinados en condiciones miserables antes de morir en los mataderos de la industria cárnica. Ocurre sobre todo en la gastronomía de sociedades asiáticas: en China, Corea (bosintang / gaejangguk / gutang), Filipinas (asocena), se elaboran platos con carne de perros. A partir del debate contemporáneo por los derechos de los animales, el enfrentamiento de las culturas occidentales hacia el consumo de carne de perro incluye cada vez más movilizaciones, presión social e investigaciones sobre los países donde se mantiene esta tradición. Notablemente en China, se matan cientos de miles de perros anualmente para el consumo de su carne. No es por el hambre que pasan las sufrientes poblaciones del interior, sino para abastecer restaurantes frecuentados por chinos con poder adquisitivo en la costa, al este del país, aunque esta práctica alimentaria se remonta por lo menos hasta la dinastía Zhou (1050 a. C. y 256 a. C.).

En Corea existe tambi√©n una larga tradici√≥n en el consumo de carne de perro, en el conjunto de tumbas de Koguryo en la provincia de Hwangghae, un yacimiento patrimonio de la humanidad por la Unesco que data de los siglos IV-V a.C. y donde se han excavado miles de tumbas, se conservan decenas de pinturas murales del reino Goguryeo con im√°genes de animales y escenas de actividades cotidianas, como la caza. Una de las pinturas representa un perro sacrificado en una bodega. En China muchos de los perros utilizados para el consumo de carne no provienen de criaderos donde se cruzan razas de tama√Īo grande y r√°pido crecimiento, sino que son atrapados en las calles o recogidos entre los abandonados para posteriormente transportarlos hacinados en jaulas. En Corea existe una denominaci√≥n para los perros que se matan para consumir su carne, Nureongi / Noo-rung-yee / hwangu, literalmente “perro amarillo”, tambi√©n llamados ddong-gae, literalmente “perros comunes o mestizos”. La cultura y el lenguaje coreano distingue entre los perros empleados para carne y los perros que son mascotas. A perros de raza china como el pequin√©s, o de raza coreana como jindo se hace referencia mediante graf√≠as como “Í≤¨” y “Á䨔, mientras que a lobos, perros callejeros, y perros criados para carne se les llama “ÍĶ¨” o Áčó”. Este √ļltimo t√©rmino se utiliza para ganado canino. Lo m√°s chocante es que existe un gran parecido entre el perro coreano Jindo leonado, de color ocre, y el perro Nureongi, mestizo.

nureongi

perro jindo coreano

Los perros siempre han acompa√Īado al ser humano en su proceso de civilizaci√≥n; su presencia est√° probada en todas las culturas del mundo, as√≠ en Per√ļ en la etapa preincaica, los mochicas los usaban como ayuda de caza y tambi√©n como mascotas en casa. En los restos arquel√≥gicos de la tumba del Se√Īor de Sip√°n, gobernador precolombino del siglo III, se encontraron en 1987 restos mortales de un perro, adem√°s de dos llamas, que seguramente se us√≥ en la caza, ya que el cr√°neo ten√≠a perfectamente desarrollados sus molares; el cr√°neo del perro dom√©stico carece de estas piezas dentales o las tiene atrofiadas, al no necesitar estos dientes para el tipo de alimentaci√≥n que tienen como actuales mascotas, generalmente basado en pienso procesado o sobras de alimentos cocinados.

La percepci√≥n del perro por parte del ser humano ha variado hist√≥ricamente seg√ļn las culturas, en varias etnias americanas anteriores al descubrimiento del continente por parte de los europeos en el a√Īo 1492, tal cual a√ļn ocurre en zonas del Extremo Oriente Asi√°tico como China o Corea donde los perros han sido usados directamente como alimento; en zonas de Oriente Medio el perro ha sido asociado por su aspecto con los chacales, de hecho err√≥neamente se crey√≥ hasta el desarrollo de la gen√©tica en el siglo XX que los perros comunes de todo el mundo eran descendientes de chacales y al ser los chacales animales principalmente carro√Īeros, los perros tambi√©n han sido considerados en diferentes sociedades animales impuros.

En pleno Neol√≠tico, en las civilizaciones antiguas y culturas fluviales de Mesopotamia, los egipcios y los pueblos habitantes de Oriente Pr√≥ximo criaron perros para vigilancia y caza, principalmente mastines y galgos. En la √©poca de Roma imperial (27 a.C. ‚Äď 476 d.C.) ya exist√≠an algunas de las razas de perros que se conocen actualmente, teniendo una preferencia especial por los galgos, los cuales se usaban como perros de cacer√≠a, mientras que los grandes mastines o perros molosos eran considerados para la guardia, custodia de villas, y para la guerra. Igual que en muchas viviendas unifamiliares con parcela y seguridad privada puede leerse hoy en d√≠a el letrero “cuidado con el perro”, los romanos escrib√≠an “cave canem” que significa lo mismo en lat√≠n, representando a un can cuidadosamente dentro de un mosaico.

Cave Canem
En las ruinas de Pompeya, asolada por la erupci√≥n del volc√°n Vesubio en el a√Īo 79 d.C., se han encontrado mosaicos en las entradas de algunas villas romanas donde se advierte de la presencia de un perro guardi√°n.

Cave Canem

Cave Canem

Todo esto se conoce por las figuras escult√≥ricas, representaciones pict√≥ricas y otras manifestaciones est√©ticas que representan a estos animales dom√©sticos y que se han conservado como bienes culturales tras hallazgos arqueol√≥gicos. Tambi√©n los perros eran empleados en esos tiempos antiguos para pastorear reba√Īos, como vigilantes, para realizar ejercicios de atletismo, como compa√Ī√≠a y en algunas culturas, en especial las orientales, fueron incluidos en los cultos sagrados/religiosos.

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Comentarios (3)

 

  1. Daniel dice:

    Excelente, me aclaró muchas cosas que no sabía del perro y que impresionante como deben haber cambiado los perros desde su original domesticado hasta nuestros días.

  2. Jason Ortiz dice:

    Excelente investigacion, de las mejores que he encontrado en internet, me ayudó mucho para dar una instrucción, muchas gracias.

  3. Lorena dice:

    Quiero saber quien fue el autor de este artículo, por favor.

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