Coprofagia

Publicado con fecha 26 noviembre 2009

 


Coprofagia viene del griego, copros (heces) y phagein (comer), se define como el consumo de excremento por un animal, la ingestión de heces. En la naturaleza existen especies animales que realizan esta práctica, como los perros, otras especies normalmente no lo hacen, excepto bajo condiciones inusuales de desnutrición. La coprofagia se puede dar en perros que pueden consumir parte de sus propias heces cuando son cachorros, durante los paseos pueden olfatear heces de otros animales y consumirlas, es una alteración en la conducta que puede ocasionar problemas de convivencia en la familia. La coprofagia es una desviación alimenticia que comienza a manifestarse cuando el perro es aún cachorro, es relativamente inofensiva para el perro, aunque resulta tan repugnante para algunos dueños que renunciando a su responsabilidad pueden llegar a deshacerse del perro. Si el perro tiene esta clase de comportamiento es necesario acudir a una clínica veterinaria, para averiguar si padece alguna enfermedad o falta de algún nutriente importante.

Causas de la coprofagia

La coprofagia puede ser debida a varios problemas de salud como la insuficiencia pancreática, pancreatitis, las infecciones intestinales, síndrome del malabsorción, y dieta desequilibrada con comidas excesivamente grasas. Sin embargo, en la mayoría de estas condiciones, otras señales junto con la coprofagia estarán presentes, particularmente la diarrea. En algunos estudios se cita como causas el aburrimiento, desajustes nutricionales, la falta de ejercicio y de adiestramiento del animal. Es más común en perritos cachorros pero también en adultos glotones.

Los diferentes tipos de coprofagia

Autocoprofagia: el animal lame o come su propio excremento, es bastante común en los perritos cachorros y no es perjudicial. Generalmente debido a que su dieta es más proteica y grasa, encuentran que en sus heces hay todavía nutrientes.

Coprofagia intraespecífica: el animal come excremento de otro animal dentro de su propia especie, no es habitual en perros, sobre todo si su dieta tiene un aporte nutricional similar. Tan solo suele darse que un perro adulto se coma las heces del perro cachorro.

Coprofagia interespecífica: el animal que come excremento de otra especie. Esta variante sí es habitual en perros, incluso bien alimentados. Los perros pueden comer sobre todo heces humanas y también de otros animales como de gato, caballo, burro, vaca, ciervo, conejo, etc. Dentro de las familias con un bebé ocurre algunas veces que el perro aprovecha algún descuido en la casa para comerse las heces en los pañales.

Conducta de alelomimética: El perro observa al dueño que recoge el excremento y aprende de ellos a levantar la materia fecal.

Conducta por imitación canina: El perro observa a otros perros que hacen coprofagia e imita su actividad, así desarrolla el aprendizaje de otros perros dentro de la casa o en el vecindario.

Conducta maternal: Una perra con cachorros hará a menudo coprofagia y esta conducta es normal considerando que las madres estimulan con la lengua a los cachorros recién nacidos para que orinen y defequen. Hay muchas teorías acerca de por qué la perra hace esto e incluye el mantener el lugar donde descansa la camada limpio, y evitar que el olor del excremento atraiga depredadores que maten a las crías. Las perras comen las heces de sus cachorros, y a veces éstos pueden comer las de sus hermanos u otros perros cuando comienzan a explorar el entorno para comenzar su aprendizaje.

Refuerzo: Algo al comer el excremento refuerza la conducta. Cosas como el sabor pueden ser un factor de la coprofagia interespecífica y generalmente no funciona el tratamiento de asociar un olor desagradable con la aversión al gusto.

Frecuencia y calidad del alimento: Muchas personas sólo alimentan al perro una vez al día. Algunos postulan que los perros deben tener comidas múltiples a lo largo del día, al menos una tras el primer paseo de la mañana y otra en la tarde o noche. Si el perro no ha comido en muchas horas naturalmente por ello acostumbra a practicar coprofagia para complementar su horario de comida y cumplir esta necesidad. En lo posible hay que dar una dieta con alimentos balanceados de reconocida calidad. Una falta de fibra adecuada en la dieta podría derivar en coprofagia al igual que se cree que los perros que consumen heces de gatos lo hacen porque esas deposiciones suelen tener restos de proteínas dado que su pienso es más rico en carnes. En el caso de las heces humanas, muchos perros las buscan porque aún en las deposiciones se encuentran nutrientes más ricos debido a la mejor dieta que tenemos en general, en comparación con la dieta de los perros.

Tratamiento de la coprofagia

Los diferentes tratamientos puestos en práctica para evitar esta conducta suelen ir enfocados en evitar primero que el animal trate de consumir cualquier tipo de excremento, prevenir antes que tratar de curar una conducta constante. Algunos tratamientos están enfocados en la dieta del perro, otros en el adiestramiento, lo que está demostrado es que el castigo sobre el cuerpo del animal no suele arreglar nada, salvo atemorizarlo. Hay casos donde la solución puede ser tan simple como asegurarse de que el perro come de forma equilibrada y que la comida que consume le da todos los nutrientes que necesita, también se puede repartir la comida del día en tres o cuatro raciones, retirando el comedero si el perro no se termina la cantidad de pienso o comida en los 20 primeros minutos desde que comienza a alimentarse. En casos de perros difíciles de gobernar que comen todo tipo de desechos durante el paseo e incluso ya se han intoxicado o han padecido trastornos digestivos se puede optar por usar un bozal para que no puedan comer nada del suelo.

Enzimas digestivas: Algunas personas agregan enzimas a la dieta de un animal coprófago. La sospecha es que estas enzimas funcionan mal en el animal y se considera que ingieren su excremento para conseguir una entrada apropiada de nutrientes.

Prohiba (TM) (R) o similares: Éste es un suplemento de polvo agregado a la comida del perro. Se piensa que esto hace que el excremento tenga feo sabor para el perro coprófago. La eficacia no se ha demostrado en forma definitiva. Por otro lado esto sólo puede darse a los perros con autocoprofagia o coprofagia intraespecífica.

Aversión al sabor: Se aconseja a los dueños que pongan algo que resulte repelente, como un producto picante, en el excremento de sus perros. Previamente esta sustancia debe haber sido olida por el animal y colocada en su boca, lo que le enseña la asociación entre un olor particular y un sabor horrible. Para ser eficaz, debe usarse constantemente para lograr mejorar esta conducta. Cada excremento debe tener algún elemento de sabor nocivo en él. Otra opción que prueban algunas personas es mezclar trozos de piña o calabacín con la comida del can, por si el perro trata de probar sus propios excrementos, de forma que note un sabor agrio y lo rechace.

Reto o castigo: Este es un método común de intentar, para controlar una conducta. Ladrar es un buen ejemplo, los dueños piensan que si ellos riñen a su animal por haber ladrado, dejará de ladrar. El castigo casi nunca funciona y generalmente trabaja como refuerzo de la conducta, porque el animal recibe la atención de su dueño, que es lo que realmente quiere. Otra opción que practican algunas personas que al salir al campo o a pasear por ciudad observan a su perro oler o ingerir excrementos de otros animales, es llevar una botella con pequeñas piedras en el interior, agitándola de forma ruidosa y muy molesta para el perro cada vez que intente acercarse a consumir heces. Si el perro asocia un ruido de esa clase con el consumo de excrementos puede huir y refugiarse cerca de la persona a quién considera líder, adquiriendo aversión hacia la coprofagia.

Ignorar al perro: Esto es usado a menudo por dueños que han deducido que sus perros quieren llamar la atención al comer el excremento. Esto es mejor que reñir o castigar, pero no tan eficaz como reforzar con atención o premio por una conducta buena, en cualquier caso, sin vigilancia, el perro puede seguir con su conducta, por lo que probablemente siga comiendo heces a su antojo si las encuentra durante los paseos.

Recoger las heces: Esta es una estrategia de tratamiento para prevenir el acceso al excremento por el animal. En casos extremos de coprofagia o en perros que toman todo tipo de porquería del suelo (heces, vómitos, latas, goma de mascar, aperitivos grasos, cáscaras, etc.), un bozal debe ser colocado, cuando sea imposible levantar rápido el excremento. Recogiendo rápidamente la deposición, e impedir al animal comer excremento durante los paseos por lo general es suficiente. No deje que el animal vea cuando levanta las heces para evitar la conducta mimética. A menudo esto puede romper el ciclo de esta conducta.

Bozal: Si el perro realiza esta conducta cuando está solo, o come el excremento solo cuando sale, un bozal puede ser una solución práctica al problema. Si lo tolera bien o se recompensa llevar el bozal, el perro podrá llevarlo puesto por períodos extendidos de tiempo, ésta puede ser uno de las maneras más prácticas de tratar con un perro que es coprófago y difícil de supervisar.

Espera: Anecdóticamente, ésta parece ser una conducta que ocurre a menudo en perros jóvenes. Es posible, por informe de los dueños, que el perro deje de ser coprófago a medida que se hace más grande, pero todavía hacen falta mas estudios para comprender esto ya que la etapa donde los perros tienen esta conducta es de forma más natural al ser cachorros e interactuar con sus hermanos de camada.

Refuerzo positivo: Éste es el proceso de reforzar otra conducta en lugar de la coprofagia. Cuando el perro está a punto de comer el excremento, el dueño puede usar cualquier variedad de órdenes para detener la acción y ordenar al perro estar quieto y controlado. La idea aquí es distraer al perro por algún tiempo para permitirle al dueño recoger el excremento en lo posible sin que el perro lo vea y hacer que el perro se olvide de la deposición.

Combinación de estrategias: Es casi imposible recomendar un solo tratamiento como lo mejor para esto en todos los perros, porque el mecanismo y las razones por las que los perros lo hacen son desconocidos, no es conocido qué terapias de modificación de conducta serán las más eficaces. Es probable que una combinación de reforzar conductas deseadas y recoger el excremento es lo mejor para el tratamiento de coprofagia en perros, el tratamiento más habitual es evitar que se produzca la conducta alejando al perro de cualquier deposición.

coprofagia en perrosEn general la coprofagia es un hábito que molesta a los dueños. Lo más crítico es la posibilidad de ingerir parásitos internos, por lo que el animal deber ser desparasitado contra vermes gastrointestinales, además el consumo de excrementos puede ser causa de contraer enfermedades de otros animales. Normalmente esto pasará si el perro come el excremento de perros desconocidos infestados o el excremento de animales salvajes, el riesgo se reduce notablemente si el animal lleva sus vacunas rigurosamente. Desparasitando frecuentemente los animales, se evitará el riesgo de contraer parásitos internos, para ello se pueden adquirir en clínicas veterinarias fármacos antihelmínticos.

También es posible que el excremento, si esta mucho tiempo sin levantarse, puede infestarse con parásitos, gusanos, larvas de mosca, bacterias, hongos, etc. Esté seguro de mantener a su perro lejos de excremento extraño en el paseo y limpie cualquier excremento viejo lo más pronto posible de su patio o parcela si el perro tiene acceso a una zona delimitada en el exterior de la casa.

Algunas enfermedades virales caninas importantes también pueden ser transmitidas por la ruta fecal-oral y la infección podría ser el resultado de coprofagia del excremento de perros infectados. La hepatitis y la parvovirosis son dos enfermedades importantes que pueden transmitirse de esta manera y son especialmente letales en perros muy jóvenes.

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