Arte y China después de 1989: el teatro del mundo (2)

Publicado con fecha 5 octubre 2017

 


El partido comunista de la República Popular de China celebrará su congreso en Beijing, un cónclave para reelegir al presidente Xi Jinping para una segunda legislatura al frente del partido único en toda China mientras la exposición de arte chino contemporáneo que estará por tres meses en el Guggenheim de Nueva York contrasta con la censura en internet y mass-media así como la represión sobre los derechos humanos que mantiene el régimen chino, incluyendo entre la sufrida población a su artista más conocido en el mundo, Ai Weiwei quien se declaró opuesto a que se retiraran las reproducciones de las tres piezas conflictivas.

“Cuando una institución artística no puede ejercer su derecho a la libertad de expresión, es trágico para una sociedad moderna”. “Presionar a los museos a retirar obras de arte es no solamente una cerrazón respecto al entendimiento sobre derechos animales sino también en materia de derechos humanos.”

Desde hace unos años, algunos artistas arribistas han buscado a través de la brutalidad y el sensacionalismo una vía de obtener notoriedad y fama mediática para medrar rápidamente en su carrera profesional, pero la polémica social o la provocación no requieren someter vidas animales para el medraje en la trayectoria expositiva de ningún artista. La crueldad animal nunca debería llamarse arte contemporáneo, no debería ser tolerada, ni apoyada o financiada en instituciones públicas como los museos. Es necesario destacar que la muestra de arte chino contemporáneo Arte y China después de 1989: el teatro del mundo que incluye tales piezas entre muchas otras, ha sido subvencionada por National Endowment for the Humanities y la fundación Henry Luce.

Arte y China después de 1989: el teatro del mundo
Sun Yuan y Peng Yu, “Perros que no pueden tocarse entre ellos”, video de 7 minutos de ocho ejemplares de perros de raza pitbull americano en cintas de madera.

Además de las protestas en la quinta avenida frente al museo Guggenheim de Nueva York y la petición en la plataforma Change.org Exposiciones sin crueldad animal en el Guggenheim que tuvo apoyo de 791.000 personas, los medios de comunicación estadounidenses se hicieron eco de las abrumadoras quejas, además de mensajes en Twitter usando el hashtag #boycottguggenheim, hasta que el 25 de septiembre de 2017 el director del museo Guggenheim de Nueva York emitió un comunicado donde aseguró que por motivos de seguridad se retirarían las tres reproducciones que habían generado rechazo: “Perros que no pueden tocarse entre ellos” de Sun Yuan y Peng Yu, “Un caso práctico de transferencia”, de Xu Bing y “Teatro del mundo”, de Huang Yong Ping, antes de inaugurar la muestra de arte chino contemporáneo, manteniendo el resto de la exposición como estaba programado.

Según la portavoz del museo, Sarah Eaton, el tono en algunos mensajes de la petición era amenazante y las quejas en las redes sociales podían desencadenar riesgos para los trabajadores del museo y el público visitante a la exposición de arte contemporáneo chino, Arte y China después de 1989: el teatro del mundo, dado que en el pasado se produjeron enfrentamientos por controversias similares y hubo protestas violentas en exposiciones de otros museos, a saber: la escultura en Minneapolis que trivializó el genocidio sobre los nativos americanos Dakota en 1862, el boicot a la pintura de Dana Schutz en la bienal de Whitney de este año, que representaba imágenes del féretro abierto de Emmett Till, el adolescente afroamericano asesinado por dos hombres blancos en Misisipi en 1955, rememorando las heridas de la racismo que nunca termina en Estados Unidos.

Out of concern for the safety of its staff, visitors, and participating artists, the Solomon R. Guggenheim Museum has decided against showing the art works Dogs That Cannot Touch Each Other (2003), Theater of the World (1993), and A Case Study of Transference (1994) in its upcoming exhibition Art and China after 1989: Theater of the World. Although these works have been exhibited in museums in Asia, Europe, and the United States, the Guggenheim regrets that explicit and repeated threats of violence have made our decision necessary. As an arts institution committed to presenting a multiplicity of voices, we are dismayed that we must withhold works of art. Freedom of expression has always been and will remain a paramount value of the Guggenheim.

“Se hizo lo correcto”, declaró Stephen F. Eisenman, profesor de historia del arte en Northwestern University que ha escrito ensayos sobre problemas éticos de utilizar animales en obras de arte. “Esas obras son crueles, apoyan la crueldad y los abusos sobre los animales, por lo que es correcto que fueran retiradas de la exposición.” Eisenman consideró que el museo Guggenheim debió ir más allá al “sancionar tal abuso” y corregir. En vez de eso, la dirección del museo “ocultó las obras conflictivas y las retiró excusándose en motivos de seguridad y riesgo de boicot.”

Ingrid Newkirk, presidenta de People for the Ethical Treatment of Animals, había solicitado a Richard Armstrong, director del museo Guggenheim, que retiraran las tres mencionadas obras de la muestra de arte contemporáneo chino, además instó “a retirar los viles actos de crueldad enmascarados de creatividad artística.” “China no tiene leyes de protección animal, así que retirar esas piezas generará conciencia en su país y en sus artistas de que los animales no son atrezo y merecen respeto”.

#artcubeloves dogs and therefore we are deeply disappointed in the #Guggenheim’s decision to include in their upcoming exhibition 'Art and China After 1989’ (among other controversial works) 'Dogs That Cannot Touch Each Other’ by Chinese artists #SunYuang & #PengYu. The piece is a seven-minute video from 2003 with eight dogs harnessed on treadmills, facing each other. As per the @nytimes, a cardboard barrier is lifted and the dogs ‘attempt to attack the ones they face, but they manage only to activate the treadmills, on which they run nonstop. […] The camera closes in on the animals as they face each other, running at high speed. The dogs are prevented from touching one another, a frustrating experience for animals trained to fight. The dogs get wearier and wearier, their muscles more and more prominent, and their mouths increasingly salivate’ Let us be very clear, this is animal torture and neither organizing the actual event in 2003 nor showing a video of that event today should be in any way acceptable to be promoted as art. There is a very clear line that has been crossed. Nor do we think that the @guggenheim’s response to the (expected) outrage is adequate: ‘We recognize that the work may be upsetting. The curators of the exhibition hope that viewers will consider why the artists produced it and what they may be saying about the social conditions of globalization and the complex nature of the world we share.' Please sign the petition (link in bio) to remove this work from the exhibition. Image credit to @sophiegamand #TortureIsNotArt #GuggenheimTortureIsNotArt #artcube

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Sarah Cohen, historiadora del arte en Albany University cuyo campo de investigación se enfoca en representaciones artísticas de animales, cuestionó por qué el museo Guggenheim permitió de inicio que se incluyeran reproducciones de esas piezas. “Ni la comisaria de la exposición ni el equipo curatorial parecen haber tenido en cuenta ni haber reflexionado en profundidad sobre el problema que generan los humanos al forzar ciertas conductas en animales”. “Tampoco se pararon a pensar que utilizar cerdos domésticos tatuados para una performance con la finalidad de ‘informar’ a los espectadores humanos de sus manías y complejos culturales es una estrategia degradante — tan anacrónico como los osos danzantes en los circos.” “La explotación de animales tratando de mostrar posiciones artísticas es, definitivamente, mal arte.”

No obstante la muestra de arte chino contemporáneo del museo Guggenheim de Nueva York utilizaba reproducciones, grabaciones en video y fotografías de las piezas originales que sí se mostraron en vivo en ciudades chinas como Beijing hace más de una década, pero nunca se pensó en realizar una performance en directo con las instalaciones de los perros ni de los cerdos. De alguna manera, las atrocidades cometidas históricamente deben ser mostradas al menos en imágenes, como en un manual o libro de historia del arte, de modo que las generaciones venideras estudien la historia de su país, tanto los crímenes contra la humanidad de los regímenes totalitarios, como también las transformaciones socio-estéticas en la sensibilidad artística y en el respeto hacia los animales. La tauromaquia desaparecerá también afortunadamente, quedando sus objetos más icónicos expuestos en un museo como algo histórico, para que las generaciones posteriores estudien la brutalidad de las corridas de toros y sepan el atraso cultural que tuvo su país en el pasado.

El arte ha tenido muchas definiciones y teorías a lo largo de la historia, pero de forma sucinta, asimilando algunas de las más destacadas e influyentes de Ernst Cassirer a Wladyslaw Tatarkiewicz, el arte son formas simbólicas con designio intelectual que provocan un efecto catártico, conmocionando al espectador, por medio de la identificación y la autocrítica (anagnorisis del drama musical griego antiguo) en el público actúan como autoconocimiento, un fundamento antropológico que sirve para que los humanos nos comprendamos mejor a nosotros mismos.

Desde las manifestaciones estéticas en las pinturas rupestres hasta los orígenes del arte en su función moral y política siguiendo las ideas culturales de la paideia en la Grecia del siglo V antes de nuestra era, la representación de animales en el arte visual han tenido diferentes etapas históricas hasta llegar al periodo contemporáneo. Mientras que Joseph Beuys evocó la contemplación cultual del hombre hacia la fauna salvaje a través de su encierro con el coyote en America likes me and I like America (1974), a modo de chamán.

Otros artistas nunca comprendieron nada sobre la representación con animales en el arte conceptual, buscando la fama mediática a través el escándalo con una total falta de escrúpulos morales. El fantoche de Damien Hirst instaló en tanques de formaldehído los cuerpos de un tiburón en 1992, una vaca y un ternero cortados en secciones y expuestos en una serie de vitrinas transparentes en 1993, lo mismo repitió con una oveja en 1994, completando su disparate con vistas a la especulación financiera en la venta de sus “obras”.

En 1997, Maurizio Cattelan situó entre los espacios expositivos de la Bienal de arte de Venecia doscientas palomas disecadas con el título Tourists (Turistas). En la Bienal de arte de Venecia de 2011 volvió a emplear todavía más animales disecados en una pieza llamada Others (Otros), todo ello sin ningún tipo de progresión creativa en su trayectoria, sino basándose en el método repetitivo “más madera” para alcanzar fama en los medios de comunicación.

En el año 2007, Guillermo Vargas atrapó un perro callejero en un barrio marginal de Managua y lo ató a una pared en una feria de arte en Nicaragua. Escribió con comida de perro en la pared, la frase «Eres lo que lees». El animal murió de hambre entre la pasividad y la indignación del público que transitó el montaje. Según Vargas, pretendía criticar la hipocresía en un experimento sociológico basándose en el caso de Natividad Canda, objeto de un ataque por mordeduras de perros de presa en Cartago, Nicaragua. «La gente no se sensibilizó hasta que se lo comieron los perros», añadiendo que tampoco nadie tomó la decisión de alimentar al perro que él estaba «exponiendo» ni lo desató para darle socorro, siendo de ese modo cómplice de su muerte.

En el pabellón alemán de la Bienal de arte de Venecia de este año 2017, la instalación de Anne Imhof con perros de raza doberman tuvo buena recepción, obteniendo el premio León de oro. Los perros estaban en buenas condiciones de salud y deambulaban en libertad por la sala mientras se recreaba su uso como ayudantes de vigilancia de los campos de concentración, en un pabellón construido en Giardini durante el periodo del nacionalsocialismo alemán. Fausto, utilizando el mismo título de la gran obra de Goethe, recreaba la sombría ocupación con perros doberman que ladraban al público tras el recinto vallado. Dentro se realizaba una performance, donde bailarines vestidos de negro bailan y marchan entre la gente y la miran a los ojos como espectros para luego arrastrarse bajo un suelo de vidrio donde se retuercen, y que obliga a los visitantes a caminar sobre ellos en plataformas transparentes de plexiglás.

Tal y como escribiera el poeta Paul Celan en Todesfuge sobre los campos de exterminio nazis, contrastando “el cabello de oro de Margaret y el cabello de ceniza de Sulamita”, y en el Meridiano (1960), “solo manos verdaderas escriben poemas verdaderos”, o Theodor Adorno sobre que “escribir poesía después de Auschwitz sería un acto de barbarie”, es necesaria una intransigencia ética y estética en el arte contemporáneo. Del mismo modo que Tolstoi reflexionara en ¿Qué es el arte? sobre cómo la función moral y política del arte es mostrar los problemas socio-culturales y hacer que el ser humano llegue a ser moralmente bueno, sin admitir un arte que busque la perversión o la maldad con la intención de escandalizar al público.

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Categoria: Perros



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