Historia de la domesticación del perro

Publicado con fecha 26 julio 2009

 


Los descubrimientos m√°s recientes indican que el perro (Canis familiaris) es una subespecie dom√©stica que desciende del lobo gris (Canis lupus). Seg√ļn estudios de los mapeos gen√©ticos (mtDNA) de ambas especies y de anatom√≠a comparada basados sobre todo en cr√°neos desenterrados, el perro prehist√≥rico se separ√≥ del lobo al encontrar cerca de los grupos n√≥madas humanos un nicho ecol√≥gico. Es muy probable que el perro haya sido el primer animal domesticado, siendo usado posteriormente para ayudar a bandas de hombres en la caza, para defender al grupo y su morada. Se cree que el primer perro dom√©stico conocido, que pose√≠a una gran mand√≠bula canina con dientes m√°s desarrollados que los perros que hoy conocemos, vivi√≥ hace 31.700 a√Īos y que este tipo de perros prehist√≥ricos subsistieron con una dieta carn√≠vora, a base de cazar grandes animales: presas como caballos, renos y el buey almizclero eran su comida.

Estas suposiciones est√°n basadas en un estudio tras el descubrimiento de restos arqueol√≥gicos que fueron excavados en la cueva Goyet en B√©lgica, sugieren a los investigadores que el pueblo Auri√Īaciense de Europa desde el per√≠odo Paleol√≠tico superior fue la primera poblaci√≥n del planeta en tener como compa√Īeros a perros domesticados. Bellas joyas y herramientas, manifestaciones est√©ticas en pinturas rupestres donde se representan los grandes animales de caza, caracterizan a esta cultura. La cultura Auri√Īaciense, que se extendi√≥ por Europa central y el levante mediterr√°neo sustituy√≥ hace unos 38.000 a√Īos antes de nuestra Era aproximadamente, a la cultura Musteriense y en otros lugares al Chatelperroniense, en el inicio del Paleol√≠tico Superior.

Cultura Auri√Īaciense

Dentro del debate sobre los restos esquel√©ticos de mayor antig√ľedad que corresponden a perros prehist√≥ricos se consider√≥ hasta el a√Īo 2008 que las pruebas m√°s antiguas se hab√≠an encontrado en los hallazgos arqueol√≥gicos de Eliseevich, Rusia. Un fragmento √≥seo de mand√≠bula descubierto en el a√Īo 1873 en una cueva de Kesslerloch, en el norte de Suiza, hab√≠a sido ignorado hasta que unos paleont√≥logos alemanes, Hannes Napierala y Hans-Peter Uerpmann, publicaron un art√≠culo cient√≠fico titulado A ‚Äėnew‚Äô palaeolithic dog from central Europe en la revista International Journal of Osteoarchaeology. Seg√ļn sostienen los autores de la investigaci√≥n, la mand√≠bula perteneci√≥ a un perro dom√©stico con una antig√ľedad de entre 14.100 a 14.600 a√Īos, a trav√©s de la t√©cnica del carbono 14.

Perro paleolítico Kesslerloch

El hombre se dio cuenta r√°pidamente de los finos sentidos del olfato y el o√≠do que ten√≠a el perro; su √°rea olfatoria es 20 veces m√°s gruesa, en el caso del Pastor Alem√°n con un volumen 34 veces mayor y con 40 veces m√°s c√©lulas olfatorias, y su o√≠do es capaz de percibir sonidos muy por debajo y por encima del rango que oyen los humanos. Ventajas que aumentan su utilidad para la caza y las labores de guardia, vigilando los campamentos y cuevas. Su uso como pastor y protector de los reba√Īos es cronol√≥gicamente muy posterior, relacionado con la domesticaci√≥n y explotaci√≥n ganadera de otros animales, cuando las bandas de cazadores y recolectores se volvieron sedentarias ya hacia el Neol√≠tico, hace 10.000 a√Īos hasta nuestra Era, con el desarrollo de la agricultura y la ganader√≠a. Animal de costumbres sociales, que convive en grupos perfectamente jerarquizados, se adapt√≥ a convivir con los humanos. Poco a poco, el hombre los adapt√≥ a sus necesidades, seleccionando a los perros para las distintas labores y caracter√≠sticas ambientales y geogr√°ficas. Los perros enterrados en el cementerio mesol√≠tico de Svaerdborg en Dinamarca muestran que, en la antigua Europa, eran ya una valiosa compa√Ī√≠a. El dingo es un perro antiguamente domesticado, unos 5.000 a√Īos antes de nuestra Era en el territorio que actualmente ocupa Australia, aunque hoy en d√≠a se considere salvaje o al menos silvestre, pero no es un perro prehist√≥rico de las sociedades de cazadores, sino que pertenece totalmente al Neol√≠tico, en sociedades de agricultores, pastores y ganaderos.

Los grupos humanos previos al Neol√≠tico consumieron la carne de los perros prehist√≥ricos como una fuente m√°s de alimento cuando escaseaban las presas de caza. De manera extremadamente gradual, en transformaciones culturales muy lentas, los asentamientos humanos valoraron al perro en simbiosis artificial, emple√°ndolo en tareas de apoyo como la caza, la guardia y el pastoreo de ganado. Para las sociedades modernas europeas y anglosajonas con una burgues√≠a predominante en la estratificaci√≥n social, comer la carne de perro es un tab√ļ alimentario, ya que el perro ha dejado de ser empleado como alimento, salvo periodos de extrema miseria y necesidad como tras una guerra o alguna cat√°strofe, y tambi√©n se ha abandonado en las urbes su uso en tareas de apoyo al hombre, no as√≠ en los entornos rurales donde mantiene sus funciones de vigilante y pastor de reba√Īos. Las clases sociales occidentales en zonas urbanas industrializadas de sociedades de consumo tienen al perro como animal de compa√Ī√≠a y un miembro m√°s de la familia. En muchos casos compran perros de pura raza y certificado de pedigree adjunto para afirmar un status socio-econ√≥mico en su entorno y presumir en su vecindario, siendo un tipo de tenencia gentrificada que s√≥lo ha existido en el periodo contempor√°neo, en una fase moderna de aburguesamiento sin precedentes hist√≥ricos, que junto al crecimiento demogr√°fico humano, ha conllevado un problema de superpoblaci√≥n tambi√©n en los animales dom√©sticos.

Sin embargo, todavía en el siglo XXI muchas sociedades humanas consumen la carne de perro y los tratan como al resto de animales que son hacinados en condiciones miserables antes de morir en los mataderos de la industria cárnica. Ocurre sobre todo en la gastronomía de sociedades asiáticas: en China, Corea (bosintang / gaejangguk / gutang), Filipinas (asocena), se elaboran platos con carne de perros. A partir del debate contemporáneo por los derechos de los animales, el enfrentamiento de las culturas occidentales hacia el consumo de carne de perro incluye cada vez más movilizaciones, presión social e investigaciones sobre los países donde se mantiene esta tradición. Notablemente en China, se matan cientos de miles de perros anualmente para el consumo de su carne. No es por el hambre que pasan las sufrientes poblaciones del interior, sino para abastecer restaurantes frecuentados por chinos con poder adquisitivo en la costa, al este del país, aunque esta práctica alimentaria se remonta por lo menos hasta la dinastía Zhou (1050 a. C. y 256 a. C.).

En Corea existe tambi√©n una larga tradici√≥n en el consumo de carne de perro, en el conjunto de tumbas de Koguryo en la provincia de Hwangghae, un yacimiento patrimonio de la humanidad por la Unesco que data de los siglos IV-V a.C. y donde se han excavado miles de tumbas, se conservan decenas de pinturas murales del reino Goguryeo con im√°genes de animales y escenas de actividades cotidianas, como la caza. Una de las pinturas representa un perro sacrificado en una bodega. En China muchos de los perros utilizados para el consumo de carne no provienen de criaderos donde se cruzan razas de tama√Īo grande y r√°pido crecimiento, sino que son atrapados en las calles o recogidos entre los abandonados para posteriormente transportarlos hacinados en jaulas. En Corea existe una denominaci√≥n para los perros que se matan para consumir su carne, Nureongi / Noo-rung-yee / hwangu, literalmente “perro amarillo”, tambi√©n llamados ddong-gae, literalmente “perros comunes o mestizos”. La cultura y el lenguaje coreano distingue entre los perros empleados para carne y los perros que son mascotas. A perros de raza china como el pequin√©s, o de raza coreana como jindo se hace referencia mediante graf√≠as como “Í≤¨” y “Á䨔, mientras que a lobos, perros callejeros, y perros criados para carne se les llama “ÍĶ¨” o Áčó”. Este √ļltimo t√©rmino se utiliza para ganado canino. Lo m√°s chocante es que existe un gran parecido entre el perro coreano Jindo leonado, de color ocre, y el perro Nureongi, mestizo.

nureongi

perro jindo coreano

“La diferencia m√°s notable entre estos √ļltimos perros prehist√≥ricos y los perros de raza actuales es el tama√Īo de los dientes”, que se parecen m√°s a los lobos que a los perros actuales: los colmillos y los premolares son m√°s grandes que los de los perros dom√©sticos que conocemos hoy. “En su aspecto, el perro del Paleol√≠tico se asemeja a la mayor√≠a de los perros n√≥rdicos, como los de la raza Husky Siberiano, pero en cuanto a tama√Īo, sin embargo, son algo m√°s grandes, probablemente comparable a los grandes perros de raza Pastor Alem√°n”, seg√ļn Germonpr√©, un paleont√≥logo en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales. Existen otras diferencias morfol√≥gicas: los lobos tienen un hocico m√°s largo que muchas razas de perros conseguidas por selecci√≥n artificial, al buscar que la mordida del perro sea m√°s potente y las mand√≠bulas hagan m√°s presi√≥n. Los lobos adultos tienen las orejas erguidas, como los perros pastores o los perros n√≥rdicos, pero en cambio muchos perros empleados en caza tienen las orejas ca√≠das, lo cual da mayor predisposici√≥n a padecer otitis. Los lobos a√ļllan, pero no realizan el ladrido como los perros, generalmente m√°s insistentemente cuando son cachorros y posteriormente en la edad adulta al desconfiar de un extra√Īo, al alertarse por alg√ļn peligro, sobre todo durante la noche, o al se√Īalar presas. Los perros Alaskan Malamute ocasionalmente parecen imitar el aullido del lobo y en general los perros n√≥rdicos ladran menos que otras razas caninas.

Perros de trineo aullando

Perros husky

Son estas diferencias morfol√≥gicas, pero son notables tambi√©n las conductuales, el lobo y el perro tienen organizaciones sociales fuertemente jer√°rquicas pero su car√°cter difiere en c√≥mo act√ļan ante situaciones desconocidas, ante las actividades l√ļdicas y en su predisposici√≥n a ser adiestrados por el hombre, debido a lo que se denomina neotenia: la persistencia de un car√°cter infantil o comportamientos juveniles una vez alcanzada la edad adulta, lo que hace que el perro acepte nuestra autoridad y pueda ser adiestrado mediante juegos.

El lobo es extremadamente t√≠mido y asustadizo ante las situaciones desconocidas, mientras que el perro es un animal que no tiene ese car√°cter desconfiado y cauteloso, al menos si no ha sido maltratado, de tal modo que muchos perros podr√≠an irse con un desconocido que los acaricie y les de algo de comida, mientras que un lobo que se encuentre con el hombre en el bosque evitar√° al b√≠pedo implume. La forma de aprender, entiendo aprendizaje como adquisici√≥n de conocimientos y como modificaci√≥n de la conducta en funci√≥n de los cambios en el entorno, es muy diferente en ambos animales, los lobos tienen formas de aprendizaje cognitivas, mientras los perros tienen formas de aprendizaje conductistas: los lobos tienen una mayor capacidad para aprender por observaci√≥n, imitaci√≥n, de forma vicaria con sus compa√Īeros de manada, por descubrimientos espont√°neos en situaciones in√©ditas, y desarrollan estrategias de afrontamiento mediante la comprensi√≥n del problema. Muestran m√°s facilidad para el aprendizaje cognitivo que los perros, por contra, apenas son animales adiestrables mediante sistemas operantes.

Los perros tienen una mayor capacidad de aprendizaje por condicionamiento, mediante refuerzos positivos, su forma de actuar ante problemas es mucho menos cognitiva, por ello los perros son menos resolutivos. Los perros pueden cambiar su conducta y desarrollar pr√°cticas nuevas al estar junto con otros perros, imitando tanto a peque√Īos como a mayores en edad, tanto en tareas que el hombre considera √ļtiles como haciendo travesuras. A√ļn su capacidad imitativa el perro aprende mucho m√°s vincul√°ndose afectivamente a un individuo y con recompensas de comida. Las teor√≠a conductistas, que se basaron en evitar referencias a los estados mentales o internos de los sujetos estudiados para centrarse exclusivamente en las observaciones manifiestas del comportamiento, han sido muy √ļtiles en etolog√≠a y han desembocado en las formas de adiestramiento en positivo, que se resume en ignorar al perro cuando hace algo mal o no es capaz de completar una acci√≥n y reforzar lo que el perro hace bien, recompensando con una golosina la orden cumplida.

Lobos en la nieve

El condicionamiento clásico comienza con los estudios de Pávlov, a principios del siglo XX, durante el aprendizaje un estímulo neutro (tipo de estímulo que antes del condicionamiento, no genera en forma natural la respuesta que nos interesa) genera una respuesta deseada después de que se asocia con un estímulo que provoca de forma natural esa respuesta. Cuando se completa el condicionamiento, el que antes era estímulo neutro pasa a ser un estímulo condicionado que provoca la respuesta condicionada. El ejemplo más utilizado es la salivación en el perro ante la presentación de una apetitosa comida. Empleando el sonido de una campana unos segundos antes de dar de comer al perro, se llega a generar tras varios intentos la respuesta deseada en el perro, esto es la salivación, incluso sin que vaya seguido de la presentación de la comida. Conductistas como B.F. Skinner (condicionamiento operante) y Thorndike (condicionamiento instrumental) prosiguieron con estudios que muestran que el aprendizaje es el resultado de la asociación de estímulos y respuestas. Las estrategias de refuerzo en ejercicios repetitivos, hacen que un estímulo aumente la probabilidad de que se repita un determinado comportamiento anterior, en términos caninos: si el perro recibe mimos de aprobación y algo de comida, tenderá a comportarse como se le pide, acudiendo cuando se le llama, ejecutando correctamente órdenes como sentarse, tumbarse, esperar, dar las patas delanteras, etc. La característica esencial del condicionamiento operante reside en el refuerzo (alimento) que percibe la conducta operante (realizar una acción para lograr el premio de comida). Las respuestas del animal se afirman si son seguidas de consecuencias positivas y se debilitan si son seguidas de consecuencia negativas o de un castigo.

Se considera que cuando un animal es tímido su principal interés en una situación nueva es salir del problema, buscar la seguridad, esto afina las capacidades de comprensión de dichas situaciones. Si por el contrario la nueva situación no es percibida como potencialmente peligrosa el animal será capaz de recibir las informaciones que permitirán adaptarse al entorno con renovadas formas de comportamiento. Si una especie aprende nuevas conductas por condicionamiento operante puede adaptarse y hacer viables muchos más entornos. El lobo es mucho menos adaptativo a los cambios de su medio que el perro, por el contrario el perro requiere un medio más seguro para desenvolverse y no puede sobrevivir en entornos muy hostiles, incluso en casos de perros asilvestrados que cazan aves de granja en las inmediaciones de entornos rurales, no es comparable con el hábitat del lobo.

El perro y el lobo difieren tambi√©n en la plasticidad de las conductas instintivas, en el lobo son muy fijas y poco moldeables pero en el perro son adaptables seg√ļn lo que el due√Īo quiera ense√Īar, entre estas conductas est√°n la caza, la guardia y las jerarqu√≠as sociales. Un lobo no jugar√° a coger la pelota ni preferir√° cazar unas protecciones para adiestramiento de guardia frente a irse en manada a cazar presas en el bosque. El lobo no se mantiene juguet√≥n ni tiene comportamientos infantiles durante su vida y el periodo de socializaci√≥n del lobezno es generalmente m√°s cr√≠tico, prolong√°ndose desde la tercera hasta la duod√©cima semana de vida. Muchas conductas instintivas en el perro se vuelven autosatisfactorias con el adiestramiento: no se necesita m√°s recompensa que estar haci√©ndolas. El perro empleado en la caza o que pertenezca a alguna raza canina especialmente dotada para la caza en el campo no necesita el refuerzo de capturar una liebre o una perdiz, sin llegar siquiera a tocarlas es muy probable que mantenga esa conducta toda su vida: es autosatisfactorio, los perros disfrutan al hacer efectiva esa habilidad y darle rienda suelta. Las plasticidad conductual es tal en los perros adiestrados que un perro pastor estar√° entusiasmado por ayudar conduciendo el reba√Īo sin querer perseguir a ning√ļn animal del ganado, por otra parte en la caza hay una divisi√≥n del trabajo tal que un perro de rastreo o de muestra no debe pasar del acecho a la persecuci√≥n, o un perro cobrador debe centrarse en recuperar la pieza para el hombre, sin excederse m√°s all√° de la tarea para la que fue entrenado y encontr√°ndolo estimulante.

El perro tiene una conducta social instintiva con jerarqu√≠as sociales menos r√≠gidas que el lobo, mucho m√°s estricto y menos l√ļdico al organizarse en manadas. Las jerarqu√≠as entre perros se establecen principalmente por pautas de dominancia-sumisi√≥n. La dominancia/sumisi√≥n regula el acceso a recursos, la capacidad del l√≠der de la manada de tomar decisiones referidas al grupo social, la implicaci√≥n en su defensa y el apareamiento con las hembras. Los perros macho intentan a menudo jerarquizarse y no siempre lo hacen por estatura y peso, los perros de mayor edad pueden censurar a los j√≥venes curiosos, afirmando su liderazgo en la manada, si incordian demasiado con sus juegos o si ven que toman objetos que sean de inter√©s para un adulto. El perro tiene la capacidad de establecer v√≠nculos afectivos con los humanos y con otros animales, necesita hacerlo para completar su desarrollo emocional, que no termina con la socializaci√≥n del cachorro sino que se extiende en toda su vida adulta.

El perro es capaz de realizar acciones coordinadas en conjunto con su grupo social, pudiendo adaptar su conducta individual a las variaciones que la actuaci√≥n de sus compa√Īeros hagan conveniente, puede sentirse motivado a realizar acciones si otros perros a los que est√° vinculado se comportan de un determinado modo. Estas conductas sociales pueden tener un fin principalmente l√ļdico, sin aportar al grupo ning√ļn otro beneficio que el de participar en ellas. Estas pautas instintivas pueden desarrollarse en mayor o menor medida dependiendo del ambiente en que el perro se desarrolle durante el periodo de socializaci√≥n. Las destrezas sociales se modelan durante el periodo de las tres a las diecis√©is semanas, durante las cuales el cachorro tiene una m√°xima predisposici√≥n, vinculada a la pulsi√≥n afectiva que le hace necesario y placentero relacionarse. Los cachorros especialmente juguetones tender√°n a ser muy efusivos relacion√°ndose con otros perros incluso pasados los cinco meses de edad.

De manera extremadamente gradual, al igual que ocurre con otras especies con las que convivimos en simbiosis, el perro se fue adaptando a las necesidades del hombre y de los territorios a los que migraba generando diferentes razas para las distintas labores y caracter√≠sticas ambientales y geogr√°ficas, aunque como es conocido muchas de las centenas de razas caninas que existen son producto de selecci√≥n artificial con estudios gen√©ticos ya en el siglo XX, con un mayor conocimiento sobre las leyes de los caracteres hereditarios. Se cree que los lobos se adaptaron a la vida en compa√Ī√≠a de los hombres prehist√≥ricos que les llevaron a sus cuevas pero podr√≠an haber regresado con sus semejantes para cazar en manada, la evoluci√≥n de la domesticaci√≥n no fue ni mucho menos lineal, de hecho hay muchas teor√≠as, algunas apoyan la idea de que inicialmente los perros prehist√≥ricos eran otro tipo de comida, tambi√©n que los hombres que formaban bandas de cazadores pudieron encontrar una camada de cachorros de una loba y criar los lobeznos o que los lobos grises fueron compartiendo espacio y presas con los cazadores y entablaron una simbiosis.

domesticación del perro

Es posible que el proceso gradual de domesticaci√≥n de los perros salvajes prehist√≥ricos comenzara mucho antes, hace 40.000 a√Īos cuando en la √©poca glacial los humanos y los lobos conviv√≠an en el mismo h√°bitat y dichos animales se alimentaban muchas veces con las sobras que dejaban los humanos luego de las cacer√≠as, por lo que habr√≠an podido seguir a los grupos n√≥madas con tal de lograr comida en periodos de escasez y as√≠ entablar la mencionada simbiosis. Igualmente el Homo Sapiens pudo tener una relaci√≥n antagonista con el lobo gris respecto a presas de caza menor en la pugna por los recursos, pero tambi√©n compartir alimentos con cachorros criados en cautividad tras ahuyentar a ejemplares adultos o quedarse con lobeznos de una madriguera y despu√©s adiestrarlos como ayudantes del grupo humano.

En pleno Neol√≠tico, en las civilizaciones antiguas y culturas fluviales, los egipcios y los pueblos habitantes de Oriente Pr√≥ximo criaron perros para vigilancia y caza, principalmente mastines y galgos. En la √©poca de Roma imperial (27 a.C. ‚Äď 476 d.C.) ya exist√≠an algunas de las razas de perros que se conocen actualmente, teniendo una preferencia especial por los galgos, los cuales se usaban como perros de cacer√≠a, mientras que los grandes mastines o perros molosos eran considerados para la guardia, custodia de villas, y para la guerra. Igual que en muchas viviendas unifamiliares con parcela y seguridad privada puede leerse hoy en d√≠a el letrero “cuidado con el perro”, los romanos escrib√≠an “cave canem” que significa lo mismo en lat√≠n, representando a un can cuidadosamente dentro de un mosaico.

Cave Canem
En las ruinas de Pompeya, asolada por la erupci√≥n del volc√°n Vesubio en el a√Īo 79 d.C., se han encontrado mosaicos en las entradas de algunas villas romanas donde se advierte de la presencia de un perro guardi√°n.

Cave Canem

Cave Canem

Todo esto se conoce por las figuras, pinturas y otras manifestaciones est√©ticas que representan a estos animales y que se han conservado como bienes culturales tras hallazgos arqueol√≥gicos. Tambi√©n los perros eran empleados en esos tiempos para pastorear, como vigilantes, para la gimnasia o ejercicios de atletismo, como compa√Ī√≠a y en algunas culturas, en especial las orientales, fueron incluidos en los cultos sagrados/religiosos.

Los perros han heredado la visi√≥n, el olfato y el o√≠do de su antepasado el lobo. Estos sentidos han evolucionado junto a la nueva especie y se han adaptado en las distintas razas caninas gracias a los “cruces” o a la “selecci√≥n artificial”. Como ejemplo est√° el caso de los galgos, que a trav√©s del tiempo han logrado desarrollar una vista mejor a√ļn que la de los lobos, adem√°s de una notable velocidad en carrera. Un cambio que ha ocurrido en casi todos los perros dom√©sticos, es que los ojos de los canes miran principalmente hacia adelante m√°s que hacia los lados, mientras que en los lobos es lo contrario.

domesticación del perro

Los perros siempre han acompa√Īado al ser humano en su proceso de civilizaci√≥n; su presencia est√° probada en todas las culturas del mundo, as√≠ en Per√ļ en la etapa preincaica, los mochicas los usaban como ayuda de caza y tambi√©n como mascotas en casa. En los restos arquel√≥gicos de la tumba del Se√Īor de Sip√°n, gobernador precolombino del siglo III, se encontraron en 1987 restos mortales de un perro, adem√°s de dos llamas, que seguramente se us√≥ en la caza, ya que el cr√°neo ten√≠a perfectamente desarrollados sus molares; el cr√°neo del perro dom√©stico carece de ellos o los tiene atrofiados, por el tipo de alimentaci√≥n que tienen como actuales mascotas.

La percepci√≥n del perro por parte del ser humano ha variado y var√≠a seg√ļn las culturas, en varias etnias americanas anteriores al descubrimiento del continente por parte de los europeos en el a√Īo 1492, tal cual a√ļn ocurre en zonas del Extremo Oriente Asi√°tico como China los perros eran usados directamente como alimento; en zonas del Oriente Medio el perro ha sido asociado por su aspecto con los chacales, de hecho cient√≠ficamente se crey√≥ hasta el desarrollo de la gen√©tica en el siglo XX que los perros comunes de todo el mundo eran descendientes de chacales y al ser los chacales animales principalmente carro√Īeros, los perros tambi√©n han sido considerados en diferentes sociedades animales impuros.

Ciertas razas de perros, como Border Collie, Pastor Alem√°n, Pastor Belga, Labrador y Golden Retriever, son por lo com√ļn m√°s f√°ciles de entrenar respecto a otras como los perros n√≥rdicos, de caza y de trineo, como Alaskan Malamute o Husky Siberiano. A√ļn el perro m√°s introvertido, distra√≠do y flojo puede obedecer durante el entrenamiento con mayor facilidad que, por ejemplo, un gato. La habilidad de obedecer y aprender sin embargo no es la √ļnica medida de la inteligencia canina. Por su naturaleza sociable entienden la estructura social y las obligaciones, y a menudo aprenden r√°pidamente c√≥mo comportarse con otros miembros del grupo, ya sean perros o humanos. Los perros adultos modelan a sus cachorros mediante correcciones (auditivas o f√≠sicas) cuando no se comportan de la forma esperada y con premios si tienen comportamientos aceptables: jugando con ellos, aliment√°ndolos, limpi√°ndolos, etc.

Son animales que tienden a usar guaridas en el momento del parto y al criar los cachorros, así que pueden aprender fácilmente comportamientos como mantener su lugar limpio y aceptar estar en un área cerrada como es el caso de una jaula temporal para transporte u otro lugar cerrado.

Algunas razas de perros han sido continuamente seleccionadas a lo largo de cientos o miles de a√Īos por su capacidad de r√°pido aprendizaje para pastoreo o guardia, mientras que en otras razas, esta cualidad ha sido relegada en favor de otras caracter√≠sticas como son la habilidad de correr a mucha velocidad, perseguir, cazar otros animales o cobrar presas. Sin embargo, la capacidad de aprender obediencia b√°sica -y eventualmente comportamientos complejos- es inherente en todos los perros. Los amos deben ser simplemente m√°s pacientes con algunas razas que con otras y con determinados ejemplares m√°s que con otros, ya que adem√°s de la raza, cada perro es diferente.

razas caninas

Se podr√≠a ver la habilidad de aprender √≥rdenes o ser adiestrados con rapidez como un signo de inteligencia, aunque tambi√©n se podr√≠a afirmar que es un signo de servidumbre, sumisi√≥n al amo y que la verdadera inteligencia de los perros est√° en razas tales como el Husky Siberiano, que no est√° particularmente interesado en complacer a sus amos, pero si est√° fascinado con las innumerables posibilidades de escapar a los campos o de atrapar y matar peque√Īos animales, quiz√° por eso los perros husky a√ļn conviviendo con familias, no suele ser recomendable tenerlos sueltos al pasear cuando a√ļn no se controla mucho al perro.

Los perros gu√≠as o lazarillos deben ser pacientes, tranquilos y seguros de s√≠ mismos, aprender un n√ļmero enorme de √≥rdenes, entender c√≥mo comportarse en una gran variedad de situaciones y reconocer riesgos o peligros a su compa√Īero humano, frente a alguno de los cuales nunca se han enfrentado con anterioridad. Algunas pruebas de inteligencia son la habilidad de reconocer un vocabulario extenso, otras pruebas tienen que ver con el deseo y la habilidad de responder a diversas situaciones.

Debe se√Īalarse tambi√©n en cuanto al comportamiento canino, que muchas de las conductas indeseadas, como actos violentos o malas costumbres, son la muestra de comportamientos desarrollados por razones tales como: falta de actividad (como pueden ser caminatas, carreras o deportes caninos), ausencia de disciplina, entrenamiento o educaci√≥n irresponsable por parte de los propios amos e incluso maltrato con golpes o castigos sobre el cuerpo del perro.

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Comentarios (3)

 

  1. Daniel dice:

    Excelente, me aclaró muchas cosas que no sabía del perro y que impresionante como deben haber cambiado los perros desde su original domesticado hasta nuestros días.

  2. Jason Ortiz dice:

    Excelente investigacion, de las mejores que he encontrado en internet, me ayudó mucho para dar una instrucción, muchas gracias.

  3. Lorena dice:

    Quiero saber quien fue el autor de este artículo, por favor.

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