Ansiedad por separación

Publicado con fecha 3 enero 2010

 


La ansiedad por separación en los perros es un estado psicológico caracterizado por una excesiva ansiedad y signos de estrés cuando el animal es separado de la familia o de la persona hacia quien tiene una fuerte relación de apego y dependencia. También pueden presentar ataques de pánico por la ausencia prolongada y la consecuente preocupación de pérdida de dicha figura jerárquica hacia quien se siente especialmente vinculado el perro.

El trastorno de conducta puede aparecer en el cachorro bastante antes de alcanzar la edad adulta, cuando el dueño se marcha del hogar y el perro se queda solo en casa. También puede desencadenarse en situaciones como cambios de horario laboral, o regreso al calendario laboral o académico después de una estancia prolongada donde el jefe de la manada y el perro han pasado mucho tiempo juntos sin separarse. Pese a que los perros -ni prácticamente ninguna especie en los mamíferos- no tienen ni mucho menos tanta dependencia infantil como el hombre, esto es, el periodo de tiempo que pasa desde que una cría es dependiente hasta que el individuo puede valerse por sí mismo para sobrevivir, acentuado en los humanos por condiciones culturales y socio-económicas, el cachorro pasa de un apego total hacia a la madre a su integración en un grupo social, pues los perros son animales gregarios y además necesitan la jerarquía familiar para estar equilibrados.

En sociedades preindustrializadas, los perros han vivido formas de semilibertad manteniéndose próximos a la manada durante la mayor parte del día, a diferencia del confinamiento en viviendas urbanas durante el proceso de gentrificación con horarios más rígidos de ausencia de la familia. Esto hace que muchos perros manifiesten signos de ansiedad al quedarse solos dentro de la casa por largos periodos a los que no estaban acostumbrados, o si la persona por quien sienten especial apego no aparece a la hora en que habitualmente ya ha regresado a casa. Los perros con mayor riesgo de desarrollar ansiedad por separación son aquellos procedentes de centros de recogida, abandonados en la calle, y los que han pasado largo tiempo con una misma persona con quien tenían rutinas establecidas o pasaban mucho tiempo junto a su anterior dueño dentro de la casa al tratarse de una persona mayor o por causas como baja laboral por enfermedad, para cambiar a otra vivienda y quedarse solos repentinamente. También los cachorros que son separados a muy temprana edad, antes de los 3 meses, con destete muy temprano al ser camadas no deseadas, alterando el desarrollo afectivo normal con la madre y sus hermanos. Algunos perros tienen traumas de su etapa de cachorro, indefensión aprendida o excesiva neotenia, conservando actitudes infantiles pese a llegar a la edad adulta.

Generalmente el cachorro se vincula sobre todo a una persona de la familia que será su primera referencia y a su vez es correspondido afectivamente. El perro necesita la estructura jerárquica y seguir a la manada, tanto en los grupos humanos donde el perro tiene una función específica de trabajo más allá de que se aprecie su compañía, como en las sociedades burguesas donde recibe un cariño recíproco como mascota. Los signos de depresión se observan cuando un perro se tumba en zonas no habituales de descanso, se comporta apesadumbrado o retraído, presenta reticencia a dormir o alimentarse si el dueño se prepara para salir de casa y no se lo lleva con él, incluso deambula o trata de evitar su marcha. Al estar separado de la persona con quien tiene un fuerte vínculo de apego y dependencia, el perro se angustia, la sensación de tensión, inquietud, frustración, nervios, pueden hacer que el perro reaccione ante tal situación destruyendo objetos en la vivienda familiar, a veces causando verdaderos estragos contra muebles, paredes, puertas, etc. no sólo mordiendo para descargarse, sino haciendo boquetes.

El perro puede comenzar a llorar desconsoladamente, miccionando o defecando sin ser capaz de contenerse, así como puede ladrar con continuos aullidos durante horas hasta desgañitarse, causando además problemas de convivencia a la familia con el resto del vecindario. Los ladridos en forma de llanto desconsolado son algo completamente instintivo del perro como recuerdo infantil para encontrar al resto de la prole y el grupo social en caso de sentirse perdido. Es importante atender a los signos mencionados cuando el perro se anticipa a la salida del dueño asociando ciertas rutinas con que su salida es inminente, que anteceden a las conductas destructivas por ansiedad, para no confudir el carácter juguetón y potencialmente destructivo de un cachorro que experimenta con curiosidad, al trastorno de ansiedad por separación. Además el trastorno de ansiedad por separación se manifiesta tanto si el dueño se marcha de casa para un recado puntual y está fuera un periodo de tiempo muy corto, como 30 minutos, como si se trata de su jornada laboral y está fuera de casa 8-10 horas.

Cómo tratar el trastorno de ansiedad por separación en perros

El tratamiento de la ansiedad por separación en el perro implica utilizar estrategias para que el perro sea menos sensible a las señales que percibe en la familia o el dueño justo antes de que se marche de casa, para que se acostumbre gradualmente a periodos de ausencia de la persona con quien se siente vinculado durante los cuales estará solo en la vivienda. Normalmente, los perros aprenden a asociar ciertos indicios con ausencias cortas de la familia. Por ejemplo, al ir a visitar a un vecino y sonar su timbre para conversar en el descansillo o rellano, al sacar las bolsas de basura, su perro sabe que usted regresará inmediatamente, y no se siente ansioso porque la espera será muy corta. Esto se puede hacer de manera extremadamente lenta y gradual según la paciencia y dedicación que tenga el dueño, por ejemplo: salir de casa, cerrar la puerta y volver a entrar, sin mimos efusivos, sino actuando con normalidad. Si no hay signos de angustia y ansiedad por la separación aunque el perro vaya a la entrada de la casa, bajar al portal y volver a subir a casa, si el perro tolera este espacio de tiempo, practicar dando un paseo alrededor del bloque residencial y subir en cinco a diez minutos. Cada vez más tiempo hasta lograr ausencias muy prolongadas para acostumbrar al perro a que es normal que se quede solo en casa sin experimentar temor a que la familia no regrese.

Generalmente los perros se excitan repentinamente con la idea de salir a pasear cuando ven que el jefe de la manada realiza una determinada rutina, como coger las llaves, colocarse una prenda concreta o abrir un cajón o armario de la casa donde se guardan también collares, arneses y correas de los perros. Se recomienda ignorar al perro si acude a nosotros para acompañarnos, no premiar su insistencia con atenciones sino sentarnos o hacer alguna tarea doméstica fingiendo estar muy ocupados para atender su demanda. El perro debe aprender a estar separado de la familia y permanecer solo algunos periodos de tiempo sin perder la calma. Si suele ser muy cariñoso y efusivo es mejor evitarlo inicialmente mientras tenga signos de ansiedad. En caso de haber trastorno de conducta manifiesto no incentivar tampoco al perro mimándolo demasiado al regresar a casa, por más que se muestre sumiso y apesadumbrado por haber causado algún daño en la vivienda, o si salta alegremente para recibirnos.

ansiedad por separación perrosPuesto que la relación es jerárquica dentro del grupo, el amo puede decidir que el perro descanse y tenga su comedero fuera del dormitorio, evitando que, por dormir juntos o sentir especial vínculo al espacio de la habitación, el perro se ponga aún más ansioso y estresado, causando destrozos contra el mobiliario. La mejor estrategia para que el perro esté lo más relajado posible y se mantenga tranquilo o tenga deseos de descansar en casa es hacer coincidir un paseo estimulante para el perro, con muchísimo ejercicio físico, antes de que el dueño se marche, por ejemplo previo a salir hacia el trabajo para comenzar la jornada laboral. Si el perro está agotado y ha disfrutado del paseo, tendrá pocas ganas de tomarla con la casa y habrá visto recompensadas sus necesidades afectivas. Cuanto más activo sea un perro y más atlética sea su complexión, mayor necesidad tendrá de desfogarse y hacer ejercicio físico, sobre todo si pertenece a alguna raza canina deportiva o empleada en tareas de apoyo al hombre, como labradores, podencos, bracos, pastores, etc.

Otra estrategia que suele funcionar bien es mantener una zona donde el animal permanece en la casa con alternativas que lo distraigan, juguetes, algo que pueda morder como un hueso e incluso manipular para obtener algún aliciente, como los conos resistentes tipo Kong rellenos de comida o golosinas para perros, de ese modo centrara la mordida en algo que no son muebles ni cables, aparatos electrónicos o documentos dejados en las mesas. Si la familia tiene otras mascotas, ayuda la presencia de otro animal de compañía con quien el perro tenga buena relación de modo que no esté completamente solo. Algunas personas generan una pequeña ficción de acompañamiento, dejando encendida una radio con programas de debate, o algún canal de televisión con sonido constante y moderado, para que el perro escuche voces humanas, incluso ideando cosas más sofisticadas como grabaciones con la propia voz del dueño. Otra buena estrategia es dejar al perro en su cama o zona de descanso una prenda de ropa que huela a usted, con la que haya dormido o que haya transpirado durante el ejercicio físico o el paseo previo, como la prenda del pijama o una camiseta deportiva. Si ha adiestrado a su perro con comandos de voz, órdenes como “sentado”, “quieto”, “da la patita”, sabrá que puede establecer una “seña de seguridad”: una palabra o expresión que le dirá al perro cada vez que salga de la casa para asegurar a su perro que regresará, por ejemplo: “pronto volveré”, “pórtate bien”.

Si el perro ha demostrado capacidad destructiva, es necesario disminuir su acceso a las diferentes zonas de la vivienda. No se debe encerrar al animal dentro de un transportín o una jaula, como algunas personas optan por hacer debido a la desesperación que les producen los daños que causa su perro mientras están fuera de casa, esto no cambiará la ansiedad sino que lo traumatizará, en cambio sí puede ser buena idea colocar un bozal de canasta que no cierre por completo las mandíbulas del perro impidiéndole jadear y transpirar, como ocurre con los de nylon, sino que haga de tope por si intenta causar destrozos mordiendo el mobiliario u otros objetos de la casa. Esto sin embargo no evitará que rasque o escarbe contra las puertas o las paredes, llegando a quitar la pintura y el yeso del muro para abrir boquetes; por lo que será necesario establecer una zona restringida, como un cuarto de estar, un parque para cachorros o usar una valla móvil que podamos situar entre partes estrechas y que el perro no pueda franquear. Al regresar a casa le dejaremos salir a vernos cuando esté tranquilo, observando si mejora su respuesta y no hay signos de especial ansiedad o necesidad de apegarse al dueño y buscar contacto físico.

ansiedad por separación perros

La terapia con fármacos calmantes o antidepresivos no debe utilizarse a menos que no haya dado resultado ninguna estrategia de adiestramiento canino progresivo, después de agotar todas las posibilidades, que incluyen intentar costear un adiestrador que tenga formación en etología canina, además de administrar calmantes naturales como infusiones o flores de Bach. Los fármacos sólo se deberán usar tras recomendación de un veterinario que prescriba medicamentos para tratar la ansiedad en el perro si es muy exacerbada y provoca graves problemas de conducta con destrozos en la casa e incluso autolesión en el perro, hostilidad vecinal por los ruidos, hasta acuerdos para denunciar en los casos de vecinos completamente histéricos.

Tristemente, el trastorno de ansiedad por separación o la confusión generada en algunos dueños con la capacidad destructiva de un perro joven pueden llevar a castigos físicos, maltrato y abandono al no controlar la situación mediante alternativas positivas. Otros casos trágicos pueden darse cuando un perro es dejado solo en casa en un apartamento cometiendo la imprudencia de olvidar ventanas abiertas y acceso a un balcón o terraza, ya que un perro angustiado tratará de escaparse saltando a la calle sin ser consciente de la altura, contabilizándose muertes de perros que han saltado desde bloques de pisos a gran altura por ansiedad incontrolable, con tal de ir a buscar a la familia. Por ello el adiestramiento incluye restringir el espacio del perro dentro de la vivienda evitando toda zona de la casa con salidas, sean puertas, ventanas, terraza o balcones.

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