Bebés y perros

Publicado con fecha 23 diciembre 2009

 


Uno de los puntos determinantes a la hora de que una familia con niños pequeños o que espera un bebé, adopte o adquiera un perro, es la compatibilidad del perro con los niños, si es un cachorro de raza, conocer su temperamento habitual, así como el adiestramiento necesario para que no haya peligros. Si es un perro joven o adulto adoptado de una perrera o asociación protectora con refugio/casas de acogida, será importante conocer primero cómo se comporta el perro y pedir consejo.

Para crear una asociación agradable entre el perro y los niños pequeños en la convivencia hogareña, algunas personas optan por aislar y ser fríos al principio con el perro sin darle atenciones en casa salvo para premiar un buen comportamiento puntual y vuelven a ser muy cariñosos y afectuosos con el perro con la llegada del bebé o la presencia de los niños pequeños, premiando al perro y acariciándole primero por la persona con la que tenga más vinculo y después todos para que se sienta un miembro más de la familia. Se trata de que el perro crea que el bebé recién llegado, el/los niño/s han sido los causantes de recuperar el afecto y no se sienta desplazado, sino contento por su presencia. También genera un vínculo positivo que el niño comience a poner el alimento al perro, sobre todo algo más estimulante que el pienso seco, para que el perro considere que la recompensa viene del niño, mientras los amos le ofrecían otra comida menos rica, es decir, que el perro será feliz por tener al bebé de la casa como su mejor compañero.

Otra estrategia que emplean muchas familias es tomar prendas de ropa, incluso los pañales del bebé, para colocarlos en la casa por la zona de descanso del perro, de modo que el vínculo se construya por el olor corporal. Se han dado casos en los que determinados perros, particularmente guardianes y territoriales, están tan unidos a niños pequeños desde su primera infancia, que se enfurecen al mínimo contacto sobre el cuerpo del niño, si lo agarran o lo abroncan en su presencia, al considerarlo una agresión hacia el pequeño, interponiéndose como valientes guardianes para proteger al niño.

Nunca hay que dejar a solas, sin vigilancia, a un perro -sobre todo si lleva poco tiempo en casa- con niños pequeños, y mucho menos bebés ni por un segundo. Hay que vigilar los juegos cuando el niño ofrezca una pelota o un juguete al perro para lanzarlo y recuperarlo, educar al can para que sea protector y tolerante con los pequeños y a los niños para que sean prudentes y responsables con el trato a los animales, educándose así con buenos valores morales. Con una buena convivencia en el hogar entre niños y perros, se pueden dar también escenas muy tiernas, como en estas fotografías:

bebé jugando con bulldog

Bebé y perro viajando en coche

Bebé y perro golden retriever

Bebé y perro golden retriever

bebés y perros

Bebé y perro pastor alemán

bebés y perros

Bebé y perro golden retriever

Bebé y perro akita

Bebé y perro pastor alemán

bebés y perros

Bebé y perro bulldog

Bebé y perro bóxer

bebés y perros

bebés y perros

bebés y perros

bebés y perros

bebés y perros

bebés y perros

publicidad



Puedes compartir la entrada en algunas redes sociales:


Puedes consultar debajo otras publicaciones relacionadas. Te pueden interesar los siguientes articulos:


Dejar una respuesta