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Estudios científicos sobre el comportamiento de los perros.

Los perros de los bomberos de París rescatan a dos adolescentes perdidos en las catacumbas

Dos adolescentes de 16 y 17 años se extraviaron en las catacumbas de París y permanecieron desaparecidos entre las galerías subterráneas durante más de tres días, hasta ser finalmente encontrados por policías y bomberos de la capital francesa gracias al olfato de sus perros adiestrados. Los jóvenes temerarios se habían perdido al separarse del grupo de ciudadanos durante una visita guiada, para adentrase fuera del circuito señalizado para las visitas del público. Las catacumbas de París son en origen canteras de piedra que datan de la ocupación galo-romana de Lutecia, minas de piedra caliza excavadas al menos 20 metros bajo tierra, en cuyo subsuelo se acumularon los restos mortales de ciudadanos cuando decenas de cementerios en los distritos parisinos próximos a iglesias fueron agotando su espacio y al quedarse pequeño el camposanto con el aumento de población entre los siglos XVIII y XIX, se fueron trasladando los restos óseos gradualmente a las catacumbas de la capital francesa hasta llegar a más de 6 millones de antiguos residentes de París, incluyendo nombres ilustres de la revolución francesa hasta el periodo napoleónico.

huesario catacumbas de París

Toda vez que se reportó la desaparición de los jóvenes a las autoridades, un grupo de policías y bomberos acompañado de asistentes caninos hicieron una búsqueda el miércoles 14 de junio de 2017 de madrugada entre las 2h30 y las 6h30 hasta encontrar a los dos adolescentes sanos y salvos, siguiendo la pista de su última ubicación declarada en comisaría por los familiares, después de que no regresaran a sus domicilios tres noches atrás. Dos equipos de rescate con agentes cinotécnicos (asistidos por perros) organizaron un primer grupo de efectivos entre las galerías subterráneas de las catacumbas a nivel de los jardines de Val-de-Grâce, y un segundo grupo de efectivos en la zona contigua a la puerta de Montrouge.

huesario catacumbas de París

Según declaraciones de Anthony Dhorbait, instructor de policía GIP-DOPC, y el capitán Clément Cognon, portavoz de la brigada de Sapeurs-Pompiers de París, fue justamente en la avenida de la puerta de Montrouge donde el olfato de los perros dio con los jóvenes extraviados en el lúgubre laberinto. Los binomios caninos rastrearon hasta dar con dos cuerpos que sí transmitían calor a diferencia del resto de habitantes del subsuelo parisino. Al ser reconocidos por el equipo de rescate los jóvenes estaban asustados y con hipotermia, aunque durante la canícula, cuando aprieta la ola de calor veraniego, no se puede estar más a gusto dado que la temperatura en las catacumbas es de 15 grados celsius. Una travesura que costará una multa administrativa a los dos intrépidos infractores. Nada grave comparado con los derrumbamientos mortales de calles asfaltadas y edificios residenciales que afectaron París durante los últimos siglos, sobre todo en las minas al norte, desde que en el año 1777, Louis XVI, último rey de Francia que pasó por la guillotina durante el terror posterior a la revolución francesa, como tantos otros nobles del antiguo régimen, creara el organismo institucional Inspection générale des carrières (IGC) para cartografiar todo el subsuelo parisino y prevenir los derrumbamientos por las cavidades mineras.

plano catacumbas antiguas minas de París

La porosidad de las catacumbas al sur de París siempre ha atraído visitantes curiosos de toda índole, pero solo los amantes de las emociones fuertes se escapaban de las visitas dirigidas al público por guías turísticos, para marcharse por su cuenta y riesgo fuera del circuito señalizado. Tal como declaró Bruno Quentin, inspector de las antiguas minas de París: «Rara vez se pierde algún ciudadano o se queda gente atrapada por la noche, deambular por las zonas fuera del circuito turístico de las catacumbas está prohibido por ley desde 1955, pero quienes se la juegan por esta red de túneles suelen conocer su historia y van bien equipados.» O en las rimas del díscolo rapero parisino Nekfeu: «Dans les dédales de Paname, je n’ai pas d’égal, je me balade». No en vano está documentado que el 2 de abril de 1897 se produjo un concierto clandestino de música y cánticos en la zona del huesario.

El recorrido con visita guiada a las catacumbas de París se realiza de martes a domingo en horario de 10h à 20h30, con un coste por persona de 10 a 12€. La entrada principal a las catacumbas de París se encuentra en el primer número de Avenue du Colonel Henri Rol-Tanguy, próxima a otro subterráneo como la estación de metro en la plaza Denfert-Rochereau, pero algunos catáfilos se adentran por las galerías por su cuenta, que pueden llevar tanto a los cimientos de Montparnasse como al Senado. Los más apañados y temerarios saben entrar y salir por las escaleras de algunos pozos de registro, bastando levantar las tapas de 70 centímetros, incluso a la vista de transeúntes. Algunos adolescentes han llegado a organizar fiestas en las catacumbas parisinas, además de celebrar juegos de gymkhana y otras pruebas de valentía en un laberinto de más de 250 km bajo la ciudad de París. Lejos del circuito turístico al sur de París controlado por las autoridades y frecuentado por ciudadanos de espíritu cívico, las catacumbas han sido objeto de vandalismo por lo que desde 1980 hay una brigada policial especializada en recorrer la red de túneles, denominados en el argot francés los «cataflics» («catamaderos»). Cuando se percibe el olor a alcohol, tabaco, cenizas y pintura de aerosol, los policías saben que se están aproximando a zonas conflictivas, donde los vándalos juegan al escondite, o montan fiestas en algunos recovecos. Por culpa del vandalismo y las pintadas de graffiteros se cerraron las catacumbas entre septiembre y diciembre del año 2009. En la noche del 10 al 11 de septiembre de 2016, un hombre falleció en las catacumbas de París por una crisis cardíaca al haber consumido estupefacientes.

Para dar lustre a las maltrechas galerías de las catacumbas de París, recientemente se había rehabilitado un antiguo acceso al exterior, situado en el número 21 bis de Avenue René Coty, al tiempo que se evitaba una parte del recorrido poco recomendable para el público, en un total de 1,5 km de visita guiada para turistas, dando prioridad a unos 800 metros de túnel donde están almacenados cientos de restos óseos, el huesario, ilustrado con citas poéticas de Lamartine, Virgilio y pasajes de los Evangelios, organizado desde el año 1809 por Héricart de Thury (1776-1854), inspector general de las catacumbas, durante su proyección empleó el método hagues et bourrages, estableciendo pilas de cráneos y huesos contra los muros de los túneles, aprovechando las canteras de piedra caliza. Se incluyeron en la remodelación una zona exterior con unos aseos y una tienda especializada en la historia del mayor cementerio de París, una boutique donde se pueden encontrar libros como Dernier Requiem pour les innocents de Andrew Miller, Au cœur des ténèbres – Les catacombes de Paris de Sylvie Robin, Jean-Pierre Gely et Marc Viré, o también Le livre des Vanités d’Elisabeth Quin. Paradójicamente, el 13 de junio, víspera del rescate a los adolescentes atrapados, se había inaugurado la exposición Histoire de Squelettes (Historia de los esqueletos) justo en la entrada del huesario, en colaboración con INRAP (Instituto Nacional de investigaciones arqueológicas preventivas), que incluyó un traslado de restos óseos desde el antiguo cementerio de l’Hôpital de la Trinité, cuyos enterrados ya habían sido parcialmente transportados durante el siglo XIX hasta el huesario de las catacumbas.

huesario catacumbas de París

Un proyecto ambicioso remodelará nuevamente las catacumbas de París para el verano del año 2019, a través del director de monumentos históricos Christophe Batard, con la restauración de dos pabellones en la antigua Barrière d’Orléans, edificados por Claude Nicolas Ledoux en 1787, próximos al acceso principal, junto con la inauguración del museo de la liberación de París.

Principales diferencias entre perros y lobos (II)

El perro y el lobo difieren también en la plasticidad de las conductas instintivas, en el lobo son muy fijas y poco moldeables pero en el perro son adaptables según lo que el dueño quiera enseñar, entre estas conductas están la caza, la guardia y las jerarquías sociales. Un lobo no jugará a coger la pelota ni preferirá cazar unas protecciones para adiestramiento de guardia frente a irse en manada a cazar presas en el bosque. El lobo no se mantiene juguetón ni tiene comportamientos infantiles durante su vida y el periodo de socialización del lobezno es generalmente más crítico, prolongándose desde la tercera hasta la duodécima semana de vida. Muchas conductas instintivas en el perro se vuelven autosatisfactorias con el adiestramiento: no se necesita más recompensa que estar haciéndolas. El perro empleado en la caza o que pertenezca a alguna raza canina especialmente dotada para la caza en el campo no necesita el refuerzo de capturar una liebre o una perdiz, sin llegar siquiera a tocarlas es muy probable que mantenga esa conducta toda su vida: es autosatisfactorio, los perros disfrutan al hacer efectiva esa habilidad y darle rienda suelta. Las plasticidad conductual es tal en los perros adiestrados que un perro pastor estará entusiasmado por ayudar conduciendo el rebaño sin querer perseguir a ningún animal del ganado, por otra parte en la caza hay una división del trabajo tal que un perro de rastreo o de muestra no debe pasar del acecho a la persecución, o un perro cobrador debe centrarse en recuperar la pieza para el hombre, sin excederse más allá de la tarea para la que fue entrenado y encontrándolo estimulante.

El perro tiene una conducta social instintiva con jerarquías sociales menos rígidas que el lobo, mucho más estricto y menos lúdico al organizarse en manadas. Las jerarquías entre perros se establecen principalmente por pautas de dominancia-sumisión. La dominancia/sumisión regula el acceso a recursos, la capacidad del líder de la manada de tomar decisiones referidas al grupo social, la implicación en su defensa y el apareamiento con las hembras. Los perros macho intentan a menudo jerarquizarse y no siempre lo hacen por estatura y peso, los perros de mayor edad pueden censurar a los jóvenes curiosos, afirmando su liderazgo en la manada, si incordian demasiado con sus juegos o si ven que toman objetos que sean de interés para un adulto. El perro tiene la capacidad de establecer vínculos afectivos con los humanos y con otros animales, necesita hacerlo para completar su desarrollo emocional, que no termina con la socialización del cachorro sino que se extiende en toda su vida adulta.

El perro es capaz de realizar acciones coordinadas en conjunto con su grupo social, pudiendo adaptar su conducta individual a las variaciones que la actuación de sus compañeros hagan conveniente, puede sentirse motivado a realizar acciones si otros perros a los que está vinculado se comportan de un determinado modo. Estas conductas sociales pueden tener un fin principalmente lúdico, sin aportar al grupo ningún otro beneficio que el de participar en ellas. Estas pautas instintivas pueden desarrollarse en mayor o menor medida dependiendo del ambiente en que el perro se desarrolle durante el periodo de socialización. Las destrezas sociales se modelan durante el periodo de las tres a las dieciséis semanas, durante las cuales el cachorro tiene una máxima predisposición, vinculada a la pulsión afectiva que le hace necesario y placentero relacionarse. Los cachorros especialmente juguetones tenderán a ser muy efusivos relacionándose con otros perros incluso pasados los cinco meses de edad.

De manera extremadamente gradual, al igual que ocurre con otras especies con las que convivimos en simbiosis, el perro se fue adaptando a las necesidades del hombre y de los territorios a los que migraba generando diferentes razas para las distintas labores y características ambientales y geográficas, aunque como es conocido muchas de las centenas de razas caninas que existen son producto de selección artificial con estudios genéticos ya en el siglo XX, con un mayor conocimiento sobre las leyes de los caracteres hereditarios. Se cree que los lobos se adaptaron a la vida en compañía de los hombres prehistóricos que les llevaron a sus cuevas pero podrían haber regresado con sus semejantes para cazar en manada, la evolución de la domesticación no fue ni mucho menos lineal, de hecho hay muchas teorías, algunas apoyan la idea de que inicialmente los perros prehistóricos eran otro tipo de comida, también que los hombres que formaban bandas de cazadores pudieron encontrar una camada de cachorros de una loba y criar los lobeznos o que los lobos grises fueron compartiendo espacio y presas con los cazadores y entablaron una simbiosis.

domesticación del perro

Es posible que el proceso gradual de domesticación de los perros salvajes prehistóricos comenzara mucho antes, hace 40.000 años cuando en la época glacial los humanos y los lobos convivían en el mismo hábitat y dichos animales se alimentaban muchas veces con las sobras que dejaban los humanos luego de las cacerías, por lo que habrían podido seguir a los grupos nómadas con tal de lograr comida en periodos de escasez y así entablar la mencionada simbiosis. Igualmente el Homo Sapiens pudo tener una relación antagonista con el lobo gris respecto a presas de caza menor en la pugna por los recursos, pero también compartir alimentos con cachorros criados en cautividad tras ahuyentar a ejemplares adultos o quedarse con lobeznos de una madriguera y después adiestrarlos como ayudantes del grupo humano.

Los perros han heredado la visión, el olfato y el oído de su antepasado el lobo. Estos sentidos han evolucionado junto a la nueva especie y se han adaptado en las distintas razas caninas gracias a los «cruces», «cría selectiva», o a la «selección artificial». Como ejemplo está el caso de los galgos, que a través del tiempo han logrado desarrollar una vista mejor aún que la de los lobos, además de una notable velocidad en carrera. Un cambio que ha ocurrido en casi todos los perros domésticos, es que los ojos de los canes miran principalmente hacia adelante más que hacia los lados y tienen un campo visual más reducido, mientras que en los lobos es lo contrario, su visión es más periférica, a pesar de ser depredadores.

domesticación del perro

Ciertas razas de perros, como Border Collie, Pastor Alemán, Pastor Belga, Labrador y Golden Retriever, son por lo común más fáciles de entrenar respecto a otras como los perros nórdicos, de caza y de trineo, como Alaskan Malamute o Husky Siberiano. Aún el perro más introvertido, distraído y flojo puede obedecer durante el entrenamiento con mayor facilidad que, por ejemplo, un gato. La habilidad de obedecer y aprender sin embargo no es la única medida de la inteligencia canina. Por su naturaleza sociable entienden la estructura social y las obligaciones, y a menudo aprenden rápidamente cómo comportarse con otros miembros del grupo, ya sean perros o humanos. Los perros adultos modelan a sus cachorros mediante correcciones (auditivas o físicas) cuando no se comportan de la forma esperada y con premios si tienen comportamientos aceptables: jugando con ellos, alimentándolos, limpiándolos, etc.

Son animales que tienden a usar guaridas en el momento del parto y al criar los cachorros, así que pueden aprender fácilmente comportamientos útiles en la madriguera como mantener su lugar de descanso limpio y aceptar estar en un área cerrada como es el caso de una jaula temporal para transporte u otro lugar cerrado.

Algunas razas de perros han sido continuamente seleccionadas a lo largo de cientos o miles de años por su capacidad de rápido aprendizaje para pastoreo o guardia, mientras que en otras razas, esta cualidad ha sido relegada en favor de otras características como son la habilidad de correr a mucha velocidad, perseguir, cazar otros animales o cobrar presas. Sin embargo, la capacidad de aprender obediencia básica -y eventualmente comportamientos complejos- es inherente en todos los perros. Los amos deben ser simplemente más pacientes con algunas razas caninas que con otras y con determinados ejemplares más que con otros, ya que además de la raza, cada perro es diferente.

Un perro es tan previsible en su comportamiento cuanto más disciplinado sea su adiestramiento. Un perro será tan obediente y leal a su líder humano cuanta mayor seguridad afectiva y protección reciba dentro de la jerarquía familiar. Sin embargo, un perro no es tan resolutivo como un lobo cuando se presenta un problema totalmente nuevo al que nunca se había enfrentado en su vida o el ambiente es demasiado hostil y está desprovisto de la compañía del hombre. Un lobo puede sobrevivir en un hábitat hostil y resolver situaciones que ponen en riesgo su vida o la de su manada, aprendiendo de dichas experiencias de forma inmediata o siguiendo a otros miembros del grupo social. Los perros necesitan un adiestramiento por repetición del ejercicio y refuerzo positivo, sintiéndose queridos por su familia humana, a la sazón la autoridad jerárquica o su cuidador primordial.

razas caninas

Se podría ver la habilidad de aprender órdenes o ser adiestrados con rapidez como un signo de inteligencia, aunque también se podría afirmar que es un signo de servidumbre, sumisión al amo y que la verdadera inteligencia de los perros está en razas tales como el Husky Siberiano, que no está particularmente interesado en complacer a sus amos, pero si está fascinado con las innumerables posibilidades de escapar a los campos o de atrapar y matar pequeños animales, quizá por eso los perros husky aún conviviendo con familias, no suele ser recomendable tenerlos sueltos al pasear cuando aún no se controla mucho al perro.

Los perros guías o lazarillos deben ser pacientes, tranquilos y seguros de sí mismos, aprender un número enorme de órdenes, entender cómo comportarse en una gran variedad de situaciones y reconocer riesgos o peligros a su compañero humano, frente a alguno de los cuales nunca se han enfrentado con anterioridad. Algunas pruebas de inteligencia son la habilidad de reconocer un vocabulario extenso, otras pruebas tienen que ver con el deseo y la habilidad de responder a diversas situaciones.

Principales diferencias entre perros y lobos (I)

«La diferencia más notable entre estos últimos perros prehistóricos y los perros de raza actuales es el tamaño de los dientes», que se parecen más a los lobos que a los perros actuales: los colmillos y los premolares son más grandes que las piezas dentales de los perros domésticos que conocemos hoy. El perro paleolítico europeo de hace 35 000 años tenía mandíbulas con molares y colmillos grandes adaptados a cazar presas junto a un grupo de hombres, para alimentarse de una dieta carnívora estricta. Los perros domesticados en las sociedades agrarias y ganaderas del neolítico no necesitaban unas mandíbulas tan temibles, porque su dieta es más variada, basada en provisiones de los humanos.

«En su aspecto, el perro del Paleolítico se asemeja a la mayoría de los perros nórdicos, como los de la raza Husky Siberiano, pero en cuanto a tamaño, sin embargo, son algo más grandes, probablemente comparable a los grandes perros de raza Pastor Alemán», según Germonpré, paleontólogo en el Real Instituto Belga de Ciencias Naturales. Existen otras diferencias morfológicas: los lobos tienen un hocico más largo que muchas razas de perros conseguidas por selección artificial, al buscar que la mordida del perro sea más potente y las mandíbulas hagan más presión. Los lobos adultos tienen las orejas erguidas, como los perros pastores o los perros nórdicos, pero en cambio muchos perros empleados en caza tienen las orejas caídas, lo cual da mayor predisposición a padecer otitis.

Los lobos aúllan, pero no realizan el ladrido como los perros, generalmente más insistentemente cuando son cachorros y posteriormente en la edad adulta al desconfiar de un extraño, al alertarse por algún peligro, sobre todo durante la noche, o al señalar presas. Los perros Alaskan Malamute ocasionalmente parecen imitar el aullido del lobo y en general los perros nórdicos ladran menos que otras razas caninas. Algunas razas de perros primitivos, aislados en regiones geográficas donde los pobladores humanos no tuvieron especial interés en domesticarlos ni criarlos pero tampoco han tenido intercambio ni mestizaje con perros de otros lugares del mundo durante milenios, ni siquiera ladran, sino que emiten un cántico, como el Basenji congoleño o el perro cantor de Nueva Guinea.

Perros de trineo aullando

Perros husky

Además de estas diferencias morfológicas, son notables también las etológicas o conductuales, el lobo y el perro tienen organizaciones sociales fuertemente jerárquicas pero su carácter difiere en cómo actúan ante situaciones desconocidas, ante las actividades lúdicas y en su predisposición a ser adiestrados por el hombre, debido a lo que se denomina neotenia: la persistencia de un temperamento infantil o comportamientos juveniles una vez alcanzada la edad adulta, lo que hace que el perro acepte nuestra autoridad y pueda ser adiestrado mediante juegos. El adiestramiento canino consiste, por tanto, en realizar juegos estimulantes para el perro, donde la consecución del objetivo fijado es reforzada mediante recompensas de comida. La plena integración del perro en un ambiente familiar afectivo que le proporcione seguridad y protección, dentro de una jerarquía, aporta estabilidad emocional y potencia su aprendizaje.

Neotenia.
Del francés néoténie.

Biología. Persistencia de caracteres larvarios o juveniles después de haberse alcanzado el estado adulto.

El lobo es extremadamente tímido y asustadizo ante las situaciones desconocidas, mientras que el perro es un animal sociable que no tiene ese carácter desconfiado y cauteloso, al menos si no ha sido maltratado, de tal modo que muchos perros podrían irse con un desconocido que los acaricie y les ofrezca algo de comida, mientras que un lobo que se encuentre con el hombre en el bosque evitará al bípedo implume. La forma de aprender, entendiendo aprendizaje como adquisición de conocimientos y como modificación de la conducta en función de los cambios en el entorno, es muy diferente en ambos animales, los lobos tienen formas de aprendizaje cognitivas, mientras los perros tienen formas de aprendizaje conductistas: los lobos tienen una mayor capacidad para aprender por observación, imitación, de forma vicaria con sus compañeros de manada, por descubrimientos espontáneos en situaciones inéditas -un desafío al que nunca se habían enfrentado con anterioridad en su vida-, y desarrollan estrategias de afrontamiento mediante la comprensión del problema. Los lobos muestran más facilidad para el aprendizaje cognitivo que los perros, por contra, los lobos apenas son animales adiestrables mediante sistemas operantes.

Los perros tienen una mayor capacidad de aprendizaje por condicionamiento, mediante refuerzos positivos, su forma de actuar ante problemas es mucho menos cognitiva, por ello los perros son menos resolutivos. Los perros pueden cambiar su conducta y desarrollar prácticas nuevas al estar junto con otros perros, imitando tanto a pequeños como a mayores en edad, tanto en tareas que el hombre considera útiles como haciendo travesuras. Pese a su capacidad imitativa, el perro aprende mucho más vinculándose afectivamente a un individuo y con recompensas de comida. Las teorías conductistas, que se basaron en evitar referencias a los estados mentales o internos de los sujetos estudiados para centrarse exclusivamente en las observaciones manifiestas del comportamiento, han sido muy útiles en etología y han desembocado en las formas de adiestramiento en positivo, que se resume en ignorar al perro cuando hace algo mal o no es capaz de completar una acción y reforzar lo que el perro hace bien, recompensando con una golosina la orden cumplida.

Lobos en la nieve

El condicionamiento clásico comienza con los estudios de Pávlov, a principios del siglo XX, durante el aprendizaje un estímulo neutro (tipo de estímulo que antes del condicionamiento, no genera en forma natural la respuesta que nos interesa) genera una respuesta deseada después de que se asocia con un estímulo que provoca de forma natural esa respuesta. Cuando se completa el condicionamiento, el que antes era estímulo neutro pasa a ser un estímulo condicionado que provoca la respuesta condicionada. El ejemplo más utilizado es la salivación en el perro ante la presentación de una apetitosa comida. Empleando el sonido de una campana unos segundos antes de dar de comer al perro, se llega a generar tras varios intentos la respuesta deseada en el perro, esto es la salivación, incluso sin que vaya seguido de la presentación de la comida.

Psicólogos conductistas como B.F. Skinner (condicionamiento operante) y Thorndike (condicionamiento instrumental) prosiguieron con estudios que muestran que el aprendizaje es el resultado de la asociación de estímulos y respuestas. Las estrategias de refuerzo en ejercicios repetitivos, hacen que un estímulo aumente la probabilidad de que se repita un determinado comportamiento anterior, en términos caninos: si el perro recibe mimos de aprobación y algo de comida, tenderá a comportarse como se le pide, acudiendo cuando se le llama, ejecutando correctamente órdenes como sentarse, tumbarse, esperar, dar las patas delanteras, etc. La característica esencial del condicionamiento operante reside en el refuerzo (alimento) que percibe la conducta operante (realizar una acción para lograr el premio de comida). Las respuestas del animal se afirman si van seguidas de consecuencias positivas y se debilitan si van seguidas de consecuencia negativas o de un castigo.

Debe señalarse también en cuanto al comportamiento canino, que muchas de las conductas indeseadas en el perro, como actos violentos o malas costumbres, esto es, mordeduras por temor, incontinencia dentro de la vivienda, son comportamientos desarrollados por razones tales como: falta de actividad (no salir a ejercitarse juntos para realizar caminatas, carreras o deportes caninos), ausencia de disciplina, entrenamiento o educación irresponsable por parte de los propios amos e incluso maltrato con golpes o castigos sobre el cuerpo del perro.

Se considera que cuando un animal es tímido su principal interés en una situación nueva a la que nunca antes se ha enfrentado es salir del problema, buscar la seguridad, esto afina las capacidades de comprensión de dichas situaciones. Si por el contrario la nueva situación no es percibida como potencialmente peligrosa el animal será capaz de recibir las informaciones que permitirán adaptarse al entorno con renovadas formas de comportamiento. Si una especie aprende nuevas conductas por condicionamiento operante puede adaptarse y hacer viables muchos más entornos. El lobo es mucho menos adaptativo que el perro a los cambios repentinos en su medio ambiente, entorno o hábitat; por el contrario el perro requiere un hábitat más seguro para desenvolverse y no puede sobrevivir en entornos muy hostiles, siendo dependiente de la protección de los humanos, incluso en casos de perros asilvestrados que se agrupan en manadas de vagabundos y cazan aves de granja en las inmediaciones de aldeas rurales, asaltando corrales para obtener algo de comida, no es comparable con el hábitat del lobo.